Un misil desintegró al satélite de EEUU

Dudas sobre el objetivo de operación. Datos valiosos para el escudo de defensa.

22 Febrero 2008
WASHINGTON.- La operación para derribar un satélite espía estadounidense con combustible tóxico terminó exitosamente ayer con el disparo de un misil desde un buque de guerra norteamericano. Según el Pentágono, el artefacto quedó reducido al tamaño de una pelota de fútbol tras la explosión, pero no dio seguridad de que el tanque de combustible cargado con media tonelada de hidracina, una sustancia potencialmente letal, había sido totalmente destruido por el disparo, efectuado a una distancia de 240 kilómetros sobre la superficie terrestre.
La operación demostró que el sistema de defensa antimisiles funciona, dijo el jefe del Pentágono, Robert Gates. No obstante, puntualizó que no se trató de una prueba en ese sentido, sino de un acto necesario para poder aventar una amenaza en la Tierra. Se preveía que el satélite, que tenía el tamaño de una camioneta, iba a caer el 6 de marzo en algún lugar del planeta. El disparo a un blanco que rotaba a 240 kilómetros de altura sobre la superficie terminó con el peligro, aseguró.
Sin embargo, el argumento no convenció a Beijing, que pidió a Estados Unidos que suministre cuanto antes a la comunidad internacional la información necesaria sobre todo lo realizado. Hace poco más de un año, China hizo lo mismo con uno de sus satélites meteorológicos en desuso, en lo que fue interpretado como un muestra de que contaba con la capacidad militar suficiente para destruir satélites espía de otros países. (DPA)

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