En la cárcel se está viviendo un clima de extrema violencia

Dos guardicárceles y un recluso sufrieron heridas en una pelea entre dos grupos. Una lucha por el poder habría originado la trifulca. Aseguran que viven hacinados. Silencio de las autoridades.

ESCENA REPETIDA. En los últimos tiempos fue común ver a los efectivos de la Montada brindando tareas de apoyo en la cárcel. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
ESCENA REPETIDA. En los últimos tiempos fue común ver a los efectivos de la Montada brindando tareas de apoyo en la cárcel. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
22 Febrero 2008
Tres he­ri­dos, en­tre ellos dos guar­dia­cár­ce­les, fue el re­sul­ta­do del mo­tín que se de­sa­tó el miér­co­les por la tar­de en el pe­nal de Vi­lla Ur­qui­za, en lo que cons­ti­tu­yó el cuar­to in­ci­den­te que se re­gis­tró en me­nos de tres se­ma­nas. El ha­ci­na­mien­to, una gue­rra por el po­der del do­mi­nio y los ma­los tra­tos se­rían las prin­ci­pa­les ra­zo­nes que mo­ti­va­ron el bro­te de vio­len­cia en el pe­nal en los úl­ti­mos días.
A las 18.50, se­gún el in­for­me po­li­cial, en la Uni­dad Nº1 se pro­du­jo un en­fren­ta­mien­to en­tre los in­ter­nos del pri­mer y se­gun­do pi­so. Ar­ma­dos con hie­rros, pa­los y pun­tas car­ce­la­rias, los re­clu­sos tam­bién ata­ca­ron a los guar­dia­cár­ce­les Jo­sé Asun­ción Ro­drí­guez y Ema­nuel Da­río País que in­ten­ta­ron po­ner fin a la pe­lea. El cuer­po de cho­que del ser­vi­cio pe­ni­ten­cia­rio pu­do por sí so­lo con­te­ner la tri­ful­ca.
Lue­go de ha­cer una re­qui­sa, los guar­dias des­cu­brie­ron que Jo­sé Ma­nuel Va­lor, pro­ce­sa­do por ro­bo agra­va­do, tam­bién ha­bía re­sul­ta­do le­sio­na­do, por lo que fue lle­va­do al hos­pi­tal Ave­lla­ne­da, don­de lo atendieron y luego le dieron el alta. Es­te, su her­ma­no Mi­guel An­gel y Luis Al­ber­to De­za­lot, se­gún cons­ta en el par­te po­li­cial, fue­ron in­di­vi­dua­li­za­dos por los guar­dias co­mo res­pon­sa­bles de las agre­sio­nes.
Ro­ber­to Flo­res, de­fen­sor de va­rios re­clu­sos, in­di­có que en el pe­nal se vi­ve un cli­ma de vio­len­cia. “El ha­ci­na­mien­to y los ma­los tra­tos tie­nen al­te­ra­dos a los re­clu­sos. Días atrás va­rios in­ter­nos se en­fer­ma­ron por el mal es­ta­do del agua, se que­ja­ron pe­ro no obtu­vie­ron res­pues­tas”, ase­gu­ró el pro­fe­sio­nal.
Au­ro­ra Díaz Ar­ga­ña­raz, re­pre­sen­tan­te le­gal de otros in­ter­nos del pe­nal, coin­ci­dió con su co­le­ga y agre­gó: “las con­di­cio­nes de los pre­sos no son pa­ra na­da bue­nas. Es­tán amon­to­na­dos y, si te­ne­mos en cuen­ta las con­di­cio­nes cli­má­ti­cas, el pro­ble­ma se ha­ce in­sos­te­ni­ble”.
Sil­via Fur­que opi­nó que to­do el pro­ble­ma se pro­du­ce por la su­per­po­bla­ción car­ce­la­ria. “Si en una fa­mi­lia se pro­du­cen pro­ble­mas de con­vi­ven­cia, ima­gí­ne­se lo que ocu­rre en­tre per­so­nas que no se co­no­cen y que a ve­ces duer­men en el pi­so por­que no tie­nen lu­gar en la cel­da. Lo más gra­ve es que con la re­for­ma del Có­di­go Pro­ce­sal, al dic­tar­se más pre­ven­ti­vas em­peo­ra­rá la si­tua­ción”, co­men­tó.
El vier­nes 1, los me­no­res alo­ja­dos en la Uni­dad Nº5 pro­vo­ca­ron un vio­len­to mo­tín. Una se­ma­na des­pués, los guar­dias so­fo­ca­ron una re­vuel­ta en el mis­mo lu­gar. El sá­ba­do 15, un re­clu­so re­sul­tó he­ri­do con una pun­ta car­ce­la­ria y el miér­co­les se pro­du­jo el en­fren­ta­mien­to.
LA GA­CE­TA in­ten­tó in­fruc­tuo­sa­men­te co­mu­ni­car­se con el di­rec­tor de Ins­ti­tu­to Pe­na­les, Ro­ber­to Gu­yot pa­ra que se die­ra a co­no­cer la ver­sión ofi­cial del in­ci­den­te.
Sin em­bar­go, fuen­tes po­li­cia­les y ju­di­cia­les con­fir­ma­ron que en el pe­nal se es­ta­ría pro­du­cien­do una lu­cha por el po­der. Ga­nar es­ta pe­la im­pli­ca con­se­guir al­gu­nos be­ne­fi­cios den­tro de la cár­cel. Ade­más de con­tar con un ma­yor es­pa­cio pa­ra vi­vir, ma­ne­jar el trá­fi­co de in­fluen­cias y el de dro­gas den­tro de la uni­dad car­ce­la­ria, en­tre otros pun­tos os­cu­ros.

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