22 Febrero 2008 Seguir en 
Tres heridos, entre ellos dos guardiacárceles, fue el resultado del motín que se desató el miércoles por la tarde en el penal de Villa Urquiza, en lo que constituyó el cuarto incidente que se registró en menos de tres semanas. El hacinamiento, una guerra por el poder del dominio y los malos tratos serían las principales razones que motivaron el brote de violencia en el penal en los últimos días.
A las 18.50, según el informe policial, en la Unidad Nº1 se produjo un enfrentamiento entre los internos del primer y segundo piso. Armados con hierros, palos y puntas carcelarias, los reclusos también atacaron a los guardiacárceles José Asunción Rodríguez y Emanuel Darío País que intentaron poner fin a la pelea. El cuerpo de choque del servicio penitenciario pudo por sí solo contener la trifulca.
Luego de hacer una requisa, los guardias descubrieron que José Manuel Valor, procesado por robo agravado, también había resultado lesionado, por lo que fue llevado al hospital Avellaneda, donde lo atendieron y luego le dieron el alta. Este, su hermano Miguel Angel y Luis Alberto Dezalot, según consta en el parte policial, fueron individualizados por los guardias como responsables de las agresiones.
Roberto Flores, defensor de varios reclusos, indicó que en el penal se vive un clima de violencia. “El hacinamiento y los malos tratos tienen alterados a los reclusos. Días atrás varios internos se enfermaron por el mal estado del agua, se quejaron pero no obtuvieron respuestas”, aseguró el profesional.
Aurora Díaz Argañaraz, representante legal de otros internos del penal, coincidió con su colega y agregó: “las condiciones de los presos no son para nada buenas. Están amontonados y, si tenemos en cuenta las condiciones climáticas, el problema se hace insostenible”.
Silvia Furque opinó que todo el problema se produce por la superpoblación carcelaria. “Si en una familia se producen problemas de convivencia, imagínese lo que ocurre entre personas que no se conocen y que a veces duermen en el piso porque no tienen lugar en la celda. Lo más grave es que con la reforma del Código Procesal, al dictarse más preventivas empeorará la situación”, comentó.
El viernes 1, los menores alojados en la Unidad Nº5 provocaron un violento motín. Una semana después, los guardias sofocaron una revuelta en el mismo lugar. El sábado 15, un recluso resultó herido con una punta carcelaria y el miércoles se produjo el enfrentamiento.
LA GACETA intentó infructuosamente comunicarse con el director de Instituto Penales, Roberto Guyot para que se diera a conocer la versión oficial del incidente.
Sin embargo, fuentes policiales y judiciales confirmaron que en el penal se estaría produciendo una lucha por el poder. Ganar esta pela implica conseguir algunos beneficios dentro de la cárcel. Además de contar con un mayor espacio para vivir, manejar el tráfico de influencias y el de drogas dentro de la unidad carcelaria, entre otros puntos oscuros.
A las 18.50, según el informe policial, en la Unidad Nº1 se produjo un enfrentamiento entre los internos del primer y segundo piso. Armados con hierros, palos y puntas carcelarias, los reclusos también atacaron a los guardiacárceles José Asunción Rodríguez y Emanuel Darío País que intentaron poner fin a la pelea. El cuerpo de choque del servicio penitenciario pudo por sí solo contener la trifulca.
Luego de hacer una requisa, los guardias descubrieron que José Manuel Valor, procesado por robo agravado, también había resultado lesionado, por lo que fue llevado al hospital Avellaneda, donde lo atendieron y luego le dieron el alta. Este, su hermano Miguel Angel y Luis Alberto Dezalot, según consta en el parte policial, fueron individualizados por los guardias como responsables de las agresiones.
Roberto Flores, defensor de varios reclusos, indicó que en el penal se vive un clima de violencia. “El hacinamiento y los malos tratos tienen alterados a los reclusos. Días atrás varios internos se enfermaron por el mal estado del agua, se quejaron pero no obtuvieron respuestas”, aseguró el profesional.
Aurora Díaz Argañaraz, representante legal de otros internos del penal, coincidió con su colega y agregó: “las condiciones de los presos no son para nada buenas. Están amontonados y, si tenemos en cuenta las condiciones climáticas, el problema se hace insostenible”.
Silvia Furque opinó que todo el problema se produce por la superpoblación carcelaria. “Si en una familia se producen problemas de convivencia, imagínese lo que ocurre entre personas que no se conocen y que a veces duermen en el piso porque no tienen lugar en la celda. Lo más grave es que con la reforma del Código Procesal, al dictarse más preventivas empeorará la situación”, comentó.
El viernes 1, los menores alojados en la Unidad Nº5 provocaron un violento motín. Una semana después, los guardias sofocaron una revuelta en el mismo lugar. El sábado 15, un recluso resultó herido con una punta carcelaria y el miércoles se produjo el enfrentamiento.
LA GACETA intentó infructuosamente comunicarse con el director de Instituto Penales, Roberto Guyot para que se diera a conocer la versión oficial del incidente.
Sin embargo, fuentes policiales y judiciales confirmaron que en el penal se estaría produciendo una lucha por el poder. Ganar esta pela implica conseguir algunos beneficios dentro de la cárcel. Además de contar con un mayor espacio para vivir, manejar el tráfico de influencias y el de drogas dentro de la unidad carcelaria, entre otros puntos oscuros.
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