22 Febrero 2008 Seguir en 
Belgrado.- Varios miles de serbios, en su mayoría jóvenes estudiantes, incendiaron anoche la embajada estadounidense y demolieron la representación diplomática de Croacia, en repudio al apoyo de ambos países a la declaración unilateral de independencia de la provincia serbia de Kosovo. También fueron atacadas las embajadas de Gran Bretaña, Turquía y Alemania, que junto con Francia e Italia también impulsan desde la Unión Europea la secesión del antiguo enclave albanés en la región de los Balcanes.
Un cuerpo carbonizado aún sin identificar fue hallado a medianoche en el edificio de la embajada estadounidense, mientras arreciaban los disturbios en las calles. La embajada fue incendiada al margen de las protestas masivas pacíficas que tuvieron lugar en la capital. Aparentemente, el fuego se expandió por la planta baja y el primer piso del departamento consular. Se sabe que el personal administrativo se había retidado tras la jornada laboral, y que no había guardias de seguridad.
Apasionado discurso
Horas antes del estallido de la violencia, El primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, dijo que no hay amenaza ni castigo lo suficientemente fuerte que obligue a Serbia a renunciar a Kosovo, en un apasionado discurso ante más de 200.000 manifestantes congregados en el centro de la capital. “Mientras exista el Estado de Serbia no reconoceremos lo que ha sido creado mediante la violación de los principios sobre los que se erige el mundo civilizado”, aseguró, y aclaró: “no estamos solos en esa lucha”. Luego de esta concentración estallaron los disturbios. Cientos de jóvenes que se apartaron de la marcha pacífica de protesta organizada por el gobierno saquearon dos sucursales bancarias extranjeras. Un restaurante estadounidense quedó convertido en ruinas como consecuencia de la oleada de furia nacionalista.
Turba imparable
Una cifra casi inabarcable de contenedores de basura ardía anoche en llamas, mientras numerosos pequeños quioscos eran arrasados por la turba que se fue engrosando con violentos activistas. Al menos dos docenas de automóviles quedaron destruidos, al igual que un tranvía y cinco ómnibus de línea. El tráfico en el centro fue interrumpido. Con cierta demora, blindados policiales comenzaron a descargar bombas de gas lacrimógeno en gran escala para dispersar a los manifestantes.
Un debate de siglos
Serbia reivindica a Kosovo como parte indivisible de su territorio, y la considera región fundacional ya que en ese lugar fronterizo con Albania, la primera entidad serbia libró en el siglo XIV una terrible batalla contra los turcos. Sin embargo, los albanokosovares aducen que es en esa región donde nació hace varios siglos la etnia albanesa, que en un 95% compone la población kosovar. La nueva república de Kosovo tiene alrededor de 10.000 km2 y la habitan 2,5 millones de habitantes. Su bandera tiene un mapa de su país en color amarillo y seis estrellas en el mismo color, que representa a cada una de las etnias que la habitan, entre ellas la serbia. (Reuter-AFP-NA-Télam)
Un cuerpo carbonizado aún sin identificar fue hallado a medianoche en el edificio de la embajada estadounidense, mientras arreciaban los disturbios en las calles. La embajada fue incendiada al margen de las protestas masivas pacíficas que tuvieron lugar en la capital. Aparentemente, el fuego se expandió por la planta baja y el primer piso del departamento consular. Se sabe que el personal administrativo se había retidado tras la jornada laboral, y que no había guardias de seguridad.
Apasionado discurso
Horas antes del estallido de la violencia, El primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, dijo que no hay amenaza ni castigo lo suficientemente fuerte que obligue a Serbia a renunciar a Kosovo, en un apasionado discurso ante más de 200.000 manifestantes congregados en el centro de la capital. “Mientras exista el Estado de Serbia no reconoceremos lo que ha sido creado mediante la violación de los principios sobre los que se erige el mundo civilizado”, aseguró, y aclaró: “no estamos solos en esa lucha”. Luego de esta concentración estallaron los disturbios. Cientos de jóvenes que se apartaron de la marcha pacífica de protesta organizada por el gobierno saquearon dos sucursales bancarias extranjeras. Un restaurante estadounidense quedó convertido en ruinas como consecuencia de la oleada de furia nacionalista.
Turba imparable
Una cifra casi inabarcable de contenedores de basura ardía anoche en llamas, mientras numerosos pequeños quioscos eran arrasados por la turba que se fue engrosando con violentos activistas. Al menos dos docenas de automóviles quedaron destruidos, al igual que un tranvía y cinco ómnibus de línea. El tráfico en el centro fue interrumpido. Con cierta demora, blindados policiales comenzaron a descargar bombas de gas lacrimógeno en gran escala para dispersar a los manifestantes.
Un debate de siglos
Serbia reivindica a Kosovo como parte indivisible de su territorio, y la considera región fundacional ya que en ese lugar fronterizo con Albania, la primera entidad serbia libró en el siglo XIV una terrible batalla contra los turcos. Sin embargo, los albanokosovares aducen que es en esa región donde nació hace varios siglos la etnia albanesa, que en un 95% compone la población kosovar. La nueva república de Kosovo tiene alrededor de 10.000 km2 y la habitan 2,5 millones de habitantes. Su bandera tiene un mapa de su país en color amarillo y seis estrellas en el mismo color, que representa a cada una de las etnias que la habitan, entre ellas la serbia. (Reuter-AFP-NA-Télam)







