21 Febrero 2008 Seguir en 
La pérdida de los límites, del autocontrol y del respeto por la persona del otro es uno de los principales problemas de nuestra sociedad que tienen que ver con esta escalada de violencia que tanto preocupa. Cada vez se impone más la impunidad y crece el descrédito de la Justicia. A pesar de que se conoce quiénes son los responsables de la violencia, pareciera que sobre ciertas personas nunca cae el peso de la ley. Esto lleva a que uno tienda a resolver los problemas por su propia cuenta o, mejor dicho, a hacer justicia por mano propia.
Hay otra situación que no puede dejar de tenerse en cuenta. Se incrementa la cantidad personas que tienen armas en su poder, a pesar de los programas de desarme, porque se quiere preservar la propiedad privada, la vida y la familia. Tener un arma es saber que en cualquier momento se la puede usar.
Frente a las situaciones críticas, el hombre echa mano a sus recursos más bajos: a lo instintivo, a la agresión directa o en defensa propia. Todo esto tiene que ver también con las fallas en la comunicación. Si alguien me mira o hace un gesto, de inmediato le adjudico una intencionalidad agresiva y, en consecuencia, respondo con mayor violencia.
Hay otra situación que no puede dejar de tenerse en cuenta. Se incrementa la cantidad personas que tienen armas en su poder, a pesar de los programas de desarme, porque se quiere preservar la propiedad privada, la vida y la familia. Tener un arma es saber que en cualquier momento se la puede usar.
Frente a las situaciones críticas, el hombre echa mano a sus recursos más bajos: a lo instintivo, a la agresión directa o en defensa propia. Todo esto tiene que ver también con las fallas en la comunicación. Si alguien me mira o hace un gesto, de inmediato le adjudico una intencionalidad agresiva y, en consecuencia, respondo con mayor violencia.
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