Cubanos reaccionan con tranquilidad

"¡Es imposible!", exclamaron algunos habitantes, impactados con la noticia del alejamiento.

EXILIADOS. En Miami, los disidentes festejaron la noticia, pero con reclamos.  REUTERS
EXILIADOS. En Miami, los disidentes festejaron la noticia, pero con reclamos. REUTERS
20 Febrero 2008
LA HABANA.- ¿Que Fidel renunció? Imposible. ¡Cooño... renunció el Comandante en Jefe!, exclamó Dayron Clavellón, quien, como muchos cubanos, se sorprendió ante el anuncio de Castro de no aceptar otro mandato presidencial.
“Sabíamos que esto iba a suceder algún día, y ahora que es una realidad es impactante”, dijo afligido Clavellón, un esbelto modelo de 20 años, luego de pasar con amigos una larga noche de bohemia en el Malecón de La Habana.
“¿Renunció Fidel? Carajo... le vamos a echar de menos”, comentó Dubael César, un músico de 27 años que considera, sin embargo, que tras la renuncia del líder cubano todo quedará igual en Cuba.
Muy cerca de allí, Juana Hernández, trabajadora del sector de la construcción de 61 años, espera el ómnibus que la llevará a su trabajo y también quedó perpleja ante la sorpresiva noticia.
“¡No me digas! Eso no me gusta, Fidel es nuestro líder histórico. ¡Qué pena! Está enfermo realmente”, dijo la mujer, respecto del líder de 81 años que sufre desde ya hace 19 meses una enfermedad intestinal.
Alba, una enfermera retirada de 67 años, juraba y perjuraba que Fidel Castro moriría con las botas puestas. “Creía que nunca iba a dejar el poder, es increíble”, aseveró.
En la soleada Habana, la vida sigue su ritmo habitual. La noticia de su comandante no parece transtornar demasiado a los cubanos, habituados ya a su ausencia física.
“Se esperaba ya; (Fidel) está enfermo. El pueblo estaba preparado para eso”, afirma Alejandro, un joven de 25 años que aguarda cola frente a una tienda de alimentos en el céntrico barrio del Vedado.
Los diarios cubanos publicaron la noticia en su edición on line en la madrugada. Una hora, en la que la mayoría de los cubanos dormía. De todos modos, pocos tienen acceso a Internet. Posteriormente, los informativos de radio y de televisión fueron dando a conocer el mensaje, leyéndolo al pausado ritmo con que se han venido reportando las decenas de anteriores reflexiones del comandante, sin resaltar la noticia ni hacer comentario alguno, pese a que supone un cambio histórico y el cierre de una era que duró casi medio siglo.

“Otra farsa”
Exiliados cubanos dijeron que la decisión de Castro es otra farsa del gobierno cubano para traspasar el poder y mantener la opresión sobre el pueblo de la isla. “Es una nueva farsa; queremos que Cuba sea libre, con un gobierno verdaderamente demócrata”, dijo Clara Díaz, vendedora de ropa femenina.
Para asombro de muchos, la comunidad cubana en Miami recibió con cautela y escepticismo la renuncia al poder de Castro. “Esto es más de lo mismo”, afirmó Miguel Saavedra, de la organización “Vigilia Mambisa” en el restaurant Versailles, un ícono del exilio cubano en Miami, donde grupos de exiliados se reúnen todas las mañanas para degustar el típico café cubano y hablar sobre su nación.
Roberto Martínez, de 25 años y con un año en el sur de la Florida, espetó: “Fidel no existe, ni física, ni espiritual ni sentimentalmente. Ya el pueblo no aguanta más; quizás ahora se den los cambios que necesitamos tras tanta represión”.
A diferencia de hace dos años cuando Castro anunció que delegaba el poder temporalmente a su hermano Raúl, ahora no existen expresiones de júbilo, ni el sonido de bocinas de automóviles, ni caravanas de autos, ni la proliferación de banderas cubanas en la ciudad. El ambiente en Miami es de mesura en esta ocasión. (AFP-NA-DPA)

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