Castro anunció que no buscará ser reelecto
Tras 49 años al frente del único país americano comunista, el líder dijo que por razones de salud dejará de ser presidente y comandante en jefe. Bush reclamó elecciones libres en la isla y que sean liberados los presos políticos. Estados Unidos mantendrá su bloqueo económico.
20 Febrero 2008 Seguir en 
LA HABANA.- El convaleciente líder cubano, Fidel Castro, se alejó del poder, tras medio siglo como leyenda viviente de la izquierda mundial y último ícono de la Guerra Fría, y entreabrió de esta manera la puerta a reformas graduales dentro de las fronteras del socialismo. Castro, de 81 años, explicó en un artículo publicado por “Granma”, el diario del gobernante Partido Comunista, que no se recuperó de la enfermedad intestinal que lo obligó a transferir hace un año y medio el poder a su hermano Raúl, y que, por lo tanto, declina su reelección, prevista para el próximo domingo.
“A mis entrañables compatriotas (...) les comunico que no aspiraré ni aceptaré... Repito: no aspiraré ni aceptaré el cargo de presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe”, escribió en un texto publicado en la portada de “Granma”.
Castro deja Cuba, con más de 11 millones de habitantes, en manos de viejos y nuevos líderes comprometidos con el proyecto socialista que él levantó a sólo 150 kilómetros de su enemigo, Estados Unidos, al que acusa de haber tramado más de 600 planes para asesinarlo.
Ambos países están enfrentados en una tensa guerra ideológica desde el triunfo de la revolución castrista, en 1959. A partir de 1960, EEUU inició un bloqueo económico sobre Cuba, que, con el paso de los años, se amplió y se mantiene hasta la actualidad.
La dimisión de Castro produjo reacciones en todo el mundo. El presidente de EEUU, George W. Bush, dijo que en la isla deben realizarse elecciones democráticas. “Debe haber una transición a una elección libre y no ese sistema que los hermanos Castro vinieron imponiendo”, enfatizó. “Y el primer paso -agregó- es que todos los presos políticos sean puestos inmediatamente en libertad”.
El número dos del Departamento de Estado, John Negroponte, descartó en un futuro cercano un levantamiento del embargo que aplica EEUU a Cuba.
En cambio, la precandidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, esbozó una opinión más inteligente, según analistas. “Como presidenta, comprometeré a nuestros socios en América latina y en Europa que tienen un gran interés en ver una transición pacífica hacia la democracia en Cuba y que quieren a EEUU jugando un papel constructivo con ese fin”, sostuvo.
Por su parte, el precandidato republicano a presidente John McCain estimó que, pese a la renuncia de Castro, la libertad para el pueblo cubano aún no está al alcance de la mano, aunque estimó que es cuestión de tiempo. El contrincante de Clinton en la interna demócrata, Barack Obama, fue el más duro: opinó que la renuncia de Castro debería marcar el fin de una época oscura en la historia de Cuba. “(El futuro del país) debe ser determinado por el pueblo cubano y no por un régimen sucesor antidemocrático”, aseveró.
Latinoamérica y la UE
El presidente brasileño, Luiz Lula da Silva, dijo que había percibido que Castro iba a dejar el poder. Pero sostuvo que seguirá vigente “el gran mito” que representa el líder. Y el ministro de Comunicación de Venezuela, Andrés Izarra, afirmó que la decisión de Castro abre un proceso en la estructura revolucionaria de Cuba. El presidente de Bolivia, Evo Morales, se declaró apenado y conmovido por la noticia. Cruzando el océano Atlántico, voceros de la Unión Europea (UE) coincidieron en afirmar que la Unión está lista para buscar vías que permitan retomar los vínculos con Cuba, que estuvieron largamente congelados bajo el mandato de Castro. El gobierno español también emitió un mensaje conciliador y optimista: anunció su apoyo a Cuba y coincidió con la oposición en expresar su esperanza de que la renuncia de Castro implique una apertura democrática en ese país. El Vaticano, en cambio, mantuvo un diplomático silencio.
Chávez, el delfín
El presidente venezolano, Hugo Chávez, se convirtió en la tabla de salvación de Cuba y en el heredero político de Castro, ya que su país ayuda económicamente a la isla -tras el derrumbe de la Unión Soviética- y retoma las banderas socialista y antiestadounidense. Es más: tras los pasos de Chávez, la llegada al poder de Evo Morales (Bolivia), de Rafael Correa (Ecuador) y de Daniel Ortega (Nicaragua) resucitó en América latina el debate entre socialismo y capitalismo, inspirado en el guevarismo.
Durante los 19 meses de convalecencia de Castro, Chávez aparece como su más grande admirador. Lo llamó camarada, compañero, maestro y padre de los revolucionarios de esta Tierra y de estos siglos. (Reuters-DPA-AFP-Télam)
“A mis entrañables compatriotas (...) les comunico que no aspiraré ni aceptaré... Repito: no aspiraré ni aceptaré el cargo de presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe”, escribió en un texto publicado en la portada de “Granma”.
Castro deja Cuba, con más de 11 millones de habitantes, en manos de viejos y nuevos líderes comprometidos con el proyecto socialista que él levantó a sólo 150 kilómetros de su enemigo, Estados Unidos, al que acusa de haber tramado más de 600 planes para asesinarlo.
Ambos países están enfrentados en una tensa guerra ideológica desde el triunfo de la revolución castrista, en 1959. A partir de 1960, EEUU inició un bloqueo económico sobre Cuba, que, con el paso de los años, se amplió y se mantiene hasta la actualidad.
La dimisión de Castro produjo reacciones en todo el mundo. El presidente de EEUU, George W. Bush, dijo que en la isla deben realizarse elecciones democráticas. “Debe haber una transición a una elección libre y no ese sistema que los hermanos Castro vinieron imponiendo”, enfatizó. “Y el primer paso -agregó- es que todos los presos políticos sean puestos inmediatamente en libertad”.
El número dos del Departamento de Estado, John Negroponte, descartó en un futuro cercano un levantamiento del embargo que aplica EEUU a Cuba.
En cambio, la precandidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, esbozó una opinión más inteligente, según analistas. “Como presidenta, comprometeré a nuestros socios en América latina y en Europa que tienen un gran interés en ver una transición pacífica hacia la democracia en Cuba y que quieren a EEUU jugando un papel constructivo con ese fin”, sostuvo.
Por su parte, el precandidato republicano a presidente John McCain estimó que, pese a la renuncia de Castro, la libertad para el pueblo cubano aún no está al alcance de la mano, aunque estimó que es cuestión de tiempo. El contrincante de Clinton en la interna demócrata, Barack Obama, fue el más duro: opinó que la renuncia de Castro debería marcar el fin de una época oscura en la historia de Cuba. “(El futuro del país) debe ser determinado por el pueblo cubano y no por un régimen sucesor antidemocrático”, aseveró.
Latinoamérica y la UE
El presidente brasileño, Luiz Lula da Silva, dijo que había percibido que Castro iba a dejar el poder. Pero sostuvo que seguirá vigente “el gran mito” que representa el líder. Y el ministro de Comunicación de Venezuela, Andrés Izarra, afirmó que la decisión de Castro abre un proceso en la estructura revolucionaria de Cuba. El presidente de Bolivia, Evo Morales, se declaró apenado y conmovido por la noticia. Cruzando el océano Atlántico, voceros de la Unión Europea (UE) coincidieron en afirmar que la Unión está lista para buscar vías que permitan retomar los vínculos con Cuba, que estuvieron largamente congelados bajo el mandato de Castro. El gobierno español también emitió un mensaje conciliador y optimista: anunció su apoyo a Cuba y coincidió con la oposición en expresar su esperanza de que la renuncia de Castro implique una apertura democrática en ese país. El Vaticano, en cambio, mantuvo un diplomático silencio.
Chávez, el delfín
El presidente venezolano, Hugo Chávez, se convirtió en la tabla de salvación de Cuba y en el heredero político de Castro, ya que su país ayuda económicamente a la isla -tras el derrumbe de la Unión Soviética- y retoma las banderas socialista y antiestadounidense. Es más: tras los pasos de Chávez, la llegada al poder de Evo Morales (Bolivia), de Rafael Correa (Ecuador) y de Daniel Ortega (Nicaragua) resucitó en América latina el debate entre socialismo y capitalismo, inspirado en el guevarismo.
Durante los 19 meses de convalecencia de Castro, Chávez aparece como su más grande admirador. Lo llamó camarada, compañero, maestro y padre de los revolucionarios de esta Tierra y de estos siglos. (Reuters-DPA-AFP-Télam)









