Las denuncias de violencia familiar aumentaron un 50%

Más de 10 mujeres por día demandan haber sido golpeadas por sus esposos o ex parejas. El Centro de Atención y Orientación a las víctimas atendió más de 900 demandas en cuatro meses. Problemas.

CONMOCION. El crimen de Espinosa fue el undécimo caso de violencia doméstica que acaba en homicidio.  LA GACETA / HECTOR PERALTA
CONMOCION. El crimen de Espinosa fue el undécimo caso de violencia doméstica que acaba en homicidio. LA GACETA / HECTOR PERALTA
12 Febrero 2008
El ca­so del po­li­cía Luis Mar­ce­lo Pé­rez, que es­tá acu­sa­do de ha­ber ma­ta­do a gol­pes a su pa­re­ja, Ma­ria­na del Car­men Es­pi­no­sa, vol­vió a en­cen­der la luz de alar­ma. No só­lo se tra­ta del un­dé­ci­mo ca­so de vio­len­cia do­més­ti­ca que ter­mi­na en ho­mi­ci­dio en me­nos de un año si­no que, tan­to fuen­tes ju­di­cia­les co­mo po­li­cia­les, ad­vier­ten que la can­ti­dad de de­nun­cias por agre­sio­nes en el ám­bi­to fa­mi­liar au­men­ta­ron un 50% con res­pec­to al año pa­sa­do.
Has­ta no­viem­bre, de acuer­do con los da­tos ofi­cia­les, en pro­me­dio, se re­gis­tra­ban en­tre cin­co y seis de­man­das por día. Sin em­bar­go, des­de prin­ci­pios de año, en las fis­ca­lías se re­ci­ben has­ta nue­ve. La fis­cal Adria­na Rei­no­so Cue­llo, ade­más de in­ves­ti­gar el crimen en el que es­tá in­vo­lu­cra­do el uni­for­ma­do, en tres días re­ci­bió 24 de­nun­cias de es­tas ca­rac­te­rís­ti­cas y so­li­ci­tó la ex­clu­sión del ho­gar de un hom­bre que fue demandado por gol­pear a su mu­jer de­lan­te de sus hi­jos.
En­tre las de­nun­cias, se­gún cons­ta en los par­tes re­ci­bi­dos en Tri­bu­na­les, más de la mi­tad fue­ron de­nun­cias de agre­sio­nes por par­te de hom­bres a sus ac­tua­les mu­je­res. Les si­guen las ame­na­zas de muer­te he­chas por ex pa­re­jas y, en me­nor nú­me­ro, agre­sio­nes fí­si­cas en­tre pa­rien­tes.
El año pa­sa­do, debido al au­men­to de los ca­sos, fue crea­do el Cen­tro de Aten­ción y Orien­ta­ción de Vio­len­cia Fa­mi­liar. Des­de que abrió sus puer­tas has­ta no­viem­bre, se­gún con­fir­mó la coor­di­na­do­ra Ka­ri­na Les­ca­no de Fran­ces­co, fue­ron aten­di­dos más de 900 hechos. “La ma­yo­ría de las víc­ti­mas fue­ron mu­je­res y ni­ños. Lo im­por­tan­te es que aquí no só­lo rea­li­zan la de­nun­cia, si­no que re­ci­ben asis­ten­cia y con­ten­ción”, ex­pli­có la fun­cio­na­ria.
“Las de­nun­cias au­men­ta­ron en un 50%. Las víc­ti­mas exi­gen de las ins­ti­tu­cio­nes  una de­bi­da aten­ción y con­ten­ción. En lo po­si­ble, tra­ta­mos de pre­ve­nir he­chos de san­gre, pe­ro no es una ta­rea sen­ci­lla pues­to que son he­chos que se de­sen­ca­de­nan en el se­no del ho­gar”, se­ña­ló el je­fe de Po­li­cía, Hu­go Sán­chez.
El co­mi­sa­rio ge­ne­ral sos­tu­vo que es­te in­cre­men­to no es ca­sual. “La vio­len­cia es­tá ins­ta­la­da en to­da la so­cie­dad y eso se no­ta en las can­chas, en los ro­bos y has­ta en los ho­ga­res. Pe­ro na­die pue­de ne­gar que las mu­je­res han cam­bia­do de men­ta­li­dad pues­to que se ani­man a de­nun­ciar más los he­chos de los que son víc­ti­mas”, ar­gu­men­tó Sán­chez.
El je­fe de Po­li­cía anun­ció que se es­tá pen­san­do en crear un Cen­tro de Orien­ta­ción de Vio­len­cia Fa­mi­liar en el sur de la pro­vin­cia. “Sa­be­mos que en el in­te­rior se re­gis­tran mu­chos ca­sos y que las víc­ti­mas no dis­po­nen de un or­ga­nis­mo que las acom­pa­ñe”, ex­pre­só.  

Preo­cu­pa­ción
Los fis­ca­les es­tán alar­ma­dos an­te la gran can­ti­dad de ca­sos que se re­gis­tran, pe­ro es­tán mu­cho más preo­cu­pa­dos por­que el 90% de las víc­ti­mas só­lo rea­li­za la ex­po­si­ción po­li­cial y de­sis­te de con­ti­nuar con la ac­ción pe­nal. Le­gal­men­te, las de­nun­cian­tes de­ben ra­ti­fi­car las de­nun­cias en Tri­bu­na­les. Allí, de acuer­do con las nor­mas vi­gen­tes, se las orien­ta­rá pa­ra que sean re­vi­sa­das por el mé­di­co fo­ren­se a fin de com­pro­bar la agre­sión, o se les pide que apor­ten prue­bas ta­les co­mo  men­sa­jes de tex­to de ame­na­zas pa­ra po­der ac­tuar.
“Es­ta­mos an­te un gran pro­ble­ma. Es im­po­si­ble to­mar al­gu­na me­di­da si las víc­ti­mas no de­mues­tran in­te­rés en que el cul­pa­ble no vuel­va a ata­car­las. Son tan­tos los ca­sos que se nos pre­sen­tan, que es im­po­si­ble dis­po­ner cus­to­dia pa­ra ca­da una de las de­nun­cian­tes”, re­co­no­ció preo­cu­pa­do un fis­cal.

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