10 Febrero 2008 Seguir en 
“Más desocupación no va a generar la lucha contra el trabajo en negro; por el contrario, el resultado puede ser relativamente beneficioso”, señaló el experto tributarista Alberto Ziperovich.
Destacó que la Argentina y Tucumán particularmente “tienen uno de los más índices altos en relación de legalización laboral en el 2007. Hay una demanda laboral importante, y porque también hay una conciencia del empresario, quien no es el que quiere tener una situación en negro, sino que son las circunstancias”.
“No se trata de un empresario perverso y de un Estado honorable, que sale a salvar la suerte y destino de la gente; no es así. Cuando la situación económica lo posibilita, se incorpora más personal”, recalcó.
Ziperovich estimó que la mayor proporción de trabajo en negro se concentra tanto en el sector agrario y en la construcción. Dejó en claro que los resultados exitosos de la lucha contra el empleo informal provienen de otros países, en los la carga previsional es muy baja. “En Chile, Estados Unidos, Irlanda e India, por ejemplo, las relaciones laborales son más libres. El empresario debe pagar el sueldo, retener las contribuciones y depositarlas, y pagar sus aportes”, explicó.
Consideró que en el proceso para blanquear las relaciones laborales “habría que preguntarse cuáles son las causas de fondo del problema, que tienen que ver con las cargas previsionales”.
“Este es uno de los pocos países del mundo donde el empleador debe hacer aportes, que llegan a casi el 25%. Esta situación de presionar por blanquear las relaciones laborales es legítima, pero afecta al pequeño empresario, sobre todo, que es quien mayor cantidad de gente ocupa”, indicó.
El especialista también se refirió a los aportes que el empresariado realiza a la salud pública, a través del impuesto al trabajo. “Habría que preguntarse por qué la Provincia tiene que rehacer planes de pago y moratorias constantemente. Chile es el mejor ejemplo: casi no hay mano de obra en negro y la contribución patronal es, más o menos, del 0,8%. Si multiplicamos el factor fiscal por las distancias al puerto, se nota que la relación es desfavorable en la Argentina”, concluyó Ziperovich.
Destacó que la Argentina y Tucumán particularmente “tienen uno de los más índices altos en relación de legalización laboral en el 2007. Hay una demanda laboral importante, y porque también hay una conciencia del empresario, quien no es el que quiere tener una situación en negro, sino que son las circunstancias”.
“No se trata de un empresario perverso y de un Estado honorable, que sale a salvar la suerte y destino de la gente; no es así. Cuando la situación económica lo posibilita, se incorpora más personal”, recalcó.
Ziperovich estimó que la mayor proporción de trabajo en negro se concentra tanto en el sector agrario y en la construcción. Dejó en claro que los resultados exitosos de la lucha contra el empleo informal provienen de otros países, en los la carga previsional es muy baja. “En Chile, Estados Unidos, Irlanda e India, por ejemplo, las relaciones laborales son más libres. El empresario debe pagar el sueldo, retener las contribuciones y depositarlas, y pagar sus aportes”, explicó.
Consideró que en el proceso para blanquear las relaciones laborales “habría que preguntarse cuáles son las causas de fondo del problema, que tienen que ver con las cargas previsionales”.
“Este es uno de los pocos países del mundo donde el empleador debe hacer aportes, que llegan a casi el 25%. Esta situación de presionar por blanquear las relaciones laborales es legítima, pero afecta al pequeño empresario, sobre todo, que es quien mayor cantidad de gente ocupa”, indicó.
El especialista también se refirió a los aportes que el empresariado realiza a la salud pública, a través del impuesto al trabajo. “Habría que preguntarse por qué la Provincia tiene que rehacer planes de pago y moratorias constantemente. Chile es el mejor ejemplo: casi no hay mano de obra en negro y la contribución patronal es, más o menos, del 0,8%. Si multiplicamos el factor fiscal por las distancias al puerto, se nota que la relación es desfavorable en la Argentina”, concluyó Ziperovich.










