29 Enero 2008 Seguir en 
WASHINGTON.- En medio de esfuerzos internacionales por lograr la liberación de los rehenes de las FARC, la Justicia estadounidense condenó a 60 años de cárcel al jefe guerrillero Ricardo Palmera (57 años), alias Simón Trinidad, por el secuestro de tres estadounidenses. Se trata del primer miembro de las FARC condenado en juicio en EEUU.
Antes de la sentencia que le impuso el juez Royce Lambert, Trinidad denunció que el suyo fue un juicio político, y deseó que los tres estadounidenses, en manos de la guerrilla desde hace cinco años, vuelvan sanos y salvos a sus hogares. “Es mi sincero deseo que Thomas Howes, Marc Gonsalves y Keith Stansell regresen lo más pronto posible junto a sus seres queridos”, afirmó el dirigente, que llegó a Estados Unidos extraditado por Colombia el 31 de diciembre de 2004. No se refirió a una liberación, aunque sí abogó por un acuerdo humanitario.
El juez consideró que la toma de rehenes estadounidenses fue un acto de terrorismo, delito penado en Estados Unidos con cadena perpetua, aunque no la impuso por exigencia de Colombia, donde dicha sentencia no existe.
En sus últimos alegatos, la Fiscalía calificó al guerrillero de terrorista y llegó a citar el nombre del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, causando la vana reacción de la defensa que siguió negando que Trinidad estuviera directamente implicado en la toma de rehenes. “Nunca los vio; no tiene nada que ver con su secuestro”, aseguró el abogado Robert Tucker, en una audiencia que presenció la senadora colombiana Piedad Córdoba.
Dos postergaciones
Córdoba fue mediadora, junto con el presidente venezolano, Hugo Chávez, para un canje de 500 guerrilleros presos por unos 40 rehenes de las FARC, entre ellos la política colombo-francesa Ingrid Betancourt. La condena de Simón Trinidad había sido aplazada dos veces en los últimos meses, para no entorpecer el proceso de liberación de Clara Rojas y de Consuelo González, que fueron entregadas por la guerrilla a Chávez, en desagravio por la decisión del presidente, Alvaro Uribe, de retirarle su carácter de mediador. Uribe designó desde entonces a la Iglesia y al grupo de países amigos (Suiza, Francia y España) para buscar la liberación de los cautivos.
La corte federal de Washington tuvo que efectuar dos juicios contra Trinidad, después de verse obligada a anular el primero por falta de acuerdo entre los jurados a la hora de determinar si era culpable. Ahora la defensa tiene la posibilidad de apelar la sentencia para intentar rebajarla, aunque su culpabilidad ya no puede ser cuestionada. Trinidad tiene una segunda causa abierta en Washington por narcotráfico. (AFP-NA)
Antes de la sentencia que le impuso el juez Royce Lambert, Trinidad denunció que el suyo fue un juicio político, y deseó que los tres estadounidenses, en manos de la guerrilla desde hace cinco años, vuelvan sanos y salvos a sus hogares. “Es mi sincero deseo que Thomas Howes, Marc Gonsalves y Keith Stansell regresen lo más pronto posible junto a sus seres queridos”, afirmó el dirigente, que llegó a Estados Unidos extraditado por Colombia el 31 de diciembre de 2004. No se refirió a una liberación, aunque sí abogó por un acuerdo humanitario.
El juez consideró que la toma de rehenes estadounidenses fue un acto de terrorismo, delito penado en Estados Unidos con cadena perpetua, aunque no la impuso por exigencia de Colombia, donde dicha sentencia no existe.
En sus últimos alegatos, la Fiscalía calificó al guerrillero de terrorista y llegó a citar el nombre del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, causando la vana reacción de la defensa que siguió negando que Trinidad estuviera directamente implicado en la toma de rehenes. “Nunca los vio; no tiene nada que ver con su secuestro”, aseguró el abogado Robert Tucker, en una audiencia que presenció la senadora colombiana Piedad Córdoba.
Dos postergaciones
Córdoba fue mediadora, junto con el presidente venezolano, Hugo Chávez, para un canje de 500 guerrilleros presos por unos 40 rehenes de las FARC, entre ellos la política colombo-francesa Ingrid Betancourt. La condena de Simón Trinidad había sido aplazada dos veces en los últimos meses, para no entorpecer el proceso de liberación de Clara Rojas y de Consuelo González, que fueron entregadas por la guerrilla a Chávez, en desagravio por la decisión del presidente, Alvaro Uribe, de retirarle su carácter de mediador. Uribe designó desde entonces a la Iglesia y al grupo de países amigos (Suiza, Francia y España) para buscar la liberación de los cautivos.
La corte federal de Washington tuvo que efectuar dos juicios contra Trinidad, después de verse obligada a anular el primero por falta de acuerdo entre los jurados a la hora de determinar si era culpable. Ahora la defensa tiene la posibilidad de apelar la sentencia para intentar rebajarla, aunque su culpabilidad ya no puede ser cuestionada. Trinidad tiene una segunda causa abierta en Washington por narcotráfico. (AFP-NA)







