17 Enero 2008 Seguir en 
BOGOTA.- El presidente colombiano, Alvaro Uribe, estableció ayer su primer contacto con Clara Rojas y Consuelo González de Perdomo, las ex rehenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), entregadas el jueves a una misión encabezada por el presidente venezolano Hugo Chávez.
Uribe, que no estuvo en la recepción de Rojas (que regresó a Bogotá el domingo) ni de González (que lo hizo el lunes) visitó a ambas mujeres en sus casas. "El presidente les expresó su solidaridad y su alegría porque se encuentran con sus familias", se difundió en un comunicado de la Presidencia de Colombia. "Fue un diálogo fraterno y muy cálido", se añade en el texto.
Uribe fue primero a la casa de Rojas, acompañado por el canciller, Fernando Araujo; el ministro de Interior y Justicia, Carlos Holguín, y el alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo. Allí, el presidente conoció a Emmanuel, el hijo de Clara nacido en cautiverio, fruto de una relación con uno de sus captores. "Mientras conversaban, el pequeño jugaba con un carrito a control remoto. Incluso, en alguna oportunidad, el niño quiso compartir su juego con el mandatario y con el alto comisionado para la Paz", indica la nota.
Más tarde, Uribe y sus ministros visitaron a González de Perdomo, que recibió a los funcionarios acompañada por sus hijas María Fernanda y Patricia, y por la hija de esta última. "Durante algunos minutos, la señora Consuelo le narró al presidente detalles de las condiciones de su secuestro", dice el comunicado.
La visita de Uribe se concretó un día después de que se conoció el texto de una carta de uno de los rehenes, en la que cuenta la dura vida que llevan en la selva. Las "pruebas de vida", entregadas por González de Perdomo a familiares de ocho secuestrados causaron indignación.
Ayer, la Iglesia Católica decidió intervenir activamente para lograr el canje de cerca de 50 rehenes (entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt) por unos 500 guerrilleros presos. Según el presidente de la Conferencia Episcopal colombiana, monseñor Luis Augusto Castro, ya se sostuvieron los primeros contactos con la guerrilla para analizar una "zona de encuentro" con veeduría internacional, en la cual delegados de ambas partes, sin presencia de hombres armados, que permita avanzar hacia un acuerdo.
Castro dijo que, además, se le solicitó a las FARC que permitan a la Cruz Roja Internacional que acceda a los campamentos para comprobar el estado de salud de los secuestrados, una demanda que también hizo Uribe.
Las FARC exigen para llegar a un acuerdo el despeje militar de los municipios de Florida y Pradera, en el departamento de Valle del Cauca (suroeste), una condición que Uribe rechaza de plano. (DPA, Reuter y Télam)
Uribe, que no estuvo en la recepción de Rojas (que regresó a Bogotá el domingo) ni de González (que lo hizo el lunes) visitó a ambas mujeres en sus casas. "El presidente les expresó su solidaridad y su alegría porque se encuentran con sus familias", se difundió en un comunicado de la Presidencia de Colombia. "Fue un diálogo fraterno y muy cálido", se añade en el texto.
Uribe fue primero a la casa de Rojas, acompañado por el canciller, Fernando Araujo; el ministro de Interior y Justicia, Carlos Holguín, y el alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo. Allí, el presidente conoció a Emmanuel, el hijo de Clara nacido en cautiverio, fruto de una relación con uno de sus captores. "Mientras conversaban, el pequeño jugaba con un carrito a control remoto. Incluso, en alguna oportunidad, el niño quiso compartir su juego con el mandatario y con el alto comisionado para la Paz", indica la nota.
Más tarde, Uribe y sus ministros visitaron a González de Perdomo, que recibió a los funcionarios acompañada por sus hijas María Fernanda y Patricia, y por la hija de esta última. "Durante algunos minutos, la señora Consuelo le narró al presidente detalles de las condiciones de su secuestro", dice el comunicado.
La visita de Uribe se concretó un día después de que se conoció el texto de una carta de uno de los rehenes, en la que cuenta la dura vida que llevan en la selva. Las "pruebas de vida", entregadas por González de Perdomo a familiares de ocho secuestrados causaron indignación.
Ayer, la Iglesia Católica decidió intervenir activamente para lograr el canje de cerca de 50 rehenes (entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt) por unos 500 guerrilleros presos. Según el presidente de la Conferencia Episcopal colombiana, monseñor Luis Augusto Castro, ya se sostuvieron los primeros contactos con la guerrilla para analizar una "zona de encuentro" con veeduría internacional, en la cual delegados de ambas partes, sin presencia de hombres armados, que permita avanzar hacia un acuerdo.
Castro dijo que, además, se le solicitó a las FARC que permitan a la Cruz Roja Internacional que acceda a los campamentos para comprobar el estado de salud de los secuestrados, una demanda que también hizo Uribe.
Las FARC exigen para llegar a un acuerdo el despeje militar de los municipios de Florida y Pradera, en el departamento de Valle del Cauca (suroeste), una condición que Uribe rechaza de plano. (DPA, Reuter y Télam)







