16 Enero 2008 Seguir en 
Bogotá.- “No es el dolor físico, ni las cadenas en mi cuello lo que me atormenta, sino la agonía mental, la maldad del malo y la indiferencia del bueno, como si no valiésemos, como si no existiésemos”... Así vive su cautiverio el coronel Luis Mendieta, retenido por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde hace nueve años.
En una carta que entregó la ex rehén Consuelo González, liberada el jueves junto con Clara Rojas, narró las condiciones de crueldad y humillación en la selva. Jorge Gechem, por su parte, pidió ayuda de Fidel Castro.
El presidente colombiano, Alvaro Uribe, dijo que el relato de los rehenes confirma que las FARC son terroristas, contra la opinión del presidente venezolano, Hugo Chávez, que pide que se las saque del listado de organizaciones terroristas.
González entregó cartas y fotos de Mendieta y de Gechem, de los ex congresistas Gloria Polanco y Orlando Beltrán, del ex gobernador de Meta Alan Jara, así como de los capitanes Enrique Murillo y William Donato y del sargento Harvey Delgado.
Mendieta muchas veces fue llevado en una hamaca porque no podía caminar. Lo mismo le sucedió a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, secuestrada en febrero de 2002.
Prefiere la cárcel a la selva
El ex senador secuestrado en 2002, recomendó a su esposa, Lucy de Gechem, que pida “de rodillas” a Castro que intervenga ante las FARC para que le permitan viajar a Cuba para curarse, y dijo que está dispuesto a seguir en cautiverio en una cárcel cubana. Gechem narró que padece una úlcera gástrica que sangra y que ha sufrido cinco preinfartos.
“Tenía que arrastrarme por el barro para hacer mis necesidades, con la ayuda de mis brazos”, contó Mendieta en la carta que leyó su hija Jenny. “Algunos vasos sanguíneos se me afectaron, la sangre se irrigó por las piernas, que tomaron un color casi negro”, relató. “Me hicieron masajes y, como un niño, comencé a caminar de nuevo”, escribió.
La situación que viven los secuestrados movilizó a miles de colombianos en favor del intercambio humanitario. El grupo “Un millón de voces contra las FARC” llamó para el 4 de febrero a una marcha para pedir la libertad de los rehenes.
Las FARC insistieron en el despeje militar de una zona suroeste del país como condición para un acuerdo de canje entre rehenes y rebeldes presos. (Reuter y DPA)
En una carta que entregó la ex rehén Consuelo González, liberada el jueves junto con Clara Rojas, narró las condiciones de crueldad y humillación en la selva. Jorge Gechem, por su parte, pidió ayuda de Fidel Castro.
El presidente colombiano, Alvaro Uribe, dijo que el relato de los rehenes confirma que las FARC son terroristas, contra la opinión del presidente venezolano, Hugo Chávez, que pide que se las saque del listado de organizaciones terroristas.
González entregó cartas y fotos de Mendieta y de Gechem, de los ex congresistas Gloria Polanco y Orlando Beltrán, del ex gobernador de Meta Alan Jara, así como de los capitanes Enrique Murillo y William Donato y del sargento Harvey Delgado.
Mendieta muchas veces fue llevado en una hamaca porque no podía caminar. Lo mismo le sucedió a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, secuestrada en febrero de 2002.
Prefiere la cárcel a la selva
El ex senador secuestrado en 2002, recomendó a su esposa, Lucy de Gechem, que pida “de rodillas” a Castro que intervenga ante las FARC para que le permitan viajar a Cuba para curarse, y dijo que está dispuesto a seguir en cautiverio en una cárcel cubana. Gechem narró que padece una úlcera gástrica que sangra y que ha sufrido cinco preinfartos.
“Tenía que arrastrarme por el barro para hacer mis necesidades, con la ayuda de mis brazos”, contó Mendieta en la carta que leyó su hija Jenny. “Algunos vasos sanguíneos se me afectaron, la sangre se irrigó por las piernas, que tomaron un color casi negro”, relató. “Me hicieron masajes y, como un niño, comencé a caminar de nuevo”, escribió.
La situación que viven los secuestrados movilizó a miles de colombianos en favor del intercambio humanitario. El grupo “Un millón de voces contra las FARC” llamó para el 4 de febrero a una marcha para pedir la libertad de los rehenes.
Las FARC insistieron en el despeje militar de una zona suroeste del país como condición para un acuerdo de canje entre rehenes y rebeldes presos. (Reuter y DPA)
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