Los tucumanos que viven en el interior sufren un deficiente servicio de ómnibus

Los pasajeros se quejan del mal estado de los coches y las empresas argumentan que necesitan más apoyo estatal. Llegar a horario es casi imposible, aseguran los usuarios. "Una vez tuve que bajarme a empujar el colectivo".

SIN RESPUESTAS. Los pasajeros afirman que ya se cansaron de reclamar. LA GACETA/OSVALDO RIPOLL
SIN RESPUESTAS. Los pasajeros afirman que ya se cansaron de reclamar. LA GACETA/OSVALDO RIPOLL
14 Enero 2008
Nilda Leguizamón es una mujer resignada. Viaja a los saltos en medio de una nube de tierra. “Soy de Nueva España -contó-; es un desastre el servicio pero no me queda otra que tomar el colectivo. Es el único pasaje que puedo pagar”. El jueves pasado, se sentían los 37 grados que marcaba el termómetro y, aunque abrir la ventanilla hubiera generado satisfacción, estaban trabadas. “Esto es así. Viajamos colgados, se rompen las unidades, llegamos tarde y por más que nos quejamos no pasa nada. Yo vivo en La Quemada y viajo todos los días a San Andrés, donde trabajo”, dijo José Lino Gómez.
Como ellos, cientos de personas están obligadas a trasladarse más de 60 kilómetros todos los días para llegar a la capital y la única forma de movilidad que tienen es el colectivo. La zona este es la más castigada.
El ruido del caño de escape tapaba la voz de Elena Gómez, que viajaba de pie haciendo equilibrio con las bolsas que cargaba. “Esto es peor cuando llueve, hay riesgo de quedarse en cada metro que se avanza. Además, durante la época escolar, el número de personas se duplica”, detalló.
De acuerdo con la ley 24.449, que regula el transporte de pasajeros, los vehículos (...) “estarán diseñados con las mejores condiciones de seguridad de manejo y comodidad del usuario”. Pero no se aplican. El colectivo de la empresa El Tigre, que recorre la ruta provincial 306, tuvo un desperfecto. El motor se recalentó. Abrieron la puerta; fue el primer indicio de que el problema tardaría en solucionarse. Los pasajeros, con cara de fastidio, se refugiaron bajo un sauce. Faltaban dos horas para que llegase un nuevo coche de auxilio. Alicia Sosa sonrió irónicamente y contó: “a mí ya me pasó y tuve que bajarme a empujar el colectivo”.
Estela Campos viaja desde Concepción hacia la capital.  “Muchos preferimos los autos rurales para no viajar como animales porque, a veces, llevan hasta 40 personas paradas y pasamos el puesto de seguridad vial sin que nadie diga nada”, dijo.
Pese al deficitario servicio, para muchos, es un lujo que exista un medio de movilidad. Son 642 las unidades que ofrecen el servicio de media distancia, según la Asociación de Transporte Automotor de Tucumán (Aetat). Sin embargo, numerosos centros urbanos están completamente aislados. “Esto se debe a la falta de infraestructura vial y a la escasa demanda de algunas zonas. Hay caminos por los que es imposible circular y otros lugares en los que viven pocas familias. Dos razones que hacen imposible a cualquier empresa sostenerse económicamente”, describió Julio Haro, dirigente de Aetat.
En determinadas zonas, no obstante, el servicio no genera quejas. Cuatro líneas de colectivos conectan la capital con el sur. José Luis Ahumada es de Monteros y viaja en forma regular. “El servicio es eficiente, y los micros están nuevos, el problema es la cantidad de gente que llevan parada”, sostuvo. De hecho, el viernes hubo un incidente a causa de que un ómnibus de Exprebús estaba repleto. Un oficial de la Policía Vial -que está autorizado para viajar sin pagar el pasaje- le recriminó, antes de bajarse, al chofer por la cantidad excesiva de pasajeros parados. ”Primero, vos y todos los uniformados paguen el boleto. Después vení a controlar”, le dijo el conductor.
El titular de Transporte, Roberto Viaña, afirmó que no pueden viajar pasajeros parados. “No los cubre ningún seguro”, explicó.

Comentarios