Un ladrón asaltó a patadas a dos mujeres en una peluquería

El hombre irrumpió en el local y luego huyó con dinero, secadores y planchitas de pelo. No le dio tiempo a las víctimas para que se defendieran.

13 Enero 2008
Dos mujeres fueron víctimas ayer de un violento asalto en un local de Barrio Norte. El delincuente no utilizó armas, sino directamente la fuerza bruta.
A las 8.45 Ruth Fernández, de 71 años, y Cynthia Díaz, de 25, estaban trabajando en una peluquería en calle San Juan 742. A los pocos minutos un hombre irrumpió en el negocio. Díaz, la peluquera que trabaja en el local desde hace un año, estaba barriendo el piso cuando el delincuente la golpeó en el pecho. "Entreguen toda la plata", gritó nervioso el asaltante. Luego el hombre pateó la silla donde estaba sentada Ruth Fernández, suegra de la dueña del local. Cuando la mujer cayó, el ladrón siguió pateándola para obligarla a que ingrese a la cocina de la peluquería. Cynthia recibió otro violento ataque cuando intentó impedir que agredieran a la mujer. "Nos encerró en la cocina y luego en el baño. Se puso muy impaciente cuando vio que ninguna de las puertas tenía las llaves para poder cerrarla", relató una de mujeres.
"En la cocina, buscó una bolsa grande y oscura donde guardó dos secadores de pelo, dos planchitas y los $ 200 que había en la caja", dijo Fernández. El delincuente huyó del lugar y dejó encerradas a las víctimas.

Revisó la cartera
A los pocos minutos, Miriam Soria, cuñada de la dueña del local, llegó y pudo abrir las puertas. En ese mismo momento, se comunicaron con la sede de Patrulla Urbana y esperaron la presencia de Criminalística para que realizara las pericias. "El tipo agarró mi cartera y la abrió pero no me sacó ni el celular ni la plata. Supongo que no era eso lo que buscaba. Cuando ingresó pedía dólares", explicó la peluquera.
Fernández, quien estaba muy dolorida, dijo que era la primera vez que ingresaban a robar en el local. "El hombre era grandote, alto, medio rubio y de unos 40 años", relató.
Miriam Soria dijo: "menos mal que las tijeras estaban en el esterilizador sino capaz que nos lastimaba con las navajas o algunos de los otros elementos punzantes que utilizamos aquí", dijo preocupada.

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