12 Enero 2008 Seguir en 
Un joven de 27 años resultó seriamente lesionado en la noche del jueves, al parecer, luego de haber sido sorprendido por el marido de su amante, quien le dio una tremenda paliza. En un principio se creyó que había sido víctima de un asalto, pero luego se descubrió que fue el resultado de un amor ilegal.
Según la Policía, desde hace dos semanas, el muchacho, identificado como J. Z., domiciliado en Los Ralos, había sido internado en el Hospital Obarrio. Su hermana lo había llevado hasta allí, advirtiendo actitudes violentas, y que se descontrolaba con facilidad. Luego de hacer un diagnóstico, se lo derivó al sector de neurología. Pero como se trata de un hospital con régimen abierto (sólo aquellos internos sometidos a procesos judiciales están en celdas), el muchacho salía todas las noches.
Los investigadores relataron que durante esos paseos conoció a una mujer en la zona de "El Sifón", en una vivienda próxima a las vías del ferrocarril. La relación surgió rápidamente y, aprovechando que el marido trabajaba hasta tarde, mantenían encuentros amorosos, según dijeron en la Policía.
El jueves, como a las 21.30, el joven salió del pabellón y se dirigió resueltamente hacia la casa de su amante. Ingresó, y cuando ya estaba en la habitación vio entrar al dueño de casa. A pesar de los gritos pidiendo ayuda, nadie fue a socorrerlo, por lo que el marido engañado lo golpeó durante varios minutos. Después lo arrojó a la calle.
El muchacho fue trasladado entonces hasta el Hospital Centro de Salud, donde se determinó que había sufrido lesiones en el rostro, en el tórax, en los brazos y en la espalda. Los médicos decidieron que debía permanecer internado.
En el Obarrio la víctima estaba alojado en el mismo sector en el que se encuentra el santiagueño Pablo Antonio Amín, quien asesinó a su esposa el 28 de octubre en el hotel Catalinas Park. Pero, a diferencia del homicida, J. Z. no está encerrado.
Según la Policía, desde hace dos semanas, el muchacho, identificado como J. Z., domiciliado en Los Ralos, había sido internado en el Hospital Obarrio. Su hermana lo había llevado hasta allí, advirtiendo actitudes violentas, y que se descontrolaba con facilidad. Luego de hacer un diagnóstico, se lo derivó al sector de neurología. Pero como se trata de un hospital con régimen abierto (sólo aquellos internos sometidos a procesos judiciales están en celdas), el muchacho salía todas las noches.
Los investigadores relataron que durante esos paseos conoció a una mujer en la zona de "El Sifón", en una vivienda próxima a las vías del ferrocarril. La relación surgió rápidamente y, aprovechando que el marido trabajaba hasta tarde, mantenían encuentros amorosos, según dijeron en la Policía.
El jueves, como a las 21.30, el joven salió del pabellón y se dirigió resueltamente hacia la casa de su amante. Ingresó, y cuando ya estaba en la habitación vio entrar al dueño de casa. A pesar de los gritos pidiendo ayuda, nadie fue a socorrerlo, por lo que el marido engañado lo golpeó durante varios minutos. Después lo arrojó a la calle.
El muchacho fue trasladado entonces hasta el Hospital Centro de Salud, donde se determinó que había sufrido lesiones en el rostro, en el tórax, en los brazos y en la espalda. Los médicos decidieron que debía permanecer internado.
En el Obarrio la víctima estaba alojado en el mismo sector en el que se encuentra el santiagueño Pablo Antonio Amín, quien asesinó a su esposa el 28 de octubre en el hotel Catalinas Park. Pero, a diferencia del homicida, J. Z. no está encerrado.
Lo más popular
Ranking notas premium







