Los ladrones fabrican cada vez más tumberas

Los especialistas consultados indicaron que se trata de un arma sumamente peligrosa, incluso para quien la manipula. Los delincuentes utilizan sobre todo cartuchos del 12 o del 14 para estas escopetas caseras. Hay algunas que pueden ser cargadas con ambos. Los riesgos.

LETALES. Un policía sostiene dos tumberas que fueron secuestradas durante un procedimiento realizado en octubre, en Los Pocitos.  LA GACETA / FRANCO VERA
LETALES. Un policía sostiene dos tumberas que fueron secuestradas durante un procedimiento realizado en octubre, en Los Pocitos. LA GACETA / FRANCO VERA
11 Enero 2008
Caños de cualquier tipo de material, maderas huecas y clavos, son elementos que, unidos, se transforman en un arma letal. Ingenio, manos ágiles y la ocasión justa se suman al cóctel. Las tumberas son parte de la realidad delictiva nacional. Son de fabricación casera o artesanal pero esto no les quita su condición de armas de fuego peligrosísimas ya que las lesiones que provocan, son tan o más graves que las de un arma común.
Según explicaron los especialistas, los revólveres o las pistolas son armas monoproyectiles, o sea de un sólo disparo por vez. Las tumberas, en cambio, tienen las mismas características que las escopetas, o sea son poliproyectiles. Al disparar, varios perdigones salen por la boca del arma, generando múltiples heridas o roturas. La peligrosidad de estas escopetas artesanales sería incluso peor que la de los revólveres o pistolas. Pero para quien opera una tumbera, el riesgo es constante.
Según el licenciado Ramón Antonio Martínez, jefe de balística del departamento de Criminalística, para fabricar cualquier arma legal lo primero que se diseña es el cartucho. "Quienes fabrican las tumberas, no realizan las mediciones ni las pruebas correspondientes por lo que pueden ser ellos mismos víctimas de mutilaciones, importantes quemaduras o incluso morir", indicó el especialista.
El instructor de tiro Alejandro Adolfo Reynoso las definió como armas de circunstancia. También hizo hincapié en la inseguridad que implica portar o ser usuario de un arma de este tipo. "No son para nada seguras. Pueden llegar a arrancarle la mano a quien la dispara", explicó. Martínez reforzó la idea: "una tumbera puede ser mortal, tanto a un metro como a diez metros de distancia".
María Cristina Hidalgo, jefa del Registro Provincial de Armas (Repar) indicó que se puede usar cartuchos de cualquier calibre en las tumberas. "Los más utilizados son el del 12 y el del 14 de escopeta", dijo. Martínez explicó que todo depende del ingenio de quien sea el fabricante. "Hay algunas que están configuradas para que de un extremo se utilice una medida de cartucho y, del otro extremo, otra diferente", afirmó.

Las municiones
Si bien estas armas son ilegales, los delincuentes deben abastecerse de municiones para su utilización. Luis Sal Area, delegado del Registro Nacional de Armas (Renar), sostuvo que muchos años atrás los mismos cazadores eran los que fabricaban los cartuchos antes de una excursión. El funcionario considera que no hay un comercio negro de municiones, sino que los delincuentes las fabrican, al igual que a las armas ilegales.
El licenciado Martínez opina que hay una falta absoluta en los controles de la venta de municiones aunque también se utiliza la recarga. Reynoso manifestó que hay municiones de escopeta en el mercado negro y que, asimismo, se obtienen cargas de las armas que se roban.

Pericias
Por año, en Criminalística se realizan aproximadamente 700 pericias sobre armas. De estas, 60 son tumberas. "Este dato no es un reflejo de lo que ocurre en la realidad. Varias de estas armas ilegales no las recibimos nosotros ya que quedan secuestradas en la Justicia", explicó Martínez.
Los especialistas coincidieron en que este tipo de armas son las que más están siendo utilizadas por los delincuentes en los últimos meses. Así lo demuestra por ejemplo el asalto perpetrado el lunes en una casa de calle 25 de 2.211. Allí cuatro hombres irrumpieron armados, dos de ellos con revólveres, y los otros dos con tumberas.
Si un delincuente es detenido cuando está cometiendo un asalto y además porta un arma, los fiscales tienen la posibilidad de pedir prisión preventiva.

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