Un preso sacó el candado de la reja y huyó de una comisaría

El muchacho estaba por ser llevado a Villa Urquiza. En la dependencia había dos policías que no se dieron cuenta de lo sucedido.

06 Enero 2008
Faltaban pocas horas para que lo trasladaran hasta el penal de Villa Urquiza. Pero decidió que era hora de volver a estar libre, y casi con un pase de magia se deshizo del candado de la celda y escapó.
Franco Maximiliano Coas, de 20 años, estaba alojado en la comisaría de Los Pocitos, acusado del asalto que sufrió un chofer de colectivos el 22 de setiembre. En el atraco la víctima resultó lesionada ya que el delincuente lo lastimó con un cuchillo.
Personal al mando de los comisarios Miguel Gómez y Héctor Ponce lo detuvo posteriormente, y, según dijeron fuentes judiciales, fue reconocido luego como el asaltante. La Justicia dictó prisión preventiva en su contra, y se esperaba el resultado del obligatorio análisis de HIV para derivarlo a la cárcel.
El viernes, a las 4, Coas estaba solo en su celda. En la comisaría había dos policías. El resto había debido salir por las inundaciones. Pero ninguno advirtió que Coas manipuló el candado hasta sacarlo. No se sabe con qué elemento logró abrirlo. Pero cuando uno de los policías pasó por delante de la celda vio que la puerta estaba abierta, y que el detenido había escapado, llevándose el candado. Presumiblemente el joven habría corrido hasta llegar al canal Norte.
La Justicia ordenó que ambos agentes que estaban de guardia cuando se produjo la fuga fueran aprehendidos y el jefe de Policía, Hugo Sánchez dispuso que sean pasados a disponibilidad hasta que se resuelva su situación procesal. "No vamos a tolerar estos episodios. No creemos que haya complicidad, pero seguramente sí hubo negligencia. No puede suceder otra vez", advirtió.
Fuentes policiales aseguraron que desde el momento de la evasión, Coas es buscarlo intensamente. Fueron a ver a su familia, que también vive en Los Pocitos, pero tanto su madre como su hermana dijeron que no sabían nada de él.
Es la segunda fuga que se produce en dos días. El martes habían huido tres menores que estaban alojados en el Instituto Roca. Los menores, acusados por robos agravados y lesiones, lograron apoderarse de la llave de la reja utilizando un lazo confeccionado con girones de toallones y de remeras. Dos de ellos fueron recapturados poco después, pero el más peligroso, conocido como "Cheíto" aún permanece prófugo.

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