Rechazan la oferta de un gobierno de unidad

Algunas ciudades vuelven la normalidad, pero se mantiene la tensión. Una enviada por EE.UU. inició una tarea de mediación entre el presidente y la oposición.

ASALTOS. En plena calle del barrio de Kibera, en Nairobi, un grupo de manifestantes ataca a una vecina que buscaba volver a su casa. REUTERS
ASALTOS. En plena calle del barrio de Kibera, en Nairobi, un grupo de manifestantes ataca a una vecina que buscaba volver a su casa. REUTERS
06 Enero 2008
Nairobi.- El presidente keniano Mwai Kibaki insistió ayer en que está dispuesto a formar un gobierno de unidad nacional, una propuesta rechazada de plano por su adversario, Raila Odinga, que le exigió una vez más que dimita antes de entablar negociaciones.
Kibaki indicó que estaba dispuesto a formar “un gobierno de unión nacional que no solo reúna a todos los kenianos, sino que ayude al proceso de cicatrización y reconciliación”, anunció la presidencia keniana en un comunicado, tras una reunión con la vicesecretaria de Estado estadounidense, Jendayi Frazer.
Frazer, que fue enviada a Kenia por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, inició ayer su tarea de mediación entre la oposición y el poder.
Las elecciones del 27 de diciembre, que oficialmente dieron la victoria a Kibaki, provocaron una oleada de violencia que se cobró 360 muertos y una crisis humanitaria que incluyó el desplazamiento de 250.000 personas.
Odinga reiteró en rueda de prensa que Kibaki ocupa el poder “ilegalmente”.
“Nuestro punto de vista es que Kibaki está allí ilegalmente. No debería venir a la mesa de negociaciones como presidente. Queremos hablar con él sobre la base de su antiguo mandato; entonces hallaremos una solución a este problema”, declaró.
Frazer se entrevistó primero con Odinga sobre la situación en el país, que es uno de los aliados de Estados Unidos en Africa para la lucha antiterrorista, y luego se reunió con Kibaki.
Durante esta última entrevista, Frazer pidió al presidente que tienda la mano a la oposición para poner fin a la violencia.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, también pidió a ambos dirigentes en sendas entrevistas telefónicas el viernes que “resuelvan sus problemas por la vía del diálogo”, según un comunicado de la ONU.
El gobierno keniano señaló sin embargo claramente que consideraba inútil cualquier mediación internacional y rechazó la hipótesis de una convocatoria electoral.
Nairobi comenzaba a recuperar su apariencia normal y la presencia policial en sus calles se redujo ayer. En Kisumu, al oeste, tercera ciudad del país y bastión de la oposición, el toque de queda impuesto el lunes quedó levantado gracias a una mejora de las condiciones de seguridad. “La normalidad se va recuperando y la gente vuelve poco a poco a sus trabajos”, declaró el comandante de la policía, Grace Kaindi.
En Eldoret, otra ciudad del oeste del país donde hubo importantes enfrentamientos, la calma retornaba poco a poco y las tiendas abrían sus puertas de nuevo y las filas ante las gasolineras eran interminables.
Según la oficina de la ONU para la coordinación de asuntos humanitarios (OCHA), la violencia étnico-política que castiga a Kenia desde las elecciones generales del 27 de diciembre provocó hasta el momento unos 250.000 desplazados. (AFP)

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