05 Enero 2008 Seguir en 
En medio de un día complicado por la salida de miles de personas al microcentro para realizar las compras de Reyes, en un local de la galería La Gran Vía se produjo un principio de incendio. Dos dotaciones de Bomberos y varios policías debieron trabajar para sofocar el fuego, que afortunadamente sólo quemó algunas prendas.
El siniestro se desencadenó poco después de las 18, en el local Pura Emoción, ubicado en San Martín 633.
Según determinaron luego los peritos, algunas de las luces dicroicas se recalentaron, y al tomar contacto con el durlock, se produjo el incendio. "De pronto todo se llenó de humo y tuvimos que salir. Además como estaba casi en el depósito, no sabíamos bien de dónde salía", dijo uno de los empleados en la calle. A los pocos minutos llegaron los Bomberos y se cortó el tránsito desde calle 25 de Mayo, provocando un caos entre los automovilistas. Los socorristas utilizaron primero matafuegos, y luego agua. Pero para extinguir totalmente las llamas, que se habían extendido al local contiguo, Scott, debieron trabajar más de dos horas. Varios de ellos sufrieron principios de asfixia y debieron ser atendidos en una ambulancia. Mientras tanto, decenas de transeúntes se habían detenido para ver lo que sucedía.
Carlos Levy, dueño del Pura Emoción dijo que se trató de una desgracia con suerte. "No hubo heridos, y no se perdió mucha mercadería. Podría haber sido peor", explicó. A las 20 , el tránsito se normalizó.
El siniestro se desencadenó poco después de las 18, en el local Pura Emoción, ubicado en San Martín 633.
Según determinaron luego los peritos, algunas de las luces dicroicas se recalentaron, y al tomar contacto con el durlock, se produjo el incendio. "De pronto todo se llenó de humo y tuvimos que salir. Además como estaba casi en el depósito, no sabíamos bien de dónde salía", dijo uno de los empleados en la calle. A los pocos minutos llegaron los Bomberos y se cortó el tránsito desde calle 25 de Mayo, provocando un caos entre los automovilistas. Los socorristas utilizaron primero matafuegos, y luego agua. Pero para extinguir totalmente las llamas, que se habían extendido al local contiguo, Scott, debieron trabajar más de dos horas. Varios de ellos sufrieron principios de asfixia y debieron ser atendidos en una ambulancia. Mientras tanto, decenas de transeúntes se habían detenido para ver lo que sucedía.
Carlos Levy, dueño del Pura Emoción dijo que se trató de una desgracia con suerte. "No hubo heridos, y no se perdió mucha mercadería. Podría haber sido peor", explicó. A las 20 , el tránsito se normalizó.
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