04 Enero 2008 Seguir en 
NAIROBI.- Con Nairobi, la capital de Kenia, en virtual estado de sitio, la oposición postergó su manifestación prevista para ayer, en el marco de las violentas reacciones postelectorales que llevan ya una semana y que han causado centenares de muertes.
Desde el amanecer, miles de policías fueron desplegados en la capital para impedir la manifestación y durante todo el día recurrieron a cañones de agua, disparos al aire y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes que se estaban concentrando en los accesos a la villa miseria de Kibera. Este es el feudo de Raila Odinga, el candidato del Movimiento Democrático Naranja (MDN), que fue derrotado en las presidenciales del 27 de diciembre. Observadores internacionales han cuestionado la legitimidad de los comicios en los que fue reelecto el presidente, Mwai Kibaki.
Exodo masivo
Cuatro personas fueron asesinadas ayer en los enfrentamientos en el oeste, otro feudo de la oposición. Suman ya 350 los muertos por la violencia postelectoral, que también ha causado el desplazamiento de más de 100.000 personas. La Cruz Roja keniata ha pedido ayuda a la comunidad internacional para evitar una catástrofe humanitaria. Ante la crítica situación en este país del este de Africa, los esfuerzos diplomáticos se multiplican con el paso de las horas. La Unión Europea apeló a la formación de un gobierno de coalición y Estados Unidos anunció que enviará un emisario a Narirobi para intentar que Kibaki y Odinga alcancen un acuerdo.
Ayer, jóvenes simpatizantes de Odinga, todos ellos de humilde condición, desafiaron la presencia policial. “¡El poder para el pueblo! ¡El poder para Raila!” gritaban enfurecidos mientras un grupo saqueaba un puesto de frutas, en medio del humo irrespirable de neumáticos quemados. Kibaki rechaza una mediación internacional, mientras que los seguidores de Odinga no quieren compartir el poder y se embarcan en una lucha a todo o nada. El Premio Nobel de la Paz sudafricano, Desmond Tutu, llegó ayer a Nairobi para intentar mediar en el conflicto. “El rumbo de la confrontación no constituye una salida”, aconsejó el religioso. (AFP-NA-DPA)
Desde el amanecer, miles de policías fueron desplegados en la capital para impedir la manifestación y durante todo el día recurrieron a cañones de agua, disparos al aire y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes que se estaban concentrando en los accesos a la villa miseria de Kibera. Este es el feudo de Raila Odinga, el candidato del Movimiento Democrático Naranja (MDN), que fue derrotado en las presidenciales del 27 de diciembre. Observadores internacionales han cuestionado la legitimidad de los comicios en los que fue reelecto el presidente, Mwai Kibaki.
Exodo masivo
Cuatro personas fueron asesinadas ayer en los enfrentamientos en el oeste, otro feudo de la oposición. Suman ya 350 los muertos por la violencia postelectoral, que también ha causado el desplazamiento de más de 100.000 personas. La Cruz Roja keniata ha pedido ayuda a la comunidad internacional para evitar una catástrofe humanitaria. Ante la crítica situación en este país del este de Africa, los esfuerzos diplomáticos se multiplican con el paso de las horas. La Unión Europea apeló a la formación de un gobierno de coalición y Estados Unidos anunció que enviará un emisario a Narirobi para intentar que Kibaki y Odinga alcancen un acuerdo.
Ayer, jóvenes simpatizantes de Odinga, todos ellos de humilde condición, desafiaron la presencia policial. “¡El poder para el pueblo! ¡El poder para Raila!” gritaban enfurecidos mientras un grupo saqueaba un puesto de frutas, en medio del humo irrespirable de neumáticos quemados. Kibaki rechaza una mediación internacional, mientras que los seguidores de Odinga no quieren compartir el poder y se embarcan en una lucha a todo o nada. El Premio Nobel de la Paz sudafricano, Desmond Tutu, llegó ayer a Nairobi para intentar mediar en el conflicto. “El rumbo de la confrontación no constituye una salida”, aconsejó el religioso. (AFP-NA-DPA)







