Según Chávez, Uribe "dinamitó" el operativo
El presidente venezolano ahondó las diferencias con su par colombiano, al acusarlo del fracaso de la misión para rescatar a tres rehenes de las FARC. El mandatario afirmó en Caracas que la operación continuará por otras vías. El colombiano negó los cargos y reiteró que la guerrilla miente.
02 Enero 2008 Seguir en 
Caracas/bogota.- El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aseguró que la operación para recoger a tres rehenes de las FARC continuará “por otras vías“, luego de que la misión quedó suspendida de manera indefinida el lunes pasado. El mandatario atribuyó el fracaso de la negociación a su par colombiano y lo acusó de mentiroso. En ese sentido, afirmó que Alvaro Uribe fue a Villavicencio “a colocar una bomba e impedir la concreción del operativo”.
Además, tras leer un comunicado en el que las FARC anunciaron que las condiciones de seguridad impedían la entrega de los secuestrados, Chávez insistió en que tratará de buscarlos por otra vía alternativa, sin especificarla.
“Seguiremos esperando, no hemos clausurado la posibilidad de que nos lleguen las coordenadas, tenemos abierto un canal de comunicación. Nuestros helicópteros están allá y estarán allá (en el aeropuerto de Villavicencio), a menos que Colombia les quite el permiso”, dijo Chávez la noche del lunes, en una improvisada conferencia.
“Nada se ha terminado, hay un proceso en marcha. Es un proceso de muchos riesgos, pero aquí no ha fallado nada. Que la operación sufra modificaciones y se transfigure es otra cosa; pero nada se ha detenido”, insistió el mandatario venezolano.
El escenario de crisis se delineó al inicio de la tarde del lunes, cuando Chávez leyó en un programa de TV una carta de las FARC en la cual los insurgentes informaron que no era posible entregar los rehenes a causa de los intensos operativos militares en la región donde la operación debía realizarse.
El comunicado de las FARC sostiene que insistir en la entrega, “en estas condiciones, sería poner en grave riesgo la vida de las personas a liberar, del resto de prisioneros de guerra y de los mismos guerrilleros designados para cumplir la misión”.
Esto significó el aplazo indefinido de la operación, en medio de acusaciones de las FARC y de Chávez, de que el Gobierno colombiano fue el responsable del colapso del plan.
Sin embargo, el presidente Uribe negó los cuestionamientos de que el Ejército haya realizado operativos o mantenido combates que pudieran haber perjudicado la entrega de los rehenes Consuelo González, Clara Rojas y su pequeño hijo Emmanuel, y afirmó que la guerrilla jamás tuvo la intención de liberarlos.
Luego de tres días de incertidumbre sobre el operativo, el mandatario venezolano le puso más tensión a la ya deteriorada relación con el Gobierno de Bogotá, al acusar a Uribe de haber “dinamitado” la operación y provocó que las FARC suspendieran la entrega de los cautivos.
En Villavicencio, Uribe negó esos cargos y aceptó una propuesta de Venezuela para crear un corredor sin acciones militares ofensivas para facilitar la entrega, y además anunció estar dispuesto a ordenar un cese temporal del fuego a sus Fuerzas Armadas.
Lo sorprendente de esa conferencia fue la revelación de Uribe, respecto de que Emmanuel estaría siendo cuidado por una madre sustituta luego que las FARC lo entregaron hace dos años con signos de maltrato. Así, el mandatario abonó su afirmación de que las FARC siempre mintieron. (DPA-Reuter)
Además, tras leer un comunicado en el que las FARC anunciaron que las condiciones de seguridad impedían la entrega de los secuestrados, Chávez insistió en que tratará de buscarlos por otra vía alternativa, sin especificarla.
“Seguiremos esperando, no hemos clausurado la posibilidad de que nos lleguen las coordenadas, tenemos abierto un canal de comunicación. Nuestros helicópteros están allá y estarán allá (en el aeropuerto de Villavicencio), a menos que Colombia les quite el permiso”, dijo Chávez la noche del lunes, en una improvisada conferencia.
“Nada se ha terminado, hay un proceso en marcha. Es un proceso de muchos riesgos, pero aquí no ha fallado nada. Que la operación sufra modificaciones y se transfigure es otra cosa; pero nada se ha detenido”, insistió el mandatario venezolano.
El escenario de crisis se delineó al inicio de la tarde del lunes, cuando Chávez leyó en un programa de TV una carta de las FARC en la cual los insurgentes informaron que no era posible entregar los rehenes a causa de los intensos operativos militares en la región donde la operación debía realizarse.
El comunicado de las FARC sostiene que insistir en la entrega, “en estas condiciones, sería poner en grave riesgo la vida de las personas a liberar, del resto de prisioneros de guerra y de los mismos guerrilleros designados para cumplir la misión”.
Esto significó el aplazo indefinido de la operación, en medio de acusaciones de las FARC y de Chávez, de que el Gobierno colombiano fue el responsable del colapso del plan.
Sin embargo, el presidente Uribe negó los cuestionamientos de que el Ejército haya realizado operativos o mantenido combates que pudieran haber perjudicado la entrega de los rehenes Consuelo González, Clara Rojas y su pequeño hijo Emmanuel, y afirmó que la guerrilla jamás tuvo la intención de liberarlos.
Luego de tres días de incertidumbre sobre el operativo, el mandatario venezolano le puso más tensión a la ya deteriorada relación con el Gobierno de Bogotá, al acusar a Uribe de haber “dinamitado” la operación y provocó que las FARC suspendieran la entrega de los cautivos.
En Villavicencio, Uribe negó esos cargos y aceptó una propuesta de Venezuela para crear un corredor sin acciones militares ofensivas para facilitar la entrega, y además anunció estar dispuesto a ordenar un cese temporal del fuego a sus Fuerzas Armadas.
Lo sorprendente de esa conferencia fue la revelación de Uribe, respecto de que Emmanuel estaría siendo cuidado por una madre sustituta luego que las FARC lo entregaron hace dos años con signos de maltrato. Así, el mandatario abonó su afirmación de que las FARC siempre mintieron. (DPA-Reuter)








