02 Enero 2008 Seguir en 
WASHINGTON.- La demócrata Hillary Clinton y el republicano Rudolph Giuliani aparecen a nivel nacional como favoritos para ganar las primarias que se iniciarán mañana en Estados Unidos, con miras a las elecciones presidenciales de noviembre. En los comicios también se renovarán las bancas de 435 miembros de la Cámara de Representantes y 33 del Senado.
Con apenas el 1% de la población, separados por más de 2.000 kilómetros de distancia y con sendos sistemas arcaicos y de difícil comprensión, incluso para los locales, dos Estados empezarán a definir el futuro de Estados Unidos y en gran medida del resto del mundo: Iowa y New Hampshire. Allí arrancarán las primarias en la carrera para suceder a George W. Bush. Si bien Clinton y Giuliani son a nivel nacional favoritos en sus partidos, el volátil sistema y la historia eleccionaria estadounidense demuestran que estas primeras tendencias no son útiles para predecir victorias, ya que los resultados obtenidos en cada Estado suelen influir en las elecciones posteriores.
En febrero, el supermartes
Es precisamente en esta incertidumbre donde reside la importancia del calendario electoral. Allí reside el peso de Iowa, donde se votará mañana, y de New Hampshire, que celebrará comicios el 8. Se espera que los candidatos republicano y demócrata se definan después del “supermartes” 5 de febrero, cuando ya habrá votado más de la mitad de los Estados.
Las grandes preocupaciones
Según expertos, en esta, la primera elección en 80 años en la que ni el presidente ni el vicepresidente se presentan como candidatos, los estadounidenses deberán definir quién es el más apropiado para afrontar una salida digna de Irak y contribuir a la paz en Medio Oriente, entre otros retos. Sin embargo, y a pesar de que el país sigue en guerra, los asuntos en el centro del debate electoral son casi exclusivamente locales: la posible recesión económica, la crisis hipotecaria, la inmigración e incluso la religión. Varias encuestas confirmaron el cambio de tendencia. Un sondeo en New Hampshire reveló que más del 20% considera la economía su mayor preocupación. Segundo es la inmigración, con el 16%, y sólo el 14% nombró la guerra. “Mirando la televisión parecería que estamos más en guerra con los inmigrantes ilegales que con los insurgentes en el corazón de Cercano Oriente”, explica Peter Beinart, un analista liberal. Durante los primeros meses de la lucha electoral, que arrancó en enero de 2007, Irak desempeñó como se esperaba un papel central. La cifra de soldados muertos crecía, los atentados se disparaban y el Congreso, estrenando mayoría demócrata, peleaba por poner fin a la invasión. (Télam- Reuter)
Con apenas el 1% de la población, separados por más de 2.000 kilómetros de distancia y con sendos sistemas arcaicos y de difícil comprensión, incluso para los locales, dos Estados empezarán a definir el futuro de Estados Unidos y en gran medida del resto del mundo: Iowa y New Hampshire. Allí arrancarán las primarias en la carrera para suceder a George W. Bush. Si bien Clinton y Giuliani son a nivel nacional favoritos en sus partidos, el volátil sistema y la historia eleccionaria estadounidense demuestran que estas primeras tendencias no son útiles para predecir victorias, ya que los resultados obtenidos en cada Estado suelen influir en las elecciones posteriores.
En febrero, el supermartes
Es precisamente en esta incertidumbre donde reside la importancia del calendario electoral. Allí reside el peso de Iowa, donde se votará mañana, y de New Hampshire, que celebrará comicios el 8. Se espera que los candidatos republicano y demócrata se definan después del “supermartes” 5 de febrero, cuando ya habrá votado más de la mitad de los Estados.
Las grandes preocupaciones
Según expertos, en esta, la primera elección en 80 años en la que ni el presidente ni el vicepresidente se presentan como candidatos, los estadounidenses deberán definir quién es el más apropiado para afrontar una salida digna de Irak y contribuir a la paz en Medio Oriente, entre otros retos. Sin embargo, y a pesar de que el país sigue en guerra, los asuntos en el centro del debate electoral son casi exclusivamente locales: la posible recesión económica, la crisis hipotecaria, la inmigración e incluso la religión. Varias encuestas confirmaron el cambio de tendencia. Un sondeo en New Hampshire reveló que más del 20% considera la economía su mayor preocupación. Segundo es la inmigración, con el 16%, y sólo el 14% nombró la guerra. “Mirando la televisión parecería que estamos más en guerra con los inmigrantes ilegales que con los insurgentes en el corazón de Cercano Oriente”, explica Peter Beinart, un analista liberal. Durante los primeros meses de la lucha electoral, que arrancó en enero de 2007, Irak desempeñó como se esperaba un papel central. La cifra de soldados muertos crecía, los atentados se disparaban y el Congreso, estrenando mayoría demócrata, peleaba por poner fin a la invasión. (Télam- Reuter)







