Coinciden en que Betty fue llevada a El Cadillal

El juez Zottoli le dio particular importancia al testimonio de vecinos de la zona donde las imputadas poseen una casa de fin de semana.

MISTERIO. La vivienda fue revisada varias veces, pero no se halló nada.LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
MISTERIO. La vivienda fue revisada varias veces, pero no se halló nada.LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
22 Diciembre 2007
Todas las pistas conducen hacia El Cadillal. La fiscal Adriana Giannoni coincidió con el juez Alfonso Zottoli en diversas resoluciones respecto de que las imputadas Nélida Fernández y Susana Acosta se deshicieron del cuerpo de la docente Angela Beatriz Argañaraz en esa zona. Y, si bien el tiempo transcurrido dificulta la búsqueda, ni la familia ni los investigadores pierden las esperanzas.El martes, Zottoli dispuso la elevación a juicio de la causa por el crimen de Betty. A partir del requerimiento de la fiscal, el juez consideró que las mujeres eran las autoras del homicidio. Al mismo tiempo que rechazaba 24 de los 25 planteos realizados por Gustavo Morales, defensor de las imputadas, el magistrado dio relevancia a algunos testimonios tomados en El Cadillal. Las detenidas poseen allí una casa de fin de semana. Según los habitantes de la zona, ambas acostumbraban a descansar allí los sábados y los domingos. Por eso, a todos los vecinos les llamó la atención que hayan permanecido en la casa desde el martes 1 de agosto (un día después de la desaparición de Betty) hasta horas antes de las que las detuvieran, el 5 de agosto. Así lo afirmaron, entre otros, José Gutiérrez y Norma Domínguez. Esta relató: "el 4 de agosto las vi como a las 9.30 de la noche. Iban las dos, Susana y Nélida, en el auto que es de ellas. Yo recuerdo haberlas saludado, pero también me pareció extraño que no me saludaran siendo que pasaron a mi lado y que el camino es muy estrecho. Venían muy apuradas". También al magistrado le llamó la atención la declaración de playero Miguel Angel Luna, que trabaja en una estación de servicio ubicada en calle San Juan 1.168 de capital. Las acusadas cargaban siempre gas allí pero, según el playero, lo hacían durante el día. Sin embargo, entre las 3 y las 4 del 1 de agosto, cuando presumiblemente Betty ya había sido atacada, concurrieron a reabastecerse de combustible. "El horario en el que fueron a la estación no era común", indicó el hombre. Los investigadores descubrieron que habían cargado gas a las 15.42 del 31 de julio, o sea que lo hicieron dos veces en pocas horas, cuando generalmente se reabastecían cada tres o cuatro días.
La teoría de la fiscal indica que a Betty la atacaron dentro del departamento de las acusadas, en calle Catamarca 30. La docente había sido designada directora del colegio Padre Roque Correa, cargo al que aspiraba Susana Acosta. Zottoli consideró que la ambición de la ex novicia la llevó a preparar un plan para sacarse de encima a Argañaraz, con la hipotética idea de que finalmente se le ofreciera a ella la dirección del colegio.
Dentro de la casa de las imputadas se encontró gran cantidad de manchas de sangre que pertenecían a Betty. También había sangre humana en el auto de las mujeres. Los investigadores creen que Fernández y Acosta sepultaron el cuerpo, aunque no descartan que antes lo hayan seccionado. También piensan que podrían haberlo arrojado al dique. Fuentes judiciales indicaron que nunca se dejó de buscar, pero reconocieron que después de tanto tiempo dependen en buena medida de que alguien diga dónde está. Hasta el momento, las únicas que parecen saberlo permanecen en silencio.

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