Cada vez es más difícil para la familia llegar a fin de mes

Los próximos tres meses serán difíciles para la economía hogareña. El Gobierno ha decidido avanzar con el reajuste en los tributos y en las tarifas que impactará en el bolsillo de la población. Los expertos sugieren algunas medidas para que los gastos adicionales no terminen golpeando de lleno en la economía doméstica.

CARGA EXTRA. Muchos contribuyentes se volvieron de Rentas porque no pudieron efectuar el pago anual de sus impuestos patrimoniales.  LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
CARGA EXTRA. Muchos contribuyentes se volvieron de Rentas porque no pudieron efectuar el pago anual de sus impuestos patrimoniales. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
23 Diciembre 2007
Eduardo Fabián tiene una familia tipo (esposa y dos hijos, uno de ellos en edad escolar). Cobra unos $ 1.500 al mes y, con esos ingresos, se considera de clase media. Este año destinaba cerca de $ 1.250 para cubrir los gastos fijos del mes (colegio de uno de sus chicos, la cuota de la casa, la tarjeta de crédito, los servicios -luz, agua, teléfono-, el transporte y los impuestos). "Ahora no sé qué voy a hacer", lanza al aire sin encontrar respuesta a tantos incrementos, que no serán extraordinarios sino gastos fijos. El aguinaldo que recibió pasó a ser una suerte de colchón financiero para "aguantar lo que se viene", confiesa a LA GACETA. Haciendo cuentas, a grandes trazos, dice que los costos fijos en su hogar crecerán en torno a un 15% mensual y, calculadora en mano, señala que si no hay reajustes salariales, no podrá llegar ni al día 20 de cada mes.
Pagar el impuesto Inmobiliario en San Miguel de Tucumán, con suerte, costará el doble que este año que se va. Abonar la patente significará un gasto extra del 15%. Consumir energía eléctrica o agua potable podrá salir entre un 24% y un 15% más que lo habitual. La voracidad fiscal del Estado no tiene precio. No se trata de una publicidad, sino del escenario que se le planteará a la economía hogareña tucumana durante 2008. Eduardo Fabián tiene suerte de estar lejos del margen de ingresos para no caer en la pobreza ($ 850 mensuales para una familia tipo). Los expertos consultados por LA GACETA consideran que los incrementos de precios de los alimentos (en torno a un 10% para el primer trimestre), de los medicamentos (se proyecta hasta un 8%) golpearán con más fuerza a las familias de escasos recursos, en su mayoría encabezados por un jefe que tiene un empleo no registrado.
El reajuste en las tarifas de los servicios públicos privatizados es una materia pendiente, al menos de los últimos cuatro años. El año que viene estará signado por los reajustes, como una suerte de sinceramiento de la economía a los precios que venían distorsionados desde la devaluación de 2002, observa el economista José Bercoff ante la consulta de LA GACETA. Desde ese punto de vista, el "tarifazo" era previsible y sólo era cuestión de tiempo esperar sus efectos.
Respecto de los aumentos en el impuesto Inmobiliario, Bercoff entiende que no le preocupa tanto que el Estado haya triplicado el valor fiscal de los inmuebles, sino que no haya acompañado esa medida con una baja de la carga tributaria, eliminando progresivamente otros tributos que distorsionan a la economía. Y, en este aspecto, el economista sostiene que el Gobierno debería haber predicado con el ejemplo para demostrar por qué apela a un reajuste impositivo. "Un shock impositivo como el observado requiere, al menos de una explicación oficial acerca de cómo se gasta y si se moderan esos gastos. Tal vez eso hubiera amortiguado los efectos del malestar social reinante", apunta.
Pero también, agrega el economista, habría que observar cuánto de la tarifa es consumo neto y cuánto representan los impuestos internos. "Si se hace un reajuste en la tarifa, pero se reducen las cargas impositivas internas, probablemente aquella tarifa siga siendo relativamente baja y, entonces, sería el Estado el que haga el ajuste", puntualiza.
En tanto, el economista Oscar Liberman, sostiene que la población tiene el foco puesto hacia la inflación. "Cualquier manifestación de reajuste en las tarifas y en los impuestos se percibe en la sociedad como que se está reduciendo el poder adquisitivo del dinero", indica el director de la Fundación Mercado. En este aspecto, justifica esa sensación generalizada de malestar que existe entre los contribuyentes y entre los usuarios de cualquier servicio.
Liberman considera que la población, tras esa sensación de insatisfacción con sus gobernantes, va entendiendo que los aumentos no son gastos extraordinarios, sino que su salario va perdiendo peso. "El problema puede resultar crónico para una economía como la tucumana que vino repuntando desde muy abajo porque, al cobrar con las mismas alícuotas y con menos actividad, termina cayéndose la base de la recaudación", advierte. "Y el riesgo de ese proceso, que algunos lo definen como aquel impuestazo de Machinea, es que la gente no pueda pagar los impuestos. Y, ante eso, no se puede volver atrás", indica.
Más allá del "boom" del consumo de fin de año, en muchos hogares tucumanos, ya están haciendo números para afrontar el año nuevo que vendrá con aumentos tarifarios e impositivos.

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