Cuando se "quema" el cerebro, lo mejor es equilibrar la vida laboral con la personal

Se calcula que en el país, unos 3,5 millones de trabajadores padecen el denominado Síndrome de burn out. Los autoexigentes están más expuestos.

18 Diciembre 2007
No nació con la crisis socioeconómica argentina de fines de 2001, pero se potenció con ella. En la actualidad, ataca a unos 3,5 millones de trabajadores (el 30% de la cantidad de trabajadores registrados en el país) que, por efecto de la sobrecarga laboral, de estar en contacto permanente con el sufrimiento ajeno, o sencillamente por ser receptores de las quejas de los clientes, padecen lo que los expertos denominan "el Síndrome de burn out", una expresión inglesa que significa estar quemado en o por el trabajo, extenuado o agotado.
Se trata de una enfermedad específica del estrés laboral, que en principio era padecido por profesionales de la salud y por los educadores, y que ahora se extendió hacia otras actividades, señala a LA GACETA María Isabel Pérez Jáuregui, doctora en Psicología, profesora e investigadora universitaria. En la actualidad, dice la experta, también alcanza a los gerentes que tienen a su cargo muchas áreas y empleados, y a todos aquellos trabajadores que tienen trato interpersonal o están directamente conectados con el público que demanda servicios. En este aspecto, la psicoterapeuta incluyó a los empleados bancarios, a los policías, médicos, enfermeras y personal docente.
De acuerdo con algunas estadísticas, este trastorno es más frecuente en las mujeres que en los hombres y en personas altamente calificadas, en las que los intereses profesionales predominan por sobre los intereses personales.
Autora del libro "Estrés Laboral y Síndrome de burn out", Pérez Jáuregui indica que este tipo de trastornos no se da de un día para el otro. "Por lo general, el estrés laboral actúa sobre las personas que, por su idealismo y su autoexigencia frente al tan competitivo mercado actual, están expuestos a un tipo de vida que de saludable tiene poco", señala.

Los síntomas
En una charla telefónica con nuestro diario, la experta afirma que los primeros síntomas de esta enfermedad se evidencian cuando el trabajador percibe esa sensación de no poder pensar o concentrarse en los objetivos fijados, de no poder levantarse para ir al trabajo, de falta de vitalidad y hasta de agotamiento en sus recursos cognitivos (falta de memoria).
El segundo síntoma está relacionado con la actitud de insatisfacción que adopta el trabajador con su entorno (colegas, amigos o los propios familiares). "Tal vez él no se dé cuenta, pero sí los demás. Es muy común que se evidencia en actitudes de irritabilidad, susceptibilidad, hostilidad, indiferencia y hasta cinismo. En suma, cambios en la personalidad", puntualiza Pérez Jáuregui.

Cuadro severo
El tercer síntoma es el más severo, desde el punto de vista de la profesional consultada. "Es cuando la persona comienza a fracasar y a equivocarse en su tarea, porque baja el autoconcepto personal", remarca. "La persona termina abandonando su vocación y queriendo abandonar todo", acota.
El "Síndrome de burn out" no sólo se percibe a nivel psicológico. También pueden evidenciarse a través de algunos trastornos físicos como los dolores musculares, problemas digestivos, colon irritable, digestión lenta, jaquecas e insomnio. "Toma el área donde la persona resulta más vulnerable físicamente", agrega la investigadora universitaria.
Pérez Jáuregui considera propicio que las empresas adopten programas grupales para combatir este tipo de trastornos. "El Síndrome de burn out causa efectos inductores hacia otros, como de contagio. Es fundamental neutralizarlo para mantener un clima laboral saludable", sugiere.

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