"Fue una lástima que las condiciones para correr no hayan sido buenas, pero igual resultó una gran experiencia para mí. Terminé bien un año que fue muy irregular", apuntó con serenidad Gerónimo Padilla.
Alfredo Falú también estaba feliz. "Fue un muy buen cierre de temporada; me divertí mucho corriendo con el Renault Clio, es una gran máquina", apuntó.
Julio Estofán lamentó el abandono de su amigo Pedro Moraiz, pero se alegró de ser él quien deba pagar el asado que apostaron entre ambos. "La clase N-3 y todos los que corremos en ella tenemos una amistad. El título se lo dedico a ellos, a mi esposa, Odra; a mis dos hijos y al equipo Lucich", dijo.
Fernando Tosi destacó el gran trabajo que hizo su hermano Daniel en la puesta a punto del auto. "Mucha gente creía que no podría llegar a este campeonato y aquí está la respuesta", apuntó. Uno de los que lo saludaron con hidalguía fue Bruno Petech, su rival por el campeonato. El luleño, a su tiempo, señaló: "entregué todo, pero no se dio. Igual estoy conforme. El año que viene voy por más".
Desde la ruta
Complicaciones hasta el final. De los 61 autos que largaron, llegaron 33. Ello demostró la dureza de la competencia, que además se cumplió bajo la lluvia, con niebla y sobre caminos barrosos. A ello se sumó la precaria condición en que quedó la cancha del club Villa Mitre, donde se hizo el parque de asistencia. El lugar se vio ayer como si fuera tierra arada.
Emociones. Ricardo Collado volvió a quebrarse ayer, al finalizar la competencia (de la que se había reenganchado). Con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada, en la zona de la mesa de control de El Siambón volvió a dedicarle la carrera a su malogrado navegante Alejandro Martínez, con la mirada puesta en el cielo.
Las dos caras. Las dificultades del sábado para conocer los tiempos parciales no se repitieron ayer, pese a que la comunicación con los puestos de control fue nula. Lo que también cambió fue la actitud de muchos pilotos: el sábado, varios protestaron por sus tiempos; ayer, a partir de registros muy parecidos, se llamaron a silencio.
Emociones II. La llegada de los hermanos Morelli a la estación de servicio de Raco fue emocionante. Allí los esperaban sus padres, José y Rossana, que los abrazaron entre lágrimas y gritos de aliento. "Fue un momento mágico, único. Nunca pensamos en que podríamos lograrlo de este modo. Pero cuando supimos lo de Jacinto Ale (que abandonó), tuvimos que calmarnos para llegar al final. Una gran parte de lo que logramos se lo debemos a nuestro tío, Fernando Mainero", apuntó Ezequiel Morelli, flamante técnico en gestión agropecuaria.
Aguante familiar. La falta de noticias sobre si Fernando Tosi había completado la prueba mantuvo en un mar de nervios a integrantes de su familia. Doña Angela, la mamá del piloto, se paseaba de un lado a otro; Violeta, la esposa, más calmada, cuidaba del pequeño e inquieto Fabricio, mientras acariciaba su panza, donde crece Milagros. Al final, la buena nueva se consumó y el famaillense llegó al parque cerrado, donde fue recibido con fuegos pirotécnicos y mucha pintura.
La dama del podio. Nancy Carlevaris cerró la temporada de una gran manera: ocupó el tercer escalón del podio en la clase A-5S: "no lo puedo creer; debuté este año con lluvia y barro y lo cerré de igual manera, pero con esta alegría. Se lo dedico a mi hijo Matías y a mi esposo, Fernando del Campo, que me dieron todo su apoyo" destacó la piloto, que minutos después de la ceremonia de premiación se prendió en un picado de fútbol femenino en el club Villa Mitre.
Premios especiales. El navegante Alfredo Espadín y el piloto Jorge Capozuco recibieron sendos trofeos de parte de la Federación, que destacó en ellos la "Caballerosidad Deportiva". También hubo una distinción especial para Miguel Reginato.
Emociones III. Alejandro Vallejo llegó entre lágrimas al parque cerrado. Recibió abrazos de familiares y pilotos. El flamante campeón de la clase N-5, alcanzó a decir: "salí a dar la vuelta, el auto estaba inmanejable por el barro. Ya el sábado me mentalicé en que no podía perder el campeonato. Esto es un homenaje para mi hijito, Gerónimo, a quien ya no tengo conmigo, pero sigue en mi corazón".









