Grupos ecologistas critican el acuerdo alcanzado en Bali

15 Diciembre 2007
NUSA DUA, Indonesia.- Grupos defensores del medio ambiente consideraron hoy que el acuerdo alcanzado en la conferencia sobre cambio climático de la ONU en Bali con el fin de lograr un tratado climático nuevo en 2009 se quedó corto en sus ambiciones.

La hoja de ruta de Bali no garantiza que todos los países desarrollados negociarán compromisos que los obligarán a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y, además, deja abierta la posibilidad de acciones voluntarias de parte de países desarrollados, comentó Oxfam Internacional.

A pesar de la evidencia científica, "no hay metas claras para reducir las emisiones globales" en la hoja de ruta de Bali y ni siquiera contiene un rango de metas de emisiones para los países desarrollados con unas pautas para la reduccion de entre el 25 y el 40 por ciento de las emisiones por debajo del nivel de 1990 en 2020, señaló el grupo.

Tras las maratónicas negociaciones, que se estancaron en un enfrentamiento entre Europa y Estados Unidos sobre si el documento final debía mencionar metas específicas para la reducción deemisiones de los países ricos, delagados de más de 180 países llegaron a un acuerdo para negociar un nuevo tratado que sustituya al de Kyoto, que vence en 2012.

Durante las útlimas horas del encuentro, la delegación estadounidense, bajo intensa presión, decidió sumarse a las conversaciones globales. Pero, según comenta World Wide for Nature (WWF), el precio de la participación de Estados Unidos fue que el acuerdo resultante es más débil.

"Se pidió a la administración estadounidense que dejara de obstaculizar el camino y al final cedieron a la presión", dijo Hans Verolme, director del programa de cambio climático global de WWF. "La hoja de ruta de Bali deja un asiento en la mesa para que el próximo presidente estadounidense haga una contribución real a la lucha global por detener el peligroso cambio climático".

Mientras tanto, Greenpeace mantiene su confianza en que la presión constante en todos los continentes obligará a los gobiernos en los próximos dos años a aceptar las inevitables reducciones en las emisiones de gases de efecto invernadero.

Alemania ya sentó un antecedente al anunciar que reduciría sus emisiones en un 40 por ciento hasta el 2020. "Los gobiernos deben seguir ofreciendo resistencia a este presidente estadounidense incapaz con su maliciosa agenda.

Las naciones industrializadas ahora deben ponerse inmediatamente objetivos ambiciosos para reducir emisiones, con la confianza de que pronto habrá una nueva administración estadounidense", dijo Gerd Leipold, director ejecutivo de Greenpeace Internacional.

Greenpeace saludó los primeros pasos en dirección a la reducción de la emisión en los gases procedentes de la deforestación, que protegerán tanto al clima como a los bosques. De todas maneras, la pérdida de bosques es dramática: cada dos segundos se destruye un área del tamaño equivalente a un campo de fútbol.

"Los gobiernos pudieron haber hecho mucho más para responder a esta urgencia. Aún queda mucho por hacer antes de que la deforestación realmente sea tomada en serio", añadió. (DPA)

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