El bloque europeo logró salir del punto muerto
Nuevas reglas de juego. Luego de dos años de estancamiento, tras el fallido intento de formular una Constitución, se firmó en Lisboa el Tratado de Reforma. Una ceremonia plena de símbolos en Lisboa. El texto debe ser ratificado por los 27 Estados de la unión continental.
La pomposa ceremonia de firma del Tratado de Lisboa se llevó a cabo en el monasterio de los Jerónimos, a orillas del río Tajo, al norte de la ciudad, cerca de la Torre de Belém. Desde ese sitio partieron en el siglo XV los primeros navegantes portugueses para explorar el mundo en sus frágiles navíos. El presidente de la Comisión Europea (órgano ejecutivo de la UE), el ex primer ministro portugués José Manuel Durao Barroso, destacó este detalle. "Lisboa, que ha sido punto de unión de Europa con el mundo, es hoy punto de encuentro de Europa consigo misma", dijo.
El documento de 256 páginas, aprobado tras difíciles negociaciones, reemplaza a la Constitución rechazada por franceses y holandeses hace dos años. Se espera que entre en vigencia el 1 de enero de 2009, una vez que sea ratificado por todos los Estados miembro de la UE. Este tratado reafirma los valores de Europa, como el respeto de los derechos fundamentales, las libertades comunitarias, el acceso a la Justicia, el respeto al pluralismo y a la diversidad, afirmó el premier portugués, José Sócrates. Según observadores, los estigmas del "No" de 2005 están presentes: los 27 aprobaron un texto sólo comprensible para juristas, y destinado a evitar imprevisibes referendos, especialmente en los países considerados riesgosos, como Gran Bretaña, Dinamarca, República Checa, Francia y Holanda. Hasta ahora, sólo Irlanda realizará una consulta popular, tal como se lo exige su Constitución.
El Tratado reemplaza a la desechada Carta Magna, pero nadie quiere imaginarse qué puede pasar si el proceso de ratificación vuelve a fracasar. Los líderes creen haber tomado los recaudos para sortear la repetida crítica sobre la creciente distancia entre las instituciones comunitarias y los ciudadanos, que podría erosionar el apoyo. "Si el acuerdo sólo puede conseguirse a espaldas de la población, las bases democráticas están en peligro", escribió la publicación "Le Monde diplomatique". Sin embargo, la UE no podría atreverse a pedir a sus ciudadanos que estudien en detalle el texto. "No puede ser más confuso", admitió el ex presidente portugués, Mario Soares, que en 1985 firmó el ingreso de su país en la UE. Según el director de Relaciones Exteriores del ejecutivo del bloque, Eneko Landaburu, el tratado tendrá un impacto positivo en las relaciones de la UE con América latina. "En mayo nos desplazaremos a Lima, Perú, para la cumbre con los latinoamericanos", dijo.
Novedades en relieve
En lugar de un mandato rotativo semestral, el presidente del Consejo Europeo (que reúne a los jefes de Estado y de gobierno de los países miembro) será elegido por sus pares para un mandato de 30 meses. En cambio, el sistema de rotación continuará funcionando para la presidencia de los consejos de ministros (Economía, Medio Ambiente, Justicia, etcétera).
El campo de decisiones a adoptar por mayoría calificada se amplía a cuarenta nuevas áreas, principalmente las de cooperación judicial y policial. Británicos e irlandeses obtuvieron la opción de no aplicar decisiones en esas dos cuestiones si así lo desean, aunque no podrá frenar a sus socios.
Cualquier decisión será adoptada por mayoría calificada si obtiene el apoyo del 55% de los Estados miembro, que representa el 65% de la población -unos 500 millones de habitantes- de la UE. Pero la aplicación de este sistema fue postergada hasta 2014.
Se introducen nuevos objetivos, como una política energética común y la lucha contra el cambio climático. Asimismo, la libre competencia sin trabas no es más un objetivo, sino un medio necesario para el buen funcionamiento del mercado interno.(AFP-NA)







