13 Diciembre 2007 Seguir en 
Los ex empleados legislativos profundizaron ayer su protesta frente a la sede central de la Cámara, en avenida Sarmiento al 600, interrumpiendo el tránsito. Esto se suma a la huelga de hambre y al encadenamiento en la vereda del Colegio Nacional, en reclamo de la inmediata reincorporación en la planta parlamentaria, donde se venían desempeñando hasta el cambio de presidencia, de Fernando Juri a Juan Manzur.
La manifestación fue protagonizada por unas 50 personas. Son parte de los miles que quedaron sin trabajo en la Legislatura desde el último tramo de la gestión de Juri, quien reconoció que las cesantías iban a alcanzar a unos 5.000 empleados, aunque siempre negó categóricamente que hubiera ñoquis.
El grueso de los despedidos gestiona su regreso a la Cámara por vía política, mediante contactos con legisladores del alperovichismo. Ayer se reunieron infructuosamente con el presidente subrogante Sergio Mansilla, quien descartó un reingreso masivo. La misma línea fue marcada por el vicegobernador, quien aclaró que se intentará acercar posiciones.
“Deben entender que existe un fuerte límite presupuestario dispuesta por la misma Cámara. Antes había $ 200 millones en el año, pero hoy hay $ 100 millones. La diferencia se destinó a las obras de agua potable, cloacas, pavimento, iluminación y limpieza, que es lo que el poder político decidió hacer. Muchos de los que reclaman formaban parte del equipo de colaboradores de legisladores que ya terminaron sus mandatos y no están en las bancas: estos empleados cesan en sus funciones al mismo tiempo, porque es un ámbito político”, sostuvo el titular de la Legislatura.
Esta disputa ocurre mientras crece la versión de que desde enero se retomará al personal que efectivamente haya cumplido tareas, lo que debe ser demostrado, y cuya labor sea requerida formalmente por las distintas áreas parlamentarias para cumplir funciones en forma indispensable.
Oferta rechazada
Para descomprimir el foco de mayor tensión, se habló de un subsidio transitorio de $ 100 para octubre, noviembre y diciembre. Ariel Soria, vocero de los manifestantes, remarcó que se rechazó la propuesta. Reivindicó que la única solución es la reposición inmediata en los puestos de trabajo, antes de fin de año y confirmó el mantenimiento de medidas de protesta.
“Somos víctimas de discriminación. Votamos al peronismo, pero parece que en el poder está el rojkesismo. Hemos sido perseguidos y humillados y estamos peor que nunca, incluso que cuando Antonio Bussi fue gobernador”, se quejó José Frías, otro de los ayunantes.
La manifestación fue protagonizada por unas 50 personas. Son parte de los miles que quedaron sin trabajo en la Legislatura desde el último tramo de la gestión de Juri, quien reconoció que las cesantías iban a alcanzar a unos 5.000 empleados, aunque siempre negó categóricamente que hubiera ñoquis.
El grueso de los despedidos gestiona su regreso a la Cámara por vía política, mediante contactos con legisladores del alperovichismo. Ayer se reunieron infructuosamente con el presidente subrogante Sergio Mansilla, quien descartó un reingreso masivo. La misma línea fue marcada por el vicegobernador, quien aclaró que se intentará acercar posiciones.
“Deben entender que existe un fuerte límite presupuestario dispuesta por la misma Cámara. Antes había $ 200 millones en el año, pero hoy hay $ 100 millones. La diferencia se destinó a las obras de agua potable, cloacas, pavimento, iluminación y limpieza, que es lo que el poder político decidió hacer. Muchos de los que reclaman formaban parte del equipo de colaboradores de legisladores que ya terminaron sus mandatos y no están en las bancas: estos empleados cesan en sus funciones al mismo tiempo, porque es un ámbito político”, sostuvo el titular de la Legislatura.
Esta disputa ocurre mientras crece la versión de que desde enero se retomará al personal que efectivamente haya cumplido tareas, lo que debe ser demostrado, y cuya labor sea requerida formalmente por las distintas áreas parlamentarias para cumplir funciones en forma indispensable.
Oferta rechazada
Para descomprimir el foco de mayor tensión, se habló de un subsidio transitorio de $ 100 para octubre, noviembre y diciembre. Ariel Soria, vocero de los manifestantes, remarcó que se rechazó la propuesta. Reivindicó que la única solución es la reposición inmediata en los puestos de trabajo, antes de fin de año y confirmó el mantenimiento de medidas de protesta.
“Somos víctimas de discriminación. Votamos al peronismo, pero parece que en el poder está el rojkesismo. Hemos sido perseguidos y humillados y estamos peor que nunca, incluso que cuando Antonio Bussi fue gobernador”, se quejó José Frías, otro de los ayunantes.
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