"No me he debilitado ni un milímetro", afirmó Chávez

El Presidente venezolano dijo que la derrota que sufrió el domingo lo ha fortalecido. Le envió un mensaje a EEUU: "habrá que decirles al imperio que estamos más fuertes que nunca".

06 Diciembre 2007
CARACAS, Venezuela.- El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, afirmó hoy que la victoria opositora en el referendo del domingo "fue una mierda" que no lo debilita, y aseguró que "no hay reconciliación con el pasado", en respuesta al llamado al dialogo y entendimiento que hizo la oposición.

"Fue una victoria de mierda y la nuestra una derrota de coraje", aseveró Chávez en una conferencia de prensa de los altos mandos militares que rechazaron versiones sobre supuestas presiones al mandatario, publicó en su portal de internet el diario El Universal.

"No hemos perdido nada, no crean nuestros adversarios que estamos llorando", dijo el bolivariano al enviarle un nuevo mensaje a Washington: "habrá que decirles al imperio que estamos más fuertes que nunca y seguiremos adelante construyendo el socialismo".

El mandatario bolivariano, tras la ajustada derrota que sufrió el domingo en el referendo constitucional, afirmó en declaraciones a la estatal Venezolana de Televisión que no está dispuesto a una reconciliación "con el pasado".

"Con el pasado aquí no hay reconciliación. Con el pacto de Punto Fijo (acuerdo de gobernabilidad de 1958) aquí no hay reconciliación, seguiremos diciendo y cada día con más fuerza patria, socialismo o la muerte", afirmó en alusión a los gobiernos anteriores.

Las palabras de Chávez, en declaraciones reproducidas por las agencias ABN, ANSA y DPA, expresaron un endurecimiento a la postura del oficialismo tras la derrota, tras un panorama de supuesta apertura al diálogo con los sectores triunfantes del domingo.

El presidente venezolano aconsejó a sus detractores que "administren bien" la victoria y resaltó: "Chávez recibió un golpe, sí, pero no me movieron ni un milímetro, ni me he debilitado un milímetro, preocúpate imperio que tus golpes no debiliten sino que fortalezcan".

Así, recomendó a la oposición no "cantar victoria" y "hacer las cosas bien porque el gobierno está a la ofensiva", al anunciar que su administración -a la que le restan cinco años de mandato- ya piensa en una "segunda ofensiva" para instaurar el socialismo.

Al intervenir sin aviso en una rueda de prensa que realizaba en el Palacio Miraflores el ministro de Defensa, general Gustavo Rangel Briceño, Chávez dijo que el pueblo puede introducir una nueva solicitud de aprobación de la reforma ya que él no puede en lo que le resta de mandato porque está inhabilitado para ello.

"El pueblo puede tomar mi iniciativa y modificarla para que sea más fácil su entendimiento, pero siempre y cuando mantenga el objetivo principal que es la transformación del Estado", destacó al considerar que esa reforma "no tiene que ser exactamente la misma, sino que puede ser mejorada y simplificada".

Chávez agregó que el pueblo debe estar consciente de que "hoy más que nunca esta revolución está firme y va a seguir avanzando. Más que nunca seguiremos construyendo el socialismo".

El mandatario también negó las versiones sobre presuntas presiones de jefes militares para que acepte los resultados electorales y les atribuyó a los artífices de las versiones supuestos fines "desestabilizadores", contrarios a la reconciliación.

"No acepto que ningún general me presione y además ahora tengo por primera vez un alto mando de oficiales que, sin excepción, fueron subalternos míos", afirmó tras enfatizar que de ocurrir no dudaría en "destituir" a los responsables.

Según las versiones, Chávez quería tener el cómputo del 100 por ciento de las actas para pronunciarse, lo que prolongaría la tensión en el país durante varios días debido a que un porcentaje de las actas son manuales y llegarían con retraso al Consejo Nacional Electoral (CNE).

El CNE emitió su primer resultado cinco horas después de la hora prometida, luego de tener computado el 88 por ciento de las actas de votación que fueron transmitidas vía telefónica, dando una pequeña ventaja al No pero con una tendencia irreversible.

El proyecto de reforma socialista impulsado por Chávez, que incluía la instauración de la reelección presidencial ilimitada, fue rechazado por los venezolanos por estrecho margen, con 50,7 contra 49,2 por ciento. (Télam)

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