La CIA le da la razón a Irán

Un programa suspendido en 2003. Un informe secreto señala que Teherán no fabrica armas atómicas.

Ahmadinejad les dijo a sus vecinos árabes que quiere paz en la región, sin la intromisión de potencias extranjeras.
Ahmadinejad les dijo a sus vecinos árabes que quiere paz en la región, sin la intromisión de potencias extranjeras.
04 Diciembre 2007
WASHINGTON.- Irán suspendió su programa de armas nucleares en 2003 y parece mucho menos decidido a desarrollar este tipo de armamento de lo que creía hasta ahora el gobierno de George W. Bush, según un informe de los servicios secretos estadounidenses conocido ayer. Al menos hasta mediados de este año, Irán no retomó su programa de armas nucleares, incluso pese a que continúa con el enriquecimiento de uranio, según el reporte de la Evaluación Nacional de Inteligencia de Estados Unidos (NIE, por sus siglas en inglés).
En la versión no clasificada de 16 páginas, la NIE concluyó que Irán detuvo lo concerniente a armas en su programa nuclear como resultado de una intensa presión internacional. Esta señal "sugiere que Irán podría ser más vulnerable a influencias en el tema de lo que juzgamos previamente", indica el informe en referencia a un reporte similar de 2005.
Debido a problemas técnicos, Irán probablemente no tendrá suficiente uranio altamente enriquecido como para construir un arma nuclear hasta algún momento entre 2010 y 2015, señala. Sin embargo, aclara que Irán mantiene abierta la opción de desarrollar armas nucleares, y que todavía está adquiriendo pericia nuclear.
La Casa Blanca, que ha acusado a Irán de desarrollar armas nucleares y está presionando para una tercera ronda de sanciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, dijo que la evaluación muestra que la política Bush para mantener la presión sobre Irán estaba funcionando, pero que las actividades nucleares de ese país todavía representan un riesgo.
El reporte fue dado a conocer en momentos en que las seis monarquías petroleras del Golfo Pérsico inauguraban ayer su cumbre anual, en Doha (Qatar), con la presencia sin precedentes de Mahmud Ahmadinejad. El presidente iraní buscó apoyo de los países de la región aliados con Estados Unidos, que observan con preocupación los planes nucleares de Teherán. "El libro de todos nosotros es el Corán", subrayó ante los líderes árabes, en un esfuerzo por destacar los puntos de unión entre ellos e Irán. "Queremos seguridad y paz en la región sin la intromisión de potencias extranjeras", dijo, y advirtió, ante un eventual giro violento del diferendo nuclear que enfrenta a Irán con Occidente, que un conflicto armado desestabilizaría toda la zona. En ese marco, Ahmadinejad, propuso un plan de cooperación política, económica, comercial y de seguridad a los países árabes. (DPA-AFP-NA)

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