Chávez desveló a los porteños

El traspié del venezolano era esperado por algunos analistas locales de la Cancillería. Es un amigo forzoso, tanto para Cristina como para el brasileño Lula da Silva. Por Angel Anaya - Columnista.

04 Diciembre 2007
BUENOS AIRES.- Los porteños trasnocharon ayer a la madrugada cautivados por las urnas venezolanas, para escuchar las explicaciones de Hugo Chávez sobre su abrumadora derrota por decimales con una abstención del 44%. Y ahora lo esperan aquí, el fin de semana, para sentarse a la mesa de la cena oficial en el Palacio San Martín, en torno a la presidenta electa, con otros numerosos colegas que seguramente se interesarán por su primer tropiezo electoral cuando iba a dar el paso mayor.
Chávez tiene -o tenía- una agenda porteña, seguramente para exponer sus últimas conquistas socialistas bolivarianas de la reforma truncada. Amén de una gran conferencia de prensa, en ella figuraba un acto con invitados especiales locales, pero sus compatriotas residentes también le votaron en contra mayoritariamente. Un reportaje de la televisión le había sido reservado, pero sus informantes se han quedado en silencio hasta recibir nuevas órdenes. El líder socialista bolivariano tiene un embajador personal en Buenos Aires, pero en las últimas horas ha desapareció, seguramente mientras le indican cómo debe maquillar la realidad. En nuestro mundo oficial hubo silencio hasta el momento; no sorpresa, pues la agresividad discursiva de Chávez en los últimos días le permitió advertir a la Cancillería que estaba tratando de atraer a las sirenas de la duda.
Precisamente, en el Palacio San Martín las opiniones más profesionales consideran que la futura presidenta y el mandatario brasileño Lula da Silva, partícipe de la cena oficial, habrán de sentirse más tranquilos tras el vapuleo del venezolano, amigo forzoso pero comprometedor.
Mientras Chávez era sorprendido por la realidad venezolana, la encuesta internacional de Gallup, Voice of the People, en lo concerniente a nuestra región, señalaba a Venezuela como uno de los países latinoamericanos donde la democracia muestra mayor solidez. No tanta, por cierto, como la Argentina, a la que esa investigación internacional coloca en nivel semejante al de Estados Unidos y Canadá.
El 85% de los argentinos, afirma Gallup -la más importante encuestadora mundial- señalaron que la democracia es el mejor sistema de gobierno “a pesar de los problemas de funcionamiento que se registran en el país”. El índice referido supera en seis puntos a la media mundial y en cinco a la regional, pero el 22% de los argentinos se considera insatisfecho. A la vista de esos guarismos, es más comprensible el último resultado de las urnas presidenciales, donde la vencedora obtuvo estrictamente la primera minoría del total positivo, y la abstención fue la más elevada de una elección presidencial a pesar del voto obligatorio. Los acontecimientos en Venezuela, donde Chávez construyó un perfil de relaciones con Irán y el lamento por la desaparición de la URSS que ni Fidel Castro recuerda, irrumpiendo “bolivarianamente” en la región, parecen hallar su colofón en la encuesta de Gallup, realizada entre junio y agosto últimos. (De nuestra Sucursal)

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