03 Diciembre 2007 Seguir en 
Graciela Rodríguez, la madre de Pablo Antonio Amín, se presentó esta mañana en Tribunales donde sería interrogada por la fiscal que investiga la masacre del hotel, Adriana Reinoso Cuello.
La mujer revelaría detalles sobre la vida privada de su hijo y contaría también cómo fue su pasado, especialmente los años de su infancia. Los investigadores pretenden además que confirme si es verdad que Amín hizo una rehabilitación por su adicción a la cocaína.
“Tati” -como apodan a la madre del acusado- y la hermana de este, Sandra Oronell, lo habían visitado hace tres semanas en el Obarrio. Algunos testigos dijeron que la mujer salió shockeada de la entrevista. “Tati” vivía en la misma casa de la pareja, en La Banda, pero desde que ocurrió el crimen se mudó a Córdoba, donde vive Sandra. “Tiene mucha vergüenza y no quiere cruzarse con los familiares de Martita”, dijo un allegado.
La masacre
El acusado, que hace más de un mes está internado en el Hospital Obarrio, llegó a Tucumán con su mujer, María Marta Arias, el 27 de octubre. Venían desde Santiago del Estero, donde vivían, para participar de un congreso de la firma Herbalife, en la cual trabajaban. Se alojaron en la habitación 514 del Catalinas Park.
Durante ese sábado Amín protagonizó varios incidentes y tuvo comportamientos extraños en la vía pública, por lo que fue revisado por un neurocirujano en el Hospital Padilla, donde le dieron el alta. Luego regresó al hotel y allí se desató la locura.
Según comprobaron los investigadores, el joven golpeó ferozmente a su esposa, le practicó cortes en distintas partes y finalmente la estranguló. Después, aparentemente utilizando una hoja de bisturí, le sacó los globos oculares.
Finalmente arrastró el cadáver hasta el primer piso, donde siguió golpeándola hasta que lo vio un empleado del hotel. El acusado del crimen está siendo sometido a una serie de pericias psiquiátricas para confirmar si es imputable. LA GACETA ©
La mujer revelaría detalles sobre la vida privada de su hijo y contaría también cómo fue su pasado, especialmente los años de su infancia. Los investigadores pretenden además que confirme si es verdad que Amín hizo una rehabilitación por su adicción a la cocaína.
“Tati” -como apodan a la madre del acusado- y la hermana de este, Sandra Oronell, lo habían visitado hace tres semanas en el Obarrio. Algunos testigos dijeron que la mujer salió shockeada de la entrevista. “Tati” vivía en la misma casa de la pareja, en La Banda, pero desde que ocurrió el crimen se mudó a Córdoba, donde vive Sandra. “Tiene mucha vergüenza y no quiere cruzarse con los familiares de Martita”, dijo un allegado.
La masacre
El acusado, que hace más de un mes está internado en el Hospital Obarrio, llegó a Tucumán con su mujer, María Marta Arias, el 27 de octubre. Venían desde Santiago del Estero, donde vivían, para participar de un congreso de la firma Herbalife, en la cual trabajaban. Se alojaron en la habitación 514 del Catalinas Park.
Durante ese sábado Amín protagonizó varios incidentes y tuvo comportamientos extraños en la vía pública, por lo que fue revisado por un neurocirujano en el Hospital Padilla, donde le dieron el alta. Luego regresó al hotel y allí se desató la locura.
Según comprobaron los investigadores, el joven golpeó ferozmente a su esposa, le practicó cortes en distintas partes y finalmente la estranguló. Después, aparentemente utilizando una hoja de bisturí, le sacó los globos oculares.
Finalmente arrastró el cadáver hasta el primer piso, donde siguió golpeándola hasta que lo vio un empleado del hotel. El acusado del crimen está siendo sometido a una serie de pericias psiquiátricas para confirmar si es imputable. LA GACETA ©







