Expectativas que se renuevan
La zafra no cubrió las expectativas iniciales de los azucareros. Una campaña en la que el suministro energético y el clima jugaron en contra. En 2008 se podría batir el récord. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.
03 Diciembre 2007 Seguir en 
Casi sin pena ni gloria terminó la zafra 2007 en Tucumán, que para algunos fue pésima y para otros fue menos mala que lo que hubiera podido esperarse. En la campaña se presentaron inconvenientes que no son extraños al proceso productivo, pero que no es fácil que aparezcan todos en una misma temporada, como ocurrió este año. En definitiva, la molienda no cubrió las expectativas de nadie, porque se esperaban niveles productivos que quedaron muy por encima de los resultados finales. Sin embargo, como siempre sucede, las perspectivas se renuevan y todas las energías y las inteligencias están puestas en lo que será la zafra 2008. ¿Cómo es hoy la situación de los azucareros en general? Más allá de que este año podría ingresar en la categoría de "crítico", ningún productor -ni industrial ni cañero- puede decir que su estado económico-financiero se aproxime a los malos años previos a 2002. De todas formas, los cañeros de escala más reducida, aquellos con menores influencias en los ingenios, los que se desempeñan en esquemas de economías de subsistencia, fueron los grandes perdedores. El resto ganó menos de lo que esperaba, nada más.
Finalmente, la producción de azúcar en Tucumán se ubicó en torno del 1,28 millón de toneladas, volumen que para muchos es interesante, porque ubica a la zafra 2007 como la segunda en importancia en la historia de la provincia, sólo por detrás de la exitosa campaña 2006, cuando se elaboró 1,525 millón de toneladas. Pero el sector se había engalanado este año para que la producción ronde la marca histórica de 1,7 millón de toneladas, o sea que las inversiones se encararon en función de un negocio con 400.000 toneladas de azúcar más que las que se obtuvieron.
Las previsiones iniciales de los azucareros se vieron frustradas desde un primer momento. Un exceso de agua en el otoño dificultó el comienzo de la cosecha de caña. Luego, se registraron problemas en el abastecimiento de gas entre fines de mayo y principios de junio, lo que puso un freno a los ingenios que arrancaron en la vanguardia. Aunque este escollo duró unos pocos días, las dificultades en la provisión de gas y electricidad se mantuvieron durante toda la zafra. Lo más grave se presentó en julio, cuando la caña de azúcar tuvo que soportar más de 50 horas de temperaturas inferiores al cero grado centígrado, suceso que ubicó a estas heladas entre las más relevantes en la historia de nuestra provincia. El fenómeno climático provocó un marcado deterioro de la materia prima, que se vio acentuado luego con la llegada del calor y lluvias copiosas desde fines de setiembre, que hicieron que se desplome el rendimiento fabril de las cañas. Todos estos factores se conjugaron y la zafra tucumana dejó U$S 83 millones menos de ingresos que los obtenidos en 2006, y U$S 157 millones menos que los que se podrían haber alcanzado si la molienda no hubiera sido tan problemática. Claro que para llegar a este valor las condiciones de la zafra tendrían que haber sido similares a las observadas en la temporada, aunque el consultor Arquímedes Carrizo opinó que el escenario podría haber sido bien distinto. "La solución climática permitió que el ingreso global azucarero sea mayor que el que se hubiera obtenido con la producción récord", sentenció.
Sobre lo que puede ocurrir en la próxima campaña, sólo hay algunas señales, indicios de que podría tratarse de una zafra con un volumen de caña para cosechar similar al de este año, o sea que se renovaría la apuesta por un nuevo récord productivo en Tucumán.







