La opinión del vecino vale más que su queja

La seguridad no puede construirse sin la participación del ciudadano, dice Mariano Ciafardini, director nacional de Política Criminal. Las políticas de prevención. Por Roberto Delgado - Prosecretario de Redacción.

01 Diciembre 2007
El Estado es uno solo. La frase del director nacional de Política Criminal, Mariano Ciafardini, fue una seria advertencia para los tres poderes tucumanos, que se encierran en sus verdades parciales cuando se habla de inseguridad. El funcionario se refirió a la discusión sobre la reforma del Código Procesal Penal , planteado por el Gobierno como el camino para mejorar la seguridad, área en la que, hasta ahora, no se ha dado en el clavo.
Ciafardini mencionó tres elementos claves. Uno, que las contradicciones entre los distintos poderes contribuye a que no se puedan cambiar las cosas. El ejemplo típico es la pelea entre la Policía (y el Ejecutivo) que dice que ellos detienen a los delincuentes y que los jueces los liberan, y la Justicia, que dice que los policías no trabajan siguiendo lo que indica la ley. Esta pelea lleva años y en el Estado poco se ha hecho para cambiar la manera de actuar de los policías y de los jueces frente al problema. Mientras tanto, la conflictividad creció.
El segundo elemento que mencionó el director de Política Criminal es que los planes de prevención del delito, del manejo de la vigilancia policial y de estrategias, son responsabilidad del Gobierno. Y acá se toca un punto frágil: el concepto de prevención. En esta administración se pone más el énfasis en la represión y en la respuesta a los hechos antes que en la prevención. Por ello se ha ido perdiendo poco a poco la llamada Policía Comunitaria, pese a que al comienzo de la administración de José Alperovich se habían lanzado los agentes a las calles y sehabían enviado por primera vez efectivos a recorrer los barrios. Pero hoy se asiste a problemas como el de hace dos semanas en el barrio Marti Coll, donde los vecinos se quejaron de que el destacamento se había quedado sin agentes ni vehículo.
El jefe de Policía, comisario Hugo Sánchez, considera que la situación ideal para Tucumán sería tener 12.000 agentes (hoy tiene unos 7.500). Pero aún así no está claro si esto serviría para hacer una tarea seria de prevención. De hecho, en el impresionante asalto de ayer a una escribana de avenida Mate de Luna al 2.900, los delincuentes no fueron vistos por nadie y supieron esconderse de las cámaras de seguridad de la escribanía. ¿Hubiera sido posible prever este ataque?
Aquí entra el tercer elemento mencionado por Ciafardini, cuando dice que el problema no es exclusivamente policial, ni siquiera judicial. Incluye cuestiones de redistribución, de inclusión social, de reformas policiales y, sobre todo, de participación comunitaria. Y esta no consiste sólo en reclamar acciones frente a la coyuntura, sino a un trabajo de planificación que lleva mucho tiempo pero que, a partir de un buen diagnóstico, da más posibilidades de prevenir los hechos. “Es fundamental que los ciudadanos colaboren con la búsqueda de seguridad, ya que son quienes más la sufren”, dijo Ciafardini hace dos años en Tucumán.
Desde entonces, se ha ido dejando de escuchar las opiniones de los vecinos, para oír sólo sus quejas. La diferencia es grande. Implica que el Estado, en vez de reaccionar impulsivamente frente a las explosiones de violencia, tiene que acercarse al ciudadano para trabajar con él en la elaboración de las estrategias, darle elementos, escucharlo y presionarlo para participar. Es como decir que no es la Policía la que tiene que definir la política de seguridad para el barrio, sino el vecino.

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