30 Noviembre 2007 Seguir en 
La sangre encontrada en un guante de cirujano secuestrado en la farmacia de María del Valle Dip, principal sospechosa del crimen de la contadora Liliana Cruz, no pertenece a los hermanos Exequiel y Gerardo Naigeboren, los hijos de la acusada, según se confirmó a través de una pericia de ADN que se hizo en Buenos Aires.
El fiscal Alejandro Noguera pidió que se realice este análisis para descartar que uno de los dos jóvenes haya estado involucrado en el crimen cometido en febrero. Dip, según la hipótesis que maneja la Justicia, citó mediante engaños a la contadora a su farmacia. Allí, la habría degollado y después comenzó a descuartizarla para deshacerse del cuerpo.
El 9 de febrero, Exequiel se encontraba en el negocio de su madre cuando la Policía halló los restos de Cruz; Gerardo, en tanto, fue quien avisó lo que había ocurrido. La incógnita es ahora a quién pertenece esa sangre. Los análisis determinaron que es de un hombre. Si bien es cierto que este es un importante paso para desvincular a los jóvenes, el fiscal aún espera los resultados de las pericias caligráficas que realizaron a los cupones de compras realizadas con la tarjeta de crédito de Cruz. Sebastián Herrera Prieto y Angel Paliza, defensores de la acusada, reconocieron que ella había realizado la rúbrica.
El 4 de diciembre, Dip comenzará a ser examinada por una junta médica para determinar si es imputable o no. Si se comprueba que era consciente de lo que hacía, Noguera pedirá que la causa sea elevada a juicio. Según la investigación, Cruz le habría recriminado a Dip el robo de una tarjeta de crédito, con la se realizaron compras por más de $ 3.000. Además, según Juan Carlos Múkdise, abogado de la familia de la víctima, de la casa de Cruz habrían desaparecido unos $ 8.000.
El fiscal Alejandro Noguera pidió que se realice este análisis para descartar que uno de los dos jóvenes haya estado involucrado en el crimen cometido en febrero. Dip, según la hipótesis que maneja la Justicia, citó mediante engaños a la contadora a su farmacia. Allí, la habría degollado y después comenzó a descuartizarla para deshacerse del cuerpo.
El 9 de febrero, Exequiel se encontraba en el negocio de su madre cuando la Policía halló los restos de Cruz; Gerardo, en tanto, fue quien avisó lo que había ocurrido. La incógnita es ahora a quién pertenece esa sangre. Los análisis determinaron que es de un hombre. Si bien es cierto que este es un importante paso para desvincular a los jóvenes, el fiscal aún espera los resultados de las pericias caligráficas que realizaron a los cupones de compras realizadas con la tarjeta de crédito de Cruz. Sebastián Herrera Prieto y Angel Paliza, defensores de la acusada, reconocieron que ella había realizado la rúbrica.
El 4 de diciembre, Dip comenzará a ser examinada por una junta médica para determinar si es imputable o no. Si se comprueba que era consciente de lo que hacía, Noguera pedirá que la causa sea elevada a juicio. Según la investigación, Cruz le habría recriminado a Dip el robo de una tarjeta de crédito, con la se realizaron compras por más de $ 3.000. Además, según Juan Carlos Múkdise, abogado de la familia de la víctima, de la casa de Cruz habrían desaparecido unos $ 8.000.







