29 Noviembre 2007 Seguir en 
Una superbanda delictiva que operaba en el sur de la provincia fue desbaratada ayer por la Policía, luego de haberse realizado 13 allanamientos consecutivos, durante los cuales se detuvo a 10 de los acusados. Solamente uno de los sospechosos permanece prófugo, aunque ya está identificado.
Dos de los delincuentes confesaron ayer ante el fiscal Edgardo Sánchez, por lo que el cúmulo de pruebas contra los miembros de la gavilla es considerable.
El 12 de noviembre, a las 7.30, dos delincuentes ingresaron en un almacén ubicado en el kilómetro 27 de la ruta 334, en la localidad de Los Gómez, en Taco Ralo. Allí se encontraba Celia del Rosario Figueroa y sus hijos Walter Ariel y Silvia Vanesa Barraza. Los desconocidos le preguntaron a Silvia si tenía pan, a lo que la joven contestó que no, por lo que uno de ellos le pidió galletas. En ese momento la adolescente llamó a su madre para que los atendiera, ya que ella debía ir a la escuela. La mujer le entregó el pedido a uno de los jóvenes, que le pagó. Pero, cuando fue a entregarle el vuelto, advirtió que otros cuatro hombres, encapuchados, habían ingresado en la casa por otra puerta. Silvia comenzó a gritar, por lo que su hermano, Walter, fue a ver qué sucedía. Los asaltantes golpearon a Figueroa, Walter se les abalanzó y uno de los ladrones le disparó en el hombro.
El muchacho, a pesar de esto, siguió peleando por lo que otro delincuente le pegó otro balazo en el pecho. Un tercer balazo le rozó la cabeza. Durante la pelea se sumó otro hijo de Figueroa, Darío, que también fue golpeado. A este último lo obligaron a que les entregara las llaves de su auto Fiat Uno. Además, los asaltantes robaron $ 3.000, un centro musical y teléfonos celulares. Walter Barraza debió ser hospitalizado. Durante la pelea, casi todas las víctimas pudieron ver los rostros de los asaltantes, por lo que realizaron retratos hablados.
El presunto líder
Una comisión de la Brigada Sur, al mando del comisario Antonio Quinteros e integrada por los oficiales Martín Roldán, Cristián Dadin, Ariel López, Gustavo Gómez, Juan Gunter, Juan Rojas, Ramón Ramírez, Walter Correa, Claudio Gómez, Patricio Córdoba, Juan Brito y Silvina Cruz, además de los comisarios Pedro Gómez y Alejandrino Campos, comenzó a investigar.
Luego de interrogar a varios vecinos descubrieron que uno de los asaltantes era conocido como “Colo” o “Karateca”, y que este sería el líder de la banda. Este individuo había sido visto durante otros asaltos, ocurridos en Alberdi, en Concepción y en Aguilares. Los investigadores comprobaron que los delincuentes habían continuado utilizando los teléfonos celulares producto de los robos, lo que les permitió establecer un perímetro de donde vivían. Con los elementos de prueba que obtuvieron durante dos semanas, ayer se realizaron los allanamientos, supervisados por la ayudante fiscal María Nazaret Ponce de León, y por los jefes de la Regional Sur, Fernando Soria y René Roldán.
De los 10 detenidos, seis de ellos fueron los que perpetraron el asalto en Taco Ralo. Un séptimo actuó como entregador y los otros tres pusieron a disposición sus domicilios para ser utilizados como aguantaderos. Según los policías, los delincuentes actuaban siempre juntos, y habrían cometido al menos siete atracos en los últimos meses. Durante los allanamientos se secuestraron teléfonos celulares, ropas, cartuchos de distintos calibres, una pistola, capuchas y otros elementos que quedaron a disposición de la Justicia.
Dos de los delincuentes confesaron ayer ante el fiscal Edgardo Sánchez, por lo que el cúmulo de pruebas contra los miembros de la gavilla es considerable.
El 12 de noviembre, a las 7.30, dos delincuentes ingresaron en un almacén ubicado en el kilómetro 27 de la ruta 334, en la localidad de Los Gómez, en Taco Ralo. Allí se encontraba Celia del Rosario Figueroa y sus hijos Walter Ariel y Silvia Vanesa Barraza. Los desconocidos le preguntaron a Silvia si tenía pan, a lo que la joven contestó que no, por lo que uno de ellos le pidió galletas. En ese momento la adolescente llamó a su madre para que los atendiera, ya que ella debía ir a la escuela. La mujer le entregó el pedido a uno de los jóvenes, que le pagó. Pero, cuando fue a entregarle el vuelto, advirtió que otros cuatro hombres, encapuchados, habían ingresado en la casa por otra puerta. Silvia comenzó a gritar, por lo que su hermano, Walter, fue a ver qué sucedía. Los asaltantes golpearon a Figueroa, Walter se les abalanzó y uno de los ladrones le disparó en el hombro.
El muchacho, a pesar de esto, siguió peleando por lo que otro delincuente le pegó otro balazo en el pecho. Un tercer balazo le rozó la cabeza. Durante la pelea se sumó otro hijo de Figueroa, Darío, que también fue golpeado. A este último lo obligaron a que les entregara las llaves de su auto Fiat Uno. Además, los asaltantes robaron $ 3.000, un centro musical y teléfonos celulares. Walter Barraza debió ser hospitalizado. Durante la pelea, casi todas las víctimas pudieron ver los rostros de los asaltantes, por lo que realizaron retratos hablados.
El presunto líder
Una comisión de la Brigada Sur, al mando del comisario Antonio Quinteros e integrada por los oficiales Martín Roldán, Cristián Dadin, Ariel López, Gustavo Gómez, Juan Gunter, Juan Rojas, Ramón Ramírez, Walter Correa, Claudio Gómez, Patricio Córdoba, Juan Brito y Silvina Cruz, además de los comisarios Pedro Gómez y Alejandrino Campos, comenzó a investigar.
Luego de interrogar a varios vecinos descubrieron que uno de los asaltantes era conocido como “Colo” o “Karateca”, y que este sería el líder de la banda. Este individuo había sido visto durante otros asaltos, ocurridos en Alberdi, en Concepción y en Aguilares. Los investigadores comprobaron que los delincuentes habían continuado utilizando los teléfonos celulares producto de los robos, lo que les permitió establecer un perímetro de donde vivían. Con los elementos de prueba que obtuvieron durante dos semanas, ayer se realizaron los allanamientos, supervisados por la ayudante fiscal María Nazaret Ponce de León, y por los jefes de la Regional Sur, Fernando Soria y René Roldán.
De los 10 detenidos, seis de ellos fueron los que perpetraron el asalto en Taco Ralo. Un séptimo actuó como entregador y los otros tres pusieron a disposición sus domicilios para ser utilizados como aguantaderos. Según los policías, los delincuentes actuaban siempre juntos, y habrían cometido al menos siete atracos en los últimos meses. Durante los allanamientos se secuestraron teléfonos celulares, ropas, cartuchos de distintos calibres, una pistola, capuchas y otros elementos que quedaron a disposición de la Justicia.







