Denuncias falsas a Defensa Civil

29 Noviembre 2007
Hace pocos días, nuestro diario se ocupó en una extensa nota de las aproximadamente 6.000 bromas telefónicas o llamadas injustificadas que debe atender diariamente el servicio de Defensa Civil; la cifra importa el 80% del total de veces que suena el teléfono del número 103, habilitado para recibir denuncias y pedidos de ayuda por parte de los usuarios, como incendios, cortes de energía, pérdidas de gas, accidentes y problemas de salud que demanden la atención de un profesional.
Según los operadores del servicio, en la mayoría de los casos, las bromas son perpetradas por adolescentes aburridos que aprovechan la impunidad que les aseguran sus celulares para llamar mientras transcurre el recreo o una hora de clase en la escuela a la que concurren. En otras oportunidades, el autor del llamado se limita a proferir obscenidades e insultos, que los operadores no pueden responder; y en otros casos, son adultos los que llaman y ponen el aparato a disposición de pequeños que, debido a su corta edad, de ninguna manera podrían hacer el llamado por sus propios medios. Los operadores consignan que también deben ocuparse de quienes llaman para conocer el estado del tiempo o de las rutas, para comunicarse con organismos del Estado y hasta para que les informen la hora exacta.De cualquier manera, se causa un doble perjuicio; por una parte, se incomoda a quienes tienen que atender el llamado y a veces, perder tiempo para comprobar si se trata de un pedido auténtico o de una falsa alarma; y por otro, se ocupa la línea que alguien puede estar necesitando para solicitar ayuda ante una emergencia real.
El centro de recepción de llamados, que presta servicio las 24 horas con 21 operadores divididos en tres turnos, funciona en la Casa de Gobierno; preocupados por la cantidad de llamados falsos, quienes dirigen el servicio estudian la manera de reforzar los controles para minimizar el problema, pero al mismo tiempo reconocen que la tarea es poco menos que imposible porque no hay forma de individualizar a quienes llaman desde un teléfono público o desde un celular.
El 103 no es el único número de llamada gratuita que debe soportar estas inexplicables bromas; también el 107, habilitado para atender las emergencias producidas por accidentes, ve ocupadas sus líneas en aproximadamente un 50% por quienes llaman para hacer falsas denuncias o para proferir insultos.
Lamentablemente, no sólo los números de llamada gratuita son el blanco de estas desaprensivas conductas; el pasado 19 de noviembre, a la siesta, una falsa denuncia de bomba en el hospital de Niños obligó a evacuar a los chicos enfermos, que estuvieron en la calle hasta que el personal especializado revisó el inmueble y comprobó que se trataba de una falsa alarma. Los Bomberos, la Policía y la Asistencia Pública también son afectados por las chanzas.
El tema de las denuncias falsas desnuda un costado preocupante de nuestro comportamiento como miembros de una comunidad que aspira a desarrollarse en el marco de normas lógicas de convivencia. El hecho de que tanto adolescentes como adultos sean incapaces de percibir que están ocasionando un perjuicio en el normal funcionamiento de servicios pensados para ofrecer ayuda a quienes sufren un inconveniente denota una penosa falta de sensibilidad y, al mismo tiempo, una lamentable deficiencia en sus valores solidarios, imprescindibles para reforzar diariamente los debilitados lazos del tejido social.

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