Bush aprieta el acelerador en el proceso de paz

La Liga Arabe respalda la actitud palestina.

29 Noviembre 2007
WASHINGTON.- El presidente de EE.UU., George W. Bush, no quiere perder ni un segundo en la negociación del proceso de paz en Cercano Oriente. Ayer, sólo un día después de que palestinos e israelíes se comprometieron a resolver el conflicto antes de 2009, Bush apretó el acelerador con varias promesas y con la designación de un enviado especial para la seguridad en la región: James Jones, un general retirado del cuerpo de marines y comandante supremo de las fuerzas de la OTAN entre 2003 y 2006.
Bush volvió a reunirse ayer con el premier israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abbas, primero por separado y después los tres juntos en la Casa Blanca. Tras los encuentros, el mandatario anfitrión de la Conferencia de Annapolis, en la que representantes de 40 países deliberaron sobre la crisis de Oriente Medio, se comprometió a "gastar mucho tiempo" en ayudar a las negociaciones. Las naciones árabes le darán una oportunidad a la nueva iniciativa de paz, pero esperan que Israel demuestre que quiere acabar seriamente con el conflicto, afirmó el jefe de la Liga Arabe, Amr Mussa. "Veremos lo que sucederá en los próximos dos meses en la verdadera intención de los israelíes", dijo Mussa, que encabeza la Liga Arabe de 22 miembros, la mayoría de los cuales no mantiene relaciones diplomáticas con Israel. "Vinimos a Annapolis a respaldar a los palestinos y a promover nuestro punto de vista ante la comunidad internacional", afirmó.

La importancia del mañana
En el jardín de la Casa Blanca, flanqueado por Olmert y Abbas, Bush aprovechó también para rechazar el escepticismo con que algunos sectores acogieron el resultado de la conferencia. "No estaríamos los tres aquí si no pensásemos que la paz en Cercano Oriente es posible", replicó.
"El comienzo ha sido importante y esperanzador. Pero no será nada comparado con la importancia del mañana", sentenció. "Jones simboliza la importancia del mañana", dijo al referirse a su enviado especial. El nombramiento no sólo confirma el interés estadounidense en que el proceso se mueva a buen ritmo, sino también el papel de "juez único" que Abbas y Olmert otorgaron a Estados Unidos. (DPA)

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