El diseño presidencialista de CFK

La presidenta electa afirma que quiere repetir, en la Argentina, un pacto similar al español de la Moncloa. Pero los momentos políticos son muy diferentes. Los partidos. Por Angel Anaya - Columnista.

27 Noviembre 2007
BUENOS AIRES.- El famoso y recurrente Pacto de la Moncloa español que reconstruyó el diálogo político después de 40 años de franquismo, orbita en la cabeza de Cristina Fernández de Kirchner (CFK) como gran meta de su concertación social. "A eso queremos apuntar" afirmó CFK, si bien todavía no tiene articulado su diseño. Pero el remanido pacto hispánico, parece olvidarse, se produjo antes de que el Parlamento español se reuniera bajo las reglas de la Constitución democrática, que se articuló posteriormente. O sea, que esa historia poco tiene que ver con la nuestra, donde hoy funciona el Congreso y las legislaturas provinciales, cuyas agendas son las apropiadas para ese gran emprendimiento de una concertación.
Ni una sola vez, mientras se refirió con ambigüedad a su proyecto, CFK mencionó a los partidos, sino que prefirió la expresión sectores o espacios, como si tuviera cierta repelencia a las maltrechas organizaciones intermedias de la representación democrática. No menos escurridiza ha estado la presidenta electa en su diálogo con "Página 12" a propósito de su categoría de Gobierno: será popular y democrático, dijo, como si lo segundo no incluyese lo primero. Pero lo más sorprendente acaso haya sido este firme concepto: "Creo que, como nunca, en este Gobierno las instituciones cumplieron con su rol constitucional. El Parlamento real no tiene nada que ver con lo que dicen los medios". A juicio de la primera dama, los medios tratan de condicionar a los gobiernos "populares y democráticos".

Escasa asistencia
CFK, todavía senadora por Buenos Aires, tan solo concurrió en dos ocasiones este año a la Cámara y desde que asumió la representación bonaerense no presentó proyecto alguno con relación a su distrito, dedicando su tiempo mayor al Ejecutivo. Los medios, por su parte, han señalado en ese caso que carecen de precedentes históricos las masivas delegaciones de facultades y superpoderes del Congreso en la Casa Rosada.
Fue precisamente siendo diputada por Santa Cruz que, el 25 de octubre de 2000, presentó un proyecto de reglamentación de los Decretos presidenciales de Necesidad y Urgencia (DNU) que los dejaba sin efecto si en 30 días no los sancionaban ambas cámaras. Como senadora oficialista, impulsó la actual reglamentación estableciendo la sanción ficta o por omisión que fulmina el artículo 82 de la Constitución. No se ve cuál va a ser el desarrollo de la política en el siglo XXI, ha dicho también CFK, observando en la lejanía al sistema de partidos políticos de la democracia pluralista universal.
Su mandato, obviamente, no parece proyectado a través de la representación parlamentaria que difícilmente se libere de la rienda hiperpresidencialista, mientras Néstor Kirchner no logre construir un nuevo partido con los despojos del PJ. El reportaje en cuestión, es más expresivo por lo que sugiere que por lo que se afirma; es decir, hay objetivos muy generales, pero el camino institucional es secundario. (De nuestra Sucursal)

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