L. se puso nerviosa y no quiso declarar

La menor había prometido decir toda la verdad, pero se sintió atemorizada ante el fiscal. "Algo le impide contar lo que pasó", sospecha su defensor.

PRESIONADA. Según el abogado de L., la acusada se siente presionada. ARCHIVO LA GACETA
PRESIONADA. Según el abogado de L., la acusada se siente presionada. ARCHIVO LA GACETA
14 Noviembre 2007
Había prometido contar toda la verdad y ayudar a esclarecer el caso. Sin embargo, a último momento, los nervios la traicionaron y L., la única detenida por la muerte de Carla Romina Ortega, se rehusó a declarar esta mañana frente al fiscal Pedro Gallo.

Según su abogado, Pablo Rivera, la menor se siente presionada, aunque aclaró que no recibió amenazas concretas. "Estuve con ella durante la mañana de ayer y la noté temerosa: es obvio que hay algo detrás de todo esto que le impide contar lo que realmente pasó", reconoció el letrado, que agregó que no sabe qué es lo que atormenta a su cliente.

La declaración de la adolescente, de 16 años, se postergó para la semana que viene. Rivera señaló que, más adelante, pedirán la reconstrucción del momento en que Carla cayó al vacío.

La confesión
La semana pasada, en medio de una crisis de nervios, L. se quebró frente a sus padres, que la habían ido a visitar al Instituto Goretti. Les confesó que ya no soportaba el encierro y que estaba dispuesta a contar toda la verdad.

Hoy, la detenida iba a indicar que ella permaneció todo el tiempo en una moto, que estaba parada en la zona de la gruta de la Virgen, y que J., la otra menor implicada, estaba a la vera del camino tratando de convencer a Carla para que regresara a su hogar.

"Ella tropezó y se cayó; mi amiga intentó salvarla, pero no pudo. Carla la tomó de los pelos pero igual terminó cayéndose", le habría dicho L. a sus padres. De acuerdo con la versión que aportaron los profesionales que la asisten, las dos amigas habrían intentado asistir a la víctima. L. dijo que intentó acercarse, pero como casi se cae, desistió.

La decisión de L. se habría precipitado por la de J., que también decidió ampliar su declaración indagatoria. La menor, de 15 años, desmentiría que Carla cayó de manera accidental.

Carla desapareció el 24 de agosto, luego de haber salido de su casa, en Villa Luján. Su cuerpo apareció dos días después en el fondo de un precipicio ubicado a la vera de la ruta 338, que conduce a San Javier. LA GACETA ©

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