12 Noviembre 2007 Seguir en 
ARBOLES
Cuando tuve el honor de ejercer la función de secretario de Gobierno en la gestión municipal encabezada por Raúl Martínez Aráoz, junto a Norah Castaldo, que se desempeñaba como directora de Cultura, pusimos en marcha un plan de protección de los árboles de la ciudad. Se llamaba “El Niño y el Arbol”, y consistía en designar padrinos de los ejemplares ubicados en las veredas de los frentes de las casas, al niño o a los niños del inmueble correspondiente. El padrino debía velar por el ejemplar a su cargo y, en caso de que faltase, el propio niño, por teléfono, solicitaba que se coloque un ejemplar en su vereda. Semanalmente se elegían los diez ejemplares mejor cuidados, otorgándose un diploma a los ganadores, en un sencillo acto en el despacho del Intendente. El premio era un simple diploma, pero el niño era reconocido en su primera conducta participativa y constructiva como ciudadano, acompañado por sus padres y familiares. Llegaron a contarse 2.854 padrinos. El programa, cuando dejamos nuestros cargos, se abandonó, pero siempre hay tiempo para reactivarlo. Cuidar los árboles y los jardines son hábitos culturales, se aprenden. Esto se hizo a costo de cero peso y en plena hiperinflación. El propio diario LA GACETA colaboró con una importante difusión gratuita. En semejante época, participación mediante, pudimos hacerlo entre todos.
SER CAÑERO
El ser cañero nunca ha sido fácil. Esta opción, desde su comienzo, a principios del siglo pasado (1902), con motivo de la mecanización de los ingenios azucareros sufrió la afectación de la superproducción de caña que motivó la recordada “Ley del machete” que, aunque no se cumplió totalmente, trajo marcado malestar. Luego, allá por 1915, se diezmaron los cañaverales de Tucumán por el “mosaico de la caña”. Más tarde, en 1927, el Laudo Alvear, donde se fijaban pautas para el despunte de la caña; y más adelante, las heladas, las sequías y huelgas se sucedieron año tras año y como todo esto se fue superando hoy quedan no pocas cosas a resolver. Entre ellas pongo a su consideración la asignación de caña a entregar al ingenio. Esta se realiza cuantificando y cualificando el producto previo a la cosecha en toneladas diarias, pero es el ingenio el que decide y resulta que al ser una estimación no siempre será perfecta; entonces quedará en pie poca o mucha caña, y se abre la posibilidad de que se reciba la caña que se pueda quemar. Ante esa posición me tocó resolver quemar la caña para que se muela mi excedente y esperé una tardecita ventosa para hacerlo. Pero cambió el viento y faltó muy poco para que perdiera la casa, el galpón con maquinarias de cultivos, el automóvil, etcétera. Desde entonces, veo un fósforo encendido y me pasa lo que le pasó a aquel del que se quema con la leche que, cuando ve una vaca, llora.
RIO CHIRIMAYO
Quiero manifestar mi preocupación como habitante cercano al puente sobre calle San Martín de Concepción ante la posibilidad de sufrir las consecuencias de las inundaciones que se van a producir a causa de los defectos de construcción de este paso. ¿No se podían resolver, antes de la terminación de la obra, estas falencias?¿Acaso no hubo una carpeta técnica que funcionarios idóneos debieron aprobar? ¿La Municipalidad no tuvo injerencia en el proyecto o en su aprobación? Creo que quien planificó este puente no conoce Concepción. No sabe que la mayoría de las inundaciones que sufrió nuestra ciudad las provocó el río Chirimayo. Ahora, por falta de conocimiento y de previsión, nos encontramos con la posibilidad de repetir la experiencia de aquel triste 31 de diciembre.
LA DEMOCRACIA EN CRISIS
Los argentinos acabamos de participar de un proceso electoral de suma importancia, teniendo en cuenta la fuerte impronta de la figura presidencial en nuestro sistema constitucional. Nos acercamos al siglo de la Ley Sáenz Peña, que puso fin a décadas de elecciones digitadas desde el poder -sistema merecidamente menoscabado por los gobiernos populares que le sucedieron y que los privó de volver a dirigir los destinos del país-. Quiero expresar mi consternación ante lo que parece el retorno de ese método antidemocrático, que creíamos superado tras tantos esfuerzos y sacrificios vividos como consecuencia de golpes de Estado, gobiernos demagógicos u otras experiencias conflictivas. Es de lamentar que la presidenta electa no emerja de una campaña electoral realizada desde el llano, en similares condiciones con sus competidoras, sin padrinazgos, porque no los necesita dada su experiencia y capacidad política; sin depender del aval del Presidente, su esposo, ni del presupuesto del Estado, que es patrimonio de todos por igual, sin voceros que respondan por ella; porque en mi condición de mujer, orgullosa de la progresiva representación femenina en los más diversos ámbitos de la sociedad, creo que esa actitud no desmerece como género en las conquistas obtenidas. Si nos sentimos capaces de dirigir los destinos de tantos, por qué no sentirnos capaces de encarar con independencia el camino para llegar a tan importante meta. Viví esta campaña con profundo dolor, porque percibo que la democracia se está convirtiendo desde la Nación y desde las provincias en un sistema hereditario. ¿Democracia hereditaria? Imposible; la democracia es pluralismo, es equidad, es igualdad de oportunidades; los sistemas hereditarios son de otra índole. No usemos eufemismos. Desde siempre padecimos el nepotismo, pero en cargos de tanta relevancia el nepotismo se convierte en despotismo.
TRABAJO EN NEGRO
El Gobierno comenzó a fiscalizar el cumplimiento de las normas laborales para erradicar el trabajo en negro. Esta acción merece premiación; no así los infractores, que deberán ser castigados o sancionados. ¿Pero, qué pasa cuando el que infringe dichas normas es el propio Gobierno? Abonar sumas no remunerativas ni bonificables es pago en negro. ¿Cuántas luchas por el blanqueo salarial realizamos los policías tucumanos? Y qué decir de los servicios de policía adicional discontinuo, instituidos para compensar magros sueldos, que son pagados con sumas no remunerativas y cuyo tiempo trabajado no sirve a los fines jubilatorios. Lo grave es que por Ley Nº 7.064 del 18/9/2002 se pretende legitimar lo inconstitucional.
TEATRO SAN MARTIN
Concurrí al teatro San Martín tras la instalación del aire acondicionado central, y es lamentable ver y sentir cómo la gente se congela en la parte más alta, mientras en el sector de palcos y butacas es un infierno la alta temperatura. La cifra que se gastó es insuficiente para el uso que se le dio al mejor teatro que tenemos los tucumanos. Por favor, que las autoridades resuelvan el problema.
Cuando tuve el honor de ejercer la función de secretario de Gobierno en la gestión municipal encabezada por Raúl Martínez Aráoz, junto a Norah Castaldo, que se desempeñaba como directora de Cultura, pusimos en marcha un plan de protección de los árboles de la ciudad. Se llamaba “El Niño y el Arbol”, y consistía en designar padrinos de los ejemplares ubicados en las veredas de los frentes de las casas, al niño o a los niños del inmueble correspondiente. El padrino debía velar por el ejemplar a su cargo y, en caso de que faltase, el propio niño, por teléfono, solicitaba que se coloque un ejemplar en su vereda. Semanalmente se elegían los diez ejemplares mejor cuidados, otorgándose un diploma a los ganadores, en un sencillo acto en el despacho del Intendente. El premio era un simple diploma, pero el niño era reconocido en su primera conducta participativa y constructiva como ciudadano, acompañado por sus padres y familiares. Llegaron a contarse 2.854 padrinos. El programa, cuando dejamos nuestros cargos, se abandonó, pero siempre hay tiempo para reactivarlo. Cuidar los árboles y los jardines son hábitos culturales, se aprenden. Esto se hizo a costo de cero peso y en plena hiperinflación. El propio diario LA GACETA colaboró con una importante difusión gratuita. En semejante época, participación mediante, pudimos hacerlo entre todos.
Luis Horacio Yanicelli
Las Heras 140
San Miguel de Tucumán
Las Heras 140
San Miguel de Tucumán
SER CAÑERO
El ser cañero nunca ha sido fácil. Esta opción, desde su comienzo, a principios del siglo pasado (1902), con motivo de la mecanización de los ingenios azucareros sufrió la afectación de la superproducción de caña que motivó la recordada “Ley del machete” que, aunque no se cumplió totalmente, trajo marcado malestar. Luego, allá por 1915, se diezmaron los cañaverales de Tucumán por el “mosaico de la caña”. Más tarde, en 1927, el Laudo Alvear, donde se fijaban pautas para el despunte de la caña; y más adelante, las heladas, las sequías y huelgas se sucedieron año tras año y como todo esto se fue superando hoy quedan no pocas cosas a resolver. Entre ellas pongo a su consideración la asignación de caña a entregar al ingenio. Esta se realiza cuantificando y cualificando el producto previo a la cosecha en toneladas diarias, pero es el ingenio el que decide y resulta que al ser una estimación no siempre será perfecta; entonces quedará en pie poca o mucha caña, y se abre la posibilidad de que se reciba la caña que se pueda quemar. Ante esa posición me tocó resolver quemar la caña para que se muela mi excedente y esperé una tardecita ventosa para hacerlo. Pero cambió el viento y faltó muy poco para que perdiera la casa, el galpón con maquinarias de cultivos, el automóvil, etcétera. Desde entonces, veo un fósforo encendido y me pasa lo que le pasó a aquel del que se quema con la leche que, cuando ve una vaca, llora.
Juan Carlos Paesani Sal
Maipú 496 1º A
San Miguel de Tucumán
Maipú 496 1º A
San Miguel de Tucumán
RIO CHIRIMAYO
Quiero manifestar mi preocupación como habitante cercano al puente sobre calle San Martín de Concepción ante la posibilidad de sufrir las consecuencias de las inundaciones que se van a producir a causa de los defectos de construcción de este paso. ¿No se podían resolver, antes de la terminación de la obra, estas falencias?¿Acaso no hubo una carpeta técnica que funcionarios idóneos debieron aprobar? ¿La Municipalidad no tuvo injerencia en el proyecto o en su aprobación? Creo que quien planificó este puente no conoce Concepción. No sabe que la mayoría de las inundaciones que sufrió nuestra ciudad las provocó el río Chirimayo. Ahora, por falta de conocimiento y de previsión, nos encontramos con la posibilidad de repetir la experiencia de aquel triste 31 de diciembre.
Tomás A. Romero
Gregoria Matorras 192
Barrio Las Rosas
Concepción (Tucumán)
Gregoria Matorras 192
Barrio Las Rosas
Concepción (Tucumán)
LA DEMOCRACIA EN CRISIS
Los argentinos acabamos de participar de un proceso electoral de suma importancia, teniendo en cuenta la fuerte impronta de la figura presidencial en nuestro sistema constitucional. Nos acercamos al siglo de la Ley Sáenz Peña, que puso fin a décadas de elecciones digitadas desde el poder -sistema merecidamente menoscabado por los gobiernos populares que le sucedieron y que los privó de volver a dirigir los destinos del país-. Quiero expresar mi consternación ante lo que parece el retorno de ese método antidemocrático, que creíamos superado tras tantos esfuerzos y sacrificios vividos como consecuencia de golpes de Estado, gobiernos demagógicos u otras experiencias conflictivas. Es de lamentar que la presidenta electa no emerja de una campaña electoral realizada desde el llano, en similares condiciones con sus competidoras, sin padrinazgos, porque no los necesita dada su experiencia y capacidad política; sin depender del aval del Presidente, su esposo, ni del presupuesto del Estado, que es patrimonio de todos por igual, sin voceros que respondan por ella; porque en mi condición de mujer, orgullosa de la progresiva representación femenina en los más diversos ámbitos de la sociedad, creo que esa actitud no desmerece como género en las conquistas obtenidas. Si nos sentimos capaces de dirigir los destinos de tantos, por qué no sentirnos capaces de encarar con independencia el camino para llegar a tan importante meta. Viví esta campaña con profundo dolor, porque percibo que la democracia se está convirtiendo desde la Nación y desde las provincias en un sistema hereditario. ¿Democracia hereditaria? Imposible; la democracia es pluralismo, es equidad, es igualdad de oportunidades; los sistemas hereditarios son de otra índole. No usemos eufemismos. Desde siempre padecimos el nepotismo, pero en cargos de tanta relevancia el nepotismo se convierte en despotismo.
TRABAJO EN NEGRO
El Gobierno comenzó a fiscalizar el cumplimiento de las normas laborales para erradicar el trabajo en negro. Esta acción merece premiación; no así los infractores, que deberán ser castigados o sancionados. ¿Pero, qué pasa cuando el que infringe dichas normas es el propio Gobierno? Abonar sumas no remunerativas ni bonificables es pago en negro. ¿Cuántas luchas por el blanqueo salarial realizamos los policías tucumanos? Y qué decir de los servicios de policía adicional discontinuo, instituidos para compensar magros sueldos, que son pagados con sumas no remunerativas y cuyo tiempo trabajado no sirve a los fines jubilatorios. Lo grave es que por Ley Nº 7.064 del 18/9/2002 se pretende legitimar lo inconstitucional.
Manuel José Herrera
Mnz. D Lote 2
Bº Próspero Men
Tafí Viejo (Tucumán)
Mnz. D Lote 2
Bº Próspero Men
Tafí Viejo (Tucumán)
TEATRO SAN MARTIN
Concurrí al teatro San Martín tras la instalación del aire acondicionado central, y es lamentable ver y sentir cómo la gente se congela en la parte más alta, mientras en el sector de palcos y butacas es un infierno la alta temperatura. La cifra que se gastó es insuficiente para el uso que se le dio al mejor teatro que tenemos los tucumanos. Por favor, que las autoridades resuelvan el problema.
Williams Fanlo
Pasaje Pedro de Valdivia 2.951
San Miguel de Tucumán
Pasaje Pedro de Valdivia 2.951
San Miguel de Tucumán
Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso
contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en
cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio
del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad.
También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar,
consignando domicilio real y Nº de teléfono y de documento de identidad.
LA GACETA se reserva el derecho de publicación.
contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en
cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio
del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad.
También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar,
consignando domicilio real y Nº de teléfono y de documento de identidad.
LA GACETA se reserva el derecho de publicación.







