11 Noviembre 2007 Seguir en 
Tucumán es conocido por los argentinos y también más allá de las fronteras del país por sus inviernos benignos, que hacen las delicias de miles de turistas que llegan a estas tierras para disfrutar de espléndidas jornadas a pleno sol. Pero, como contraparte, los veranos en El Jardín de la República son extremadamente rigurosos, con días de temperaturas muy elevadas y una sensación térmica agobiante a causa de los altos índices de humedad en la atmósfera.
Los intensos calores del estío tucumano determinan que las heladeras y los acondicionadores de aire sean elementos de primera necesidad. Quienes disponen de algunos ahorros no vacilan en adquirirlos porque el confort que proporcionan resulta inapreciable. Impulsado por la política económica del Gobierno nacional, el consumo se ha incrementado notablemente en los últimos años en todo el país y, de acuerdo con las estadísticas, particularmente en nuestra provincia. Una buena porción de los artículos que impulsan hacia arriba los índices del consumo son los electrodomésticos y, entre ellos, los circuladores de aire y los equipos de aire acondicionado.
El funcionamiento de todos estos electrodomésticos incorporados a la red de suministro de energía eléctrica genera una demanda que crece año tras año. Lamentablemente, la generación de corriente no ha crecido en la proporción adecuada con el incremento en el consumo; ante los primeros calores que ya se han registrado aunque el almanaque no indique todavía que ha empezado oficialmente el verano ya se han producido los síntomas que revelan que los cortes de energía en vastos sectores serán una realidad ineludible en cuanto el rigor del estío se haga sentir en toda su magnitud.
El análisis del problema admite diferentes ángulos de abordaje; por un lado, es una realidad indisimulable el hecho de que no se han llevado a cabo las inversiones necesarias para adecuar la oferta de energía a la creciente demanda domiciliaria e industrial; por otra parte, el Estado no ha cumplido con su obligación de proveer las condiciones necesarias para favorecer este tipo de inversiones, y en consecuencia ha mostrado falencias en la misión de garantizar un elemento de infraestructura tan indispensable como la energía dentro de un plan de crecimiento ordenado y armónico de la economía nacional. Finalmente, debe señalarse también la responsabilidad que les cabe a los usuarios dentro del esquema del balance entre la oferta y la demanda de energía.
En nuestro país no existe una conciencia clara de que los recursos energéticos deben utilizarse racionalmente; impera la cultura del derroche y existe un elevado número de usuarios que ni siquiera se plantea que un uso indiscriminado de los recursos tendrá fatalmente consecuencias negativas en el resto de la población; el simple ejercicio de no encender las luces que no sean estrictamente necesarias en cada uno de los hogares, o de apagar el televisor si es que nadie lo está mirando producen ahorros significativos que no sólo favorecen a la ecuación energética general, sino que también se refleja en lo que el propio usuario paga por el servicio.
Nuestro diario reflejó en los últimos días opiniones autorizadas que coinciden en pronosticar un verano con problemas en el suministro de energía eléctrica. Al mismo tiempo que se señalan las falencias que existen en la generación y la provisión del fluido eléctrico y se subraya la obligación del Estado de garantizarlo, se pone el acento en la necesidad de que los usuarios no lo derrochen. Como en otros aspectos de la vida de una comunidad, sólo con una actitud responsable por parte de todos los actores sociales se podrán minimizar los alcances del problema.
Los intensos calores del estío tucumano determinan que las heladeras y los acondicionadores de aire sean elementos de primera necesidad. Quienes disponen de algunos ahorros no vacilan en adquirirlos porque el confort que proporcionan resulta inapreciable. Impulsado por la política económica del Gobierno nacional, el consumo se ha incrementado notablemente en los últimos años en todo el país y, de acuerdo con las estadísticas, particularmente en nuestra provincia. Una buena porción de los artículos que impulsan hacia arriba los índices del consumo son los electrodomésticos y, entre ellos, los circuladores de aire y los equipos de aire acondicionado.
El funcionamiento de todos estos electrodomésticos incorporados a la red de suministro de energía eléctrica genera una demanda que crece año tras año. Lamentablemente, la generación de corriente no ha crecido en la proporción adecuada con el incremento en el consumo; ante los primeros calores que ya se han registrado aunque el almanaque no indique todavía que ha empezado oficialmente el verano ya se han producido los síntomas que revelan que los cortes de energía en vastos sectores serán una realidad ineludible en cuanto el rigor del estío se haga sentir en toda su magnitud.
El análisis del problema admite diferentes ángulos de abordaje; por un lado, es una realidad indisimulable el hecho de que no se han llevado a cabo las inversiones necesarias para adecuar la oferta de energía a la creciente demanda domiciliaria e industrial; por otra parte, el Estado no ha cumplido con su obligación de proveer las condiciones necesarias para favorecer este tipo de inversiones, y en consecuencia ha mostrado falencias en la misión de garantizar un elemento de infraestructura tan indispensable como la energía dentro de un plan de crecimiento ordenado y armónico de la economía nacional. Finalmente, debe señalarse también la responsabilidad que les cabe a los usuarios dentro del esquema del balance entre la oferta y la demanda de energía.
En nuestro país no existe una conciencia clara de que los recursos energéticos deben utilizarse racionalmente; impera la cultura del derroche y existe un elevado número de usuarios que ni siquiera se plantea que un uso indiscriminado de los recursos tendrá fatalmente consecuencias negativas en el resto de la población; el simple ejercicio de no encender las luces que no sean estrictamente necesarias en cada uno de los hogares, o de apagar el televisor si es que nadie lo está mirando producen ahorros significativos que no sólo favorecen a la ecuación energética general, sino que también se refleja en lo que el propio usuario paga por el servicio.
Nuestro diario reflejó en los últimos días opiniones autorizadas que coinciden en pronosticar un verano con problemas en el suministro de energía eléctrica. Al mismo tiempo que se señalan las falencias que existen en la generación y la provisión del fluido eléctrico y se subraya la obligación del Estado de garantizarlo, se pone el acento en la necesidad de que los usuarios no lo derrochen. Como en otros aspectos de la vida de una comunidad, sólo con una actitud responsable por parte de todos los actores sociales se podrán minimizar los alcances del problema.







