BUENOS AIRES.- Es bella, famosa y está casada con uno de los hombres más poderosos de la televisión argentina. Sin embargo, Araceli González no es del todo feliz.
Acosada desde hace tiempo por insistentes rumores de separación, la actriz reconoce que es celosa. "A nadie le gusta escuchar que tu marido te engaña", dice la estrella con cierta consternación, enfrentando así las versiones que aseguran, una vez más, que su matrimonio con el productor televisivo Adrián Suar transita por una nueva crisis. Esta vez, dicen, la definitiva.
Ella está en Río de Janeiro. Sola. Lejos de su familia, abocada a un curso de español neutro. Trabaja para expandir su carrera internacionalmente, y volver a la televisión junto a Gustavo Bermúdez a partir de mayo. "Me molesta las cosas que se inventan sobre mi matrimonio todo el tiempo. Si yo no acompaño a Adrián a un evento público porque prefiero estar con mi hijo en la casa porque está enfermo, ya nos separan. También hemos aprendido a vivir con ese estigma constante", dice.
Claro que, a la hora de tomar postura, Araceli es terminante. "Si descubro que mi marido me engaña, no dudo en separarme de él. No podría soportar la infidelidad. Básicamente porque me enferma. Prefiero ir con la verdad, sincerarme. Somos seres humanos y nos puede pasar a todos", declara.
"No me cuido"
Sin embargo, reconoce que hay cosas de ella que molestan a su marido. Como por ejemplo, su tendencia a gastar compulsivamente.
"Lo que más le irrita a Adrián es la manera compulsiva con la que gasto el dinero. No tolera ni lo entiende. Lo vuelve loco. Inclusive lo irrita lo mucho que doy. Me dice cómo puede ser que no me cuido para el futuro. En este sentido soy ilimitada. Todo lo que me gusta lo hago. No me quedo con las ganas de nada. Lo que deseo lo siento y lo tengo que hacer, cueste lo que cueste. Si a mí me da felicidad regalar algo, si puedo comprar casas a todo el mundo las compro", aclara. (Especial)
Acosada desde hace tiempo por insistentes rumores de separación, la actriz reconoce que es celosa. "A nadie le gusta escuchar que tu marido te engaña", dice la estrella con cierta consternación, enfrentando así las versiones que aseguran, una vez más, que su matrimonio con el productor televisivo Adrián Suar transita por una nueva crisis. Esta vez, dicen, la definitiva.
Ella está en Río de Janeiro. Sola. Lejos de su familia, abocada a un curso de español neutro. Trabaja para expandir su carrera internacionalmente, y volver a la televisión junto a Gustavo Bermúdez a partir de mayo. "Me molesta las cosas que se inventan sobre mi matrimonio todo el tiempo. Si yo no acompaño a Adrián a un evento público porque prefiero estar con mi hijo en la casa porque está enfermo, ya nos separan. También hemos aprendido a vivir con ese estigma constante", dice.
Claro que, a la hora de tomar postura, Araceli es terminante. "Si descubro que mi marido me engaña, no dudo en separarme de él. No podría soportar la infidelidad. Básicamente porque me enferma. Prefiero ir con la verdad, sincerarme. Somos seres humanos y nos puede pasar a todos", declara.
"No me cuido"
Sin embargo, reconoce que hay cosas de ella que molestan a su marido. Como por ejemplo, su tendencia a gastar compulsivamente.
"Lo que más le irrita a Adrián es la manera compulsiva con la que gasto el dinero. No tolera ni lo entiende. Lo vuelve loco. Inclusive lo irrita lo mucho que doy. Me dice cómo puede ser que no me cuido para el futuro. En este sentido soy ilimitada. Todo lo que me gusta lo hago. No me quedo con las ganas de nada. Lo que deseo lo siento y lo tengo que hacer, cueste lo que cueste. Si a mí me da felicidad regalar algo, si puedo comprar casas a todo el mundo las compro", aclara. (Especial)
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