¿Crisis en el Conseduc?

La Conferencia Episcopal podría intervenir al Consejo Superior de Educación Católica para evitar un eventual "choque de personalismos". Por Guillermo Villareal, columnista de la agencia DyN.

28 Octubre 2007
El Consejo Superior de Educación Católica (Consudec) está inmerso en una profunda crisis interna, que puede derivar en cambios en la conducción y en la pérdida de la autonomía que desde sus orígenes caracterizó al organismo -agrupa a 2.500 colegios católicos del país-. Fuentes eclesiásticas a las que DyN tuvo acceso especularon inclusive con una “virtual intervención” por parte de la Conferencia Episcopal Argentina, a fin de evitar que un “choque de personalismos” desvirtúe el ideario institucional que trazó el hermano Septimio Walsh.
Pero la versión fue negada de plano por allegados al presidente del Consejo Episcopal de Educación Católica y moderador del Consudec, monseñor Guillermo Garlatti (Bahía Blanca), a quien fue imposible contactar. “No existe tal crisis, todo está en orden”, se precisó.
Sin embargo, la primera señal de alarma se hizo pública la semana pasada, cuando se anunció oficialmente la decisión de dejar cesante en su cargo de secretaria -sin motivo aparente- a María Elena Pastorino, quien además era el nexo del Consudec con otras organizaciones educativas privadas y confesionales.
Fuentes religiosas aseguran que los problemas no son nuevos, sino que tienen su génesis en la llegada de la hermana Gladis Uliarte, la primera mujer que conduce la institución. En ambientes eclesiásticos transcendió en este sentido que no hay “sintonía conceptual” entre la religiosa y sus dos vicepresidentes, presbítero Alberto Bustamante y el hermano Eugenio Magdaleno. Tampoco la tenía -según las fuentes- con la secretaria, ahora desplazada del cargo.
Más allá de las desavenencias personales, sectores eclesiásticos habitualmente críticos consideran que Uliarte “no está a la altura de las circunstancias” para enfrentar los desafíos que afronta la educación católica en el país. Ese grupo le atribuye a la religiosa cierta responsabilidad en el fracaso que significó para la Iglesia la sanción de la Ley de Educación Nacional, a la que todavía cuestionan por la ausencia de valores trascendentes. “No es la ley que nosotros quisiéramos, pero hay bastante de lo que pretendíamos”, reconoció la religiosa en un congreso de educadores en Corrientes, sinceramiento que mereció numerosas críticas internas.
Otro tema que provoca chisporroteos con Uliarte es la capacitación docente para poner en práctica el programa oficial de educación sexual integral en las escuelas, que -según advierten los obispos- tal como está reduce la sexualidad a lo “genital” y avasalla la patria potestad de los padres. Las fuentes consultadas advirtieron que la tensión en el seno del Consudec puede tener otras derivaciones, inclusive, un cambio de nombres, sobre todo si la Iglesia tiene previsto insistir en su reclamo para que el Estado cumpla con el principio de justicia distributiva y financie la educación de gestión eclesial, a fin de que sus escuelas puedan ser gratuitas. El borrador de ese proyecto está desde hace un año en manos del ministro de Educación, Daniel Filmus, quien entonces se comprometió ante los obispos a evaluarlo, aunque de antemano lo consideró inviable, por el contexto de crisis que padece el sector. La iniciativa episcopal tiene por objetivo permitir a los padres con dificultades económicas acceder a este tipo de educación para sus hijos si así lo desean.
El aporte estatal a los colegios católicos, cuando se da, oscila entre el 40 y el ciento por ciento, pero -según los representantes legales- no alcanza a cubrir los costos operativos, por eso cobran cuotas adicionales a los padres, algunas muy elevadas.

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