Una mujer no avaló la versión de Rivadeneira

Sigue el juicio por el cuádruple envenenamiento.

27 Octubre 2007
CONCEPCION.- La etapa testimonial del juicio que se lleva adelante contra Nora Rivadeneira, acusada del cuádruple homicidio por envenenamiento ocurrido el 7 de enero de 2006, en Villa Quinteros, concluyó ayer con más dudas que certezas sobre los móviles y la autoría del hecho.
Aquel día, José Herrera (de 64 años) y sus nietos Daniel (13 años) y Nancy Vildoza (nueve) y Carlos Ledesma (un año) murieron luego de comer un guiso de pollo que había preparado la acusada. María Mercedes Vildoza (14 años), estuvo grave varios días y sobrevivió.
El jueves, Rivadeneira acusó a su nuera de haber perpetrado el crimen. Ayer, la versión de que Germán Juárez se suicidó días después del homicidio porque, supuestamente, no soportaba la culpa de haber entregado el veneno a su sobrina Rosa Carabajal, fue desmentida por la hija de Juárez.
"Mi padre murió en un accidente; no se suicidó", dijo Graciela Juárez. También aseguró que desconoce la carta que, según se dijo, le habría dejado su padre a María Antonia Herrera, hija de Herrera y de la imputada Rivadeneira, en la que supuestamente confesaba que le habría facilitado el veneno a Carabajal.
La hija de Juárez fue citada a declarar luego de que Herrera mencionó en la audiencia del miércoles que se había enterado a través de dichos de vecinos de la existencia de la carta y de que el hombre se había arrojado bajo las ruedas de un camión, en la ruta 38, atormentado por la culpa.
Otros parientes de Rivadeneira ratificaron la versión de que Rosa Carabajal en una ocasión amenazó de muerte a su suegro. La hija de la víctima, Graciela Herrera, dijo en el juicio que su padre le contó que sorprendió a Carabajal con otro hombre. Cuando le advirtió que le iba a avisar a su hijo, ésta le habría contestado: "no vas a poder decirle nada porque vas a estar muerto".
José Herrera, hijo de la víctima y esposo de Carabajal, realizó una firme defensa de su cónyuge en su declaración. "En los 11 años que llevamos juntos nunca nadie me dijo nada sobre ella. No me era infiel. Si mi papá hubiera sabido algo, me lo habría dicho", sostuvo.
Agregó que Rosa nunca tenía acceso a la cocina de su suegra, y que el día de la tragedia no cocinó porque tenía previsto ir a la casa de sus padres. Agregó que su hija Tamara tampoco fue a almorzar con su abuela, como solía hacerlo, porque estaba mal de la garganta y sólo había comido un yogur.
Según los defensores de la Nora Rivadeneira, Raquel Ferreira Asís y Sergio Faiad, fue un grave error no haber investigado desde un principio a Carabajal.
El tribunal de la Sala I, integrado por los jueces Elena Grellet, José Alfredo Garzia y Diego Vital Graneros, ya libraron oficios para que a las ropas que usó Rivadeneira el día de la tragedia (secuestradas en Criminalística de la Policía, se le practiquen pericias toxicológicas en un laboratorio privado, a fin de determinar si tiene restos de parathión. Los resultados tendrán que estar en 10 días, pero mientras tanto, el juicio se reanudará el martes. (C)

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