Un accidente que no debe volver a repetirse

25 Octubre 2007
En julio de 1995, la Legislatura aprobó el uso del Gas Natural Comprimido (GNC) para automóviles en Tucumán. En la ley, se señalaba la importancia ecológica del uso del GNC como combustible y se declaraba de interés provincial la comercialización y la producción. En otros puntos, se indicaba que la Dirección Provincial de Energía sería la autoridad de aplicación de la norma. Desde hacía ya unos años, por razones de economía, los taxis funcionaban a gas en la Ciudad de Buenos Aires. Su empleo se incrementó notablemente durante la profunda crisis que vivió el país en 2001, a causa de la suba de los combustibles tradicionales, como la nafta y el gasoil.
El lunes pasado, alrededor de las 23, un taxi que estaba cargando GNC en una estación de servicio ubicada en la esquina de Catamarca y España explotó, provocando pánico y conmoción en el vecindario. Tres personas resultaron heridas, afortunadamente, de levedad. El estallido fue impresionante: el tanque se partió en dos y atravesó el techo de chapa de la estación. Una mitad cayó a una cuadra, dentro de un parrillada ubicada en Catamarca y Sarmiento, y la otra pasó sobre el predio de Carrefour, donde sí cayó el baúl del auto, y se precipitó en una casa de calle España al 1.600. El taxi quedó desintegrado.
Según el presidente de Capega, la cámara que nuclea a los expendedores de GNC, el accidente se produjo porque el tanque era de aluminio y de fibra de vidrio, materiales que no están permitidos. Otro directivo de esa entidad señaló que el vehículo tenía instalado un cilindro, cuyas características no coincidían con las descriptas en la tarjeta de habilitación. Agregó que algunas personas cambian el tanque de acero, aprobado por las normas, por otro más liviano, cuyo uso está prohibido desde 1996, es decir un año después de que se puso en marcha en Tucumán la experiencia del GNC. El cilindro de aluminio y fibra de vidrio es 30 kilos menos pesado que el de acero. Se supone que el taxista tuvo la intención de preservar del desgaste los amortiguadores traseros.
El dirigente de Capega reconoció que hay vehículos que circulan sin oblea o que la tienen vencida y que incluso hay obleas falsas, y admitió que algunas estaciones de servicio les cargan gas de todas maneras.
El presidente de la Cámara Argentina de Gas Natural Comprimido dijo que para evitar estos accidentes es necesario implementar la carga de GNC electrónica en las estaciones de servicio de todo el país. Indicó que se debe aprovechar el gran desarrollo de la tecnología para identificar el equipamiento y el acceso automático a bancos de datos, a fin de habilitar de ese modo el acceso a la carga.
Según cifras proporcionadas por esa entidad, anualmente se producen 500 millones de operaciones de carga en la Argentina. Se sabe que hay unos 1,5 millón de vehículos convertidos y 1.600 estaciones que expenden gas. Se calcula que en Tucumán circulan alrededor de 40.000 vehículos a GNC. Un funcionario del Gobierno responsabilizó al Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), organismo encargado de realizar los controles anuales de los cilindros de gas, y afirmó que no se hacen revisaciones en este ítem a los taxis que ingresan al Sutrappa.
El accidente ocurrido el lunes es un serio llamado de atención para las autoridades, porque puso en peligro la seguridad pública. Más allá de quién tenga la responsabilidad en este asunto, repetimos una vez más desde esta columna que los controles deben ser rigurosos y constantes, y que las sanciones a los infractores deben ser severas y onerosas. Afortunadamente, en esta ocasión no hubo víctimas mortales. No hay que esperar que las haya para que las autoridades reaccionen.

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