El peligro de no tener frenos en democracia

El alperovivchismo dio muestras de cómo tratará a la oposición en los próximos cuatro años. Hará sentir el peso de los números que consiguió en los comicios. Por Juan Manuel Asis - Redacción LA GACETA.

24 Octubre 2007
A cinco días del recambio institucional, o del inicio del segundo mandato de la actual gestión, el oficialismo ya dio muestras de lo que será su conducta política durante los próximos cuatro años respecto de la función institucional que le dará a la disminuida oposición en la provincia: hará pesar el número por sobre otra cosa. Ya sucedió el lunes en el Concejo Deliberante capitalino, donde el peronismo y los socios acoplados no les dejaron un lugar en la mesa de las autoridades a los opositores. De buenas a primeras se puede decir que hizo una interpretación sobre los resultados a la hora de definir la composición: el primer puesto (Ramón Cano) fue para el Frente para la Victoria, que logró ocho bancas; el segundo fue para Comunidad en Organización (Sara Correa de Alfaro), que consiguió dos bancas; y el tercero nuevamente para el Frente para la Victoria (Hugo Cabral). Sin embargo, en este último caso no se respetó el número, ya que el tercer partido en obtención de bancas fue el acoplado Lealtad Peronista, que consiguió dos (Juan Carlos Mamaní y Cristian Rodríguez). Aquí primó el interés político y el mostrar caras nuevas. La oposición, reducida a tres escaños (Claudio Viña, José Luis Avignone y José Costanzo), redujo su papel al discurso, ya que no pudo pelear desde los números. Desde el vamos, se puede entrever cómo serán las votaciones en el Concejo Deliberante en la próxima gestión. De acuerdo con este cuadro, el intendente Domingo Amaya no podrá hablar de palos en la rueda, aunque la presencia de los acoplados implicará, por lo menos, algunas negociaciones internas en el bloque oficialista.
Tampoco podrá hablar de palos en la rueda el gobernador José Alperovich, con la composición de la Legislatura: 43 parlamentarios oficialistas sobre un total de 49. Tanto en el Concejo como en la Cámara, la oposición quedó reducida porcentualmente a menos de un 15%; un valor insignificante desde el punto de vista político. Tan insignificante que tampoco en el Poder Legislativo la oposición llegará a la mesa de conducción. Todos los cargos quedarán para el Frente para la Victoria: Sergio Mansilla como presidente subrogante, Regino Amado como vice primero y Beatriz Avila como vice segunda. Si se hubiera atendido a los números, algún cargo debería haber quedado para Comunidad en Organización, que logró tres bancas (Rolando Alfaro, Alfredo Quinteros y Alberto Conte), la mitad de los escaños que obtuvo toda la oposición. Sin embargo, aquí también primó lo político, ya que a Alfaro se lo premia con un cargo en el gabinete (Ente Provincial de Infraestructura). De acuerdo con los nombres en danza, el crecimiento del legislador es importante, ya que consolidó un espacio político propio, a saber: tres legisladores, su esposa como vice primera en el Concejo Deliberante, y él al frente de un organismo que manejará gran cantidad de fondos. Y dinero es sinónimo de poder.

Aparente desinterés
El domingo, el oficialismo pondrá a prueba nuevamente su capacidad de movilización, pero esta vez en favor de la candidatura presidencial de Cristina Fernández de Kirchner. Lo significativo de este hecho es que, de acuerdo con el impulso que el alperovichismo les dé a sus referentes territoriales, dependerá la cantidad de votos que consiga en favor de la primera dama, más allá de las simpatías que pueda despertar la senadora en el electorado. Esto cobra valor porque de las adhesiones dependerá que la oposición pueda o no conseguir una banca de diputado nacional. Si al alperovichismo le pone un freno a la tarea proselitista (como restringir los recursos y no presionar a los intendentes y comisionados para que el triunfo sea categórico), en la intención de que Cristina no obtenga más sufragios que Alperovich en agosto (530.000), los beneficiados pueden ser aquellos opositores que se jueguen el domingo. Pero todo será producto del aparente desinterés que el oficialismo le está poniendo a su campaña, so pena de que la oposición le arrebate una banca.
Ahora bien, si el Gobierno gana las cinco diputaciones, entonces el que no tendrá freno será Alperovich. Consolidará un gran poder político para los próximos cuatro años. Allí radica un peligro político e institucional que hay que tener en cuenta: el no tener rechazos a su accionar o una oposición significativa que le impida lograr todo lo que quiera. Y es peligroso andar sin frenos.

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