La economía, madre de las debacles

En el Gobierno descartan un congelamiento de los alquileres, porque eso desalentaría inversiones inmobiliarias. Dos discursos de distinto teno ante el Fondo Monetario. Por Angel Anaya - Columnista.

23 Octubre 2007
BUENOS AIRES.- “El Gobierno está muy lejos de volver a la vieja congelación de alquileres que hace décadas paralizó la construcción”, ha manifestado un vocero presidencial mientras la semana se abría con la protesta de la Unión Argentina de Inquilinos y cunde la figura de los contratos con cláusulas de indexación. De cualquier manera, Kirchner habría encomendado a Guillermo Moreno que proponga una estrategia para impedir que prospere esa brecha inflacionaria. Apretar el cinturón a los alquileres representaría un desaliento para el sector de la economía, donde las inversiones han crecido sin reservas en razón de su rápida recuperación. El tema, más que el de la frialdad ciudadana ante las urnas del domingo, ocupa un lugar significante en el ranking del interés público de las páginas web, mientras los candidatos se desgañitan ante auditorios cooptados y de escaso nivel televisivo. El demoledor análisis que la encuestadora Poliarquía -sin vinculación con el oficialismo y contratada por el diario “La Nación”- expone en cuanto al desinterés de los electores, aporta datos sin precedentes en nuestras elecciones presidenciales. Sería un despropósito atribuir a la campaña oficialista a favor de la abstención, ese desinterés donde aparece como una referencia llamativa el extendido desconocimiento de gruesos datos sobre la competencia. La idea de que la victoria oficialista está asegurada no parece tan influyente en esa frialdad, después de que en el masivo auditorio de Soda Stereo en el estadio de River, la silbatina a Kirchner fue estruendosa a causa de un video.

En el FMI
Bastante más prioritaria que la inquietud electoral es también en el índice web la presencia del ministro Miguel Peirano y del titular del Banco Central, Martín Redrado, en la reunión del Fondo Monetario, donde ambos pronunciaron dos discursos, el electoralista, para uso interno, y el que procura perforar el meollo de la relación con la Argentina para resolver la deuda con el Club de París.
El FMI analiza una reforma propia tras el cambio de su director general, pero eso no significa que deje a un lado reglas básicas de la economía como tradicionalmente practican nuestros gobiernos. En este caso, tres son las cuestiones que sugirieron discretos funcionarios del organismo: las tarifas congeladas y subsidiadas, la manipulación del Indec que afecta a nuestros bonos externos, y la inflación, madre suprema de todas las debacles militares y democráticas. En conclusión, será muy leve la intervención del Fondo Monetario en la negociación con el Club de París, pero esos puntos estarán presentes de una u otra forma y sus miembros serán muy reticentes inversionistas mientras el horizonte argentino no se defina sobre aquel trípode. Ni el problema de los alquileres, ni el que ha llevado a Washington a Peirano y Redrado, tienen cabida en el tiempo electoral, al término del cual, con o sin el interés de los electores, formaran fila en las puertas de la Rosada. (De nuestra Sucursal)

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