No quiso entregar su bicicleta y lo asesinaron

Un hombre de 51 años fue apuñalado ayer a la madrugada cuando se dirigía al Mercofrut, donde trabajaba como changarín. Cuatro adolescentes están detenidos. Los testigos dijeron que los delincuentes estaban tomando alcohol y que al ver al ciclista lo agredieron. El vecindario quedó consternado.

DRAMATICA ESCENA. Sobre la vera de la vecina Beatriz Torres quedó un charco de sangre. Flores murió allí luego de haber sido acuchillado. LA GACETA / FRANCO VERA
DRAMATICA ESCENA. Sobre la vera de la vecina Beatriz Torres quedó un charco de sangre. Flores murió allí luego de haber sido acuchillado. LA GACETA / FRANCO VERA
11 Octubre 2007
Era todavía de noche cuando subió a su bicicleta, que lo acompañaba desde hace años. Todos los 8 de diciembre pedaleaba hasta Catamarca para agradecerle a la Virgen del Valle por lo poco que tenía. Cuando el mercado estaba en el Abasto, él comenzó a trabajar allí como changarín. Y cuando lo trasladaron al Mercofrut, él también modificó su recorrido.
Todos los días lavaba la bicicleta, un modelo tipo mountain bike de 10 velocidades. Era su único medio de transporte. Ayer algunos vecinos lo vieron pasar hacia su trabajo. Iba silbando.
Después escucharon que pedía auxilio. Juan Agripino Flores, de 51 años, fue asesinado por un grupo de adolescentes. Le dieron una puñalada en la espalda y murió desangrado. Quedó tirado sobre la vereda del pasaje Murga al 500 (altura 9 de julio al 2.700), en el barrio Soldado Guanca.
Cuatro chicos fueron detenidos por el homicidio. Uno de ellos había escondido en su casa la bicicleta de Flores. Los vecinos señalaron que los acusados habían estado tomando alcohol en la zona. Cuando Flores pasó delante de ellos, le ordenaron que les entregara la bicicleta. La víctima, a los gritos, se negó. Entonces, uno de los atacantes sacó un cuchillo y le asestó una puñalada en la espalda.
“Escuché que le pedía ayuda a mi papá. Pensaba que estaba borracho; pero cuando me arrimé a la ventana, vi que lo estaban atacando. Cuando salí, los delincuentes ya se habían escapado. Se quejó durante un par de minutos y después se cortó”, relató Beatriz Torres, mientras limpiaba las manchas de sangre que habían quedado en el acceso a su vivienda.

Todos lo culparon
La declaración de la mujer fue clave para que la Policía identificara a los sospechosos. Personal de las seccionales 4a y 9ª y de la sección Robos y Hurtos, al mando de los comisarios Carlos Puy, Raúl Simón, José Luis Salas y Humberto Ruezga, supervisados por Raúl Ferreira, René Aguirre, Heberto Cortez y Jesús Gómez, recorrió los barrios Ejército Argentino, Guanca y Toledo. Los investigadores llegaron al domicilio de un tal “Ema”, de 16 años. Allí encontraron oculta en una letrina el arma, la bicicleta y una remera manchada con sangre. El adolescente quedó detenido. Luego aprehendieron a un tal “Bebo”, de 15; a “Cheo”, de 19, y a “El Boliviano”, de 21. Según la Policía, “Bebo” es el asesino. “Ema”, “Cheo” y “El Boliviano”, sus cómplices. Todos los sospechosos, según confirmaron fuentes policiales y judiciales, tienen antecedentes delictivos. Incluso, “Bebo” estaba cumpliendo con medidas tutelares dispuestas por el juez Raúl Ruiz. Ayer los acusados declararon ante el fiscal Alejandro Noguera. Según trascendió, “Ema”, “Bebo” y “Cheo” sindicaron al “El Boliviano” como el autor del crimen, pero este lo negó. Todos quedaron detenidos.

No se resistió
“El nunca peleó con los delincuentes, sólo se protegió de los golpes y trató de salvarse. Es más, en la cintura llevaba un cuchillo pequeño que no llegó a sacar”, explicó Torres. María del Carmen Pérez, ama de casa, señaló: “lo mataron como a un perro. Ellos estuvieron toda la noche tomando. No les importó que él iba a trabajar para mantener a su familia”. “Estos delincuentes son la desgracia del barrio. No tienen códigos y roban a todo el mundo. Ahora que sabemos que están tras las rejas vamos a estar un poco más tranquilos. Espero que no salgan pronto, como viene pasando”, señaló Juan Carlos Décima. “Era un tipo tranquilo, no se metía con nadie y siempre trabajaba mucho para poder llevar plata a su casa”, expresó Carlos García, vecino de Flores.
El crimen consternó a quienes viven la zona, que, aseguraron, es muy insegura. “Esto está lleno de delincuentes. Casi todos son chicos. Saben que por su edad no les van a hacer nada. Eso tiene que cambiar”, se quejó Marcela Lazarte. Mónica Ramírez no entendía lo que había pasado. “¿Cómo puede ser que lo hayan matado para robarle esa bicicleta? Estos tipos no tienen perdón de Dios. Son animales, no seres humanos”, afirmó la mujer. Tanto los vecinos como los policías coincidieron: la bicicleta que le robaron a Flores no valía más de $ 50.