El necesario control de las construcciones

11 Octubre 2007
Transgresión, irresponsabilidad, falta de respeto por las normas que rigen la convivencia, descuido de los espacios públicos, indiferencia por la vida ajena forman parte de nuestra variada idiosincrasia. Da la impresión de que los tucumanos, poco afectos a la prevención, tampoco aprendemos luego de que ocurre una tragedia, y tras la conmoción y la promesa de autocrítica y de cambio, todo vuelve a la normalidad.
   Defensa Civil de la Municipalidad viene realizando desde hace meses un relevamiento sobre las casas viejas que corren peligro de derrumbarse y sobre edificios en construcción que no cumplen las normas de seguridad exigidas. En el primer caso, la inspección se llevó a cabo en el casco viejo de la ciudad, donde se detectaron 60 viviendas -muchas de ellas deshabitadas- que representan un peligro para la seguridad de los transeúntes. En el relevamiento se tuvo en cuenta la antigüedad de la propiedad y el estado de la mampostería, de las puertas, de los balcones y de las ventanas. La funcionaria a cargo de la repartición señaló que se intimó a los dueños; de ellos, el 90 % revirtió la situación, pero los otros casos derivaron en presentaciones judiciales y en la colocación de un vallado. Uno de los ejemplos emblemáticos es la propiedad, abandonada hace más de 18 años, ubicada en Entre Ríos y Crisóstomo Alvarez, que incluso vallada representa una grave amenaza para la vida del peatón; este debe descender a menudo a la calle porque la vereda es demasiado angosta y, para colmo, una columna de luz ocupa parte de la acera. El tránsito por esa zona es intenso.
En el caso de los edificios en construcción,  40 de ellos fueron sometidos a control y la repartición envió 10 notificaciones e intimaciones a firmas constructoras. La funcionaria lamentó que estas empresas trabajen con frecuencia sin vallas de seguridad, sin mallas de contención y sin los elementos que exigen las disposiciones municipales, y agregó que si estas no cumplen la normativa luego del plazo que se les otorga para revertir la situación de infracción, son pasibles de ser clausuradas. En ese caso, el acta pasa directamente al Tribunal de Faltas. Para levantar la clausura, no sólo se debe pagar la multa, sino además corregir la causa de la infracción; si no se hace, el juez ratifica la clausura. También dijo que el problema más grave es que en las obras en las que las normas se cumplen a causa de la inspección municipal, una vez que esta termina dejan pasar una semana y vuelven a infringir las disposiciones.
En 2006, se estimaba que de los 700 edificios levantados en la capital, sólo unos pocos cumplían con todas las medidas de seguridad exigidas. En 2007, ya se produjeron cuatro accidentes, uno de ellos trágico. El 20 de febrero, parte de la mampostería del frente de un edificio de Mendoza al 800 se desplomó e hirió a dos personas que caminaban por la vereda. El 20 de marzo, un trozo de mampostería de la Escuela Normal, donde se estaban haciendo refacciones, cayó sobre una mujer que se encontraba sentada en un banco de la peatonal Muñecas al 200; por las heridas que sufrió debió ser internada. El 21 de marzo se desplomó una medianera en una obra en construcción en General Paz al 900 y tres obreros murieron aplastados. Una niña de 5 años sufrió politraumatismos de cráneo el 17 de abril, cuando un andamio se desprendió y le cayó en la cabeza. El hecho se produjo en Catamarca al 600.
Esta realidad refleja, por un lado, que es necesario que los controles sean constantes y las sanciones onerosas; por el otro, la necesidad de que los dueños de propiedades abandonadas o de constructoras tomen conciencia de que la negligencia o la transgresión a las normas pueden ocasionar daños humanos irreparables.

Tamaño texto
Comentarios